(Análisis) La Semana Santa más lluviosa del siglo: desglose de cancelaciones y suspensiones

Quitando las supensiones pandémicas, hay que remontarse hasta 2013 para encontrar una Semana de Pasión similar en cuanto a cancelaciones por lluvia

La Semana Santa de este año 2024 ha sido la que más suspensiones de procesiones ha sufrido por lluvias en lo que va de siglo. Y es que el desafortunado calendario de precipitaciones ha dejado números de cancelaciones de desfiles más similares al hueco que dejó la pandemia en 2020 y 2021 -cuando la Semana Santa fue suspendida en su conjunto- que a una celebración de un año ordinario.

De las diez procesiones que conforman la Semana de Pasión conquense, tan sólo dos pudieron ser enteras y verdaderas: la del Hosanna el Domingo de Ramos y el Santo Entierro entrada la noche del Viernes Santo. El Lunes Santo el desfile de la Vera Cruz tuvo que conformarse con las Siete Palabras en el interior de la Catedral de Cuenca; y el Martes Santo hubo una procesión del Perdón que no llegó ni a la mitad: tan sólo se hizo la subida a la Plaza Mayor y el Bautismo no llegó ni a salir. El resto de procesiones fueron suspendidas antes del inicio previsto, dejando seis cancelaciones totales.

Una cifra de seis suspensiones y dos procesiones con afecciones severas que no tiene parangón en el último cuarto de siglo. Lo más semejante en cuanto a mala suerte, una vez más sin computar la cancelación pandémica, sería en el año 2013, cuando la meteorología también hizo perder decenas de horas de desfiles. Concretamente, cinco de los nueve que había por aquel entonces (todavía no había echado a andar el Sábado Santo) fueron suspendidos totalmente por la lluvia y el Lunes Santo se recluyó en la seo de Cuenca para escuchar sus Siete Palabras.

También fue especialmente malo el año 2019, cuando fueron suspendidos la mitad de los desfiles, por culpa de una lluvia que mojó la capital conquense entre el Jueves y el Sábado Santo.

Por el contrario ha habido en este cuarto de siglo un total de nueve años completos en los que todos los desfiles salieron a la calle y terminaron su recorrido sin afecciones por la meteorología: los de 2001, 2005, 2006, 2008, 2010, 2014, 2015 y 2017.

En el análisis por procesiones, es la del Camino del Calvario la que peor suerte ha tenido en lo que va de siglo, con un total de seis cancelaciones por lluvia (contando la del año 2002 que sólo llegó a San Esteban) y tres procesiones que no pudieron completarse. En el Calvario es el siguiente de los desfiles conquenses que más veces ha sufrido de una mala meteorología que ha afectado a su normal discurrir en ocho ocasiones: cuatro suspensiones totales y cuatro parciales. Tampoco ha sido especialmente afortunado el Jueves Santo, con tres suspensiones y tres acortamientos de su procesión.

Mención especial en cuanto a mala suerte merece la procesión del Duelo, que en sus siete años de vida ha sufrido más cancelaciones que veces ha podido completar su recorrido. Concretamente, cuatro suspensiones de procesión -dos por lluvia y dos por COVID- y tres desfiles exitosos.

En cuanto a los desfiles más afortunados hay que citar sin duda el de El Encuentro, siendo la de este 2024 su primera cancelación; el de El Silencio, que tan sólo se vio afectado en el año 2004 y algunos pasos sí pudieron completar su recorrido; y el del Hosanna, con tan sólo una cancelación en 2013. Este 2024 ha dejado algunas primeras veces, como por ejemplo la primera suspensión de la Santa Cena, que nuna se había quedado sin salir desde su fundación en el año 1985.

Cancelaciones y suspensiones históricas

El autor Luis Calvo Cortijo recoge las suspensiones y afecciones por lluvia entre los años 1940 y 1990 en su libro ’50 años, y… un día, de las Semana Santa de Cuenca’. Según sostiene, durante ese periodo el Jueves Santo fue el día más afectado por la lluvia, con siete afecciones; seguido por los desfiles de El Silencio y En el Calvario, en cinco ocasiones cada una; cuatro la de El Perdón; tres el Santo Entierro y El Encuentro; una el Hosanna y sin suspensiones Camino del Calvario, aunque esta última sí tuvo que sufrir algún pequeño chaparrón.
Tal y como desglosa Luis Calvo Cortijo en su obra, en 1944 En el Calvario tuvo que detenerse en Carretería; en 1946 llovió durante el trayecto de Paz y Caridad; y en 1947 el desfile del Jueves Santo tuvo que refugiarse en El Salvador hasta que dejó de llover. En 1952 hubo afecciones en la procesión de Paz y Caridad, que terminó en el Salvador, la procesión de En el Calvario no terminó y la del Encuentro tuvo que suspenderse en su estreno. En 1956 se suspendieron las procesiones del Silencio y Paz y Caridad; en 1958 llovió durante el último tramo del Miércoles Santo, Jueves Santo y el Santo Entierro; en 1959 llovió durante la procesión de El Silencio.

Ya en la década de los 60 se suspendió el Viacrucis del Lunes Santo en 1962 y 1963; mientras que en este último año En el Calvario se quedó en El Salvador cuando descendía hacia Carretería. En 1964 llovió durante la procesión del Perdón; en 1968 se suspendió El Encuentro y en 1969 la procesión En el Calvario a la altura de la actual Plaza de la Constitución.

En los años 70 se vivieron las suspensiones totales del Santo Entierro (1970 y 1976) y El Encuentro (1976). De forma parcial se vieron afectadas El Perdón y El Silencio, ambas al llegar a la Plaza Mayor; Hosanna y Paz y Caridad (1971), el Jueves Santo en 1981 y el Martes Santo en 1986, cuando sufrió una nevada.

Según el autor, en los cincuenta años que analiza hubo también varias ocasiones en las que las procesiones retrasaron su horario de salida. En 1943, las de El Silencio y Paz y Caridad; en 1956 En el Calvario salió a las 19:00 horas con el Santo Entierro; y en 1963 y 1974 el Martes Santo se incorporó a la procesión de El Silencio.