El Hotel Claridge de la localidad conquense de Alarcón, considerada una joya de la arquitectura brutalista, tiene nuevos dueños después de 27 años cerrado. La organización Nueva Acrópolis ha comprado este edificio ubicado en la carretera nacional N-III entre Madrid y Valencia. La entidad, considerada como una «secta» a nivel mundial, lo adquirió hará «medio año» y actualmente algunos voluntarios están realizando las labores de limpieza y acondicionamiento de lo que será su nueva sede.
Así lo ha confirmado a Voces de Cuenca la alcaldesa de Alarcón, Milagros Poveda, tras las informaciones que ha adelantado el diario El Confidencial. La regidora sostiene que hoy en día trabajan voluntarios de Nueva Acrópolis los fines de semana en el saneamiento y la restauración del edificio. De hecho, en el mes de febrero la asociación Hispania Nostra incluyó esta infraestructura en la Lista Roja de Patrimonio por su estado abandonado y vandalizado, donde el interior ha sido saqueado y la estructura exterior ha sufrido decenas de pintadas.
En la página web oficial de la organización, Nueva Acrópolis dice que nació «para dar nuevamente una oportunidad de vida a la filosofía. Es decir, a la eterna búsqueda del conocimiento, a la eterna búsqueda de la raíz y del porqué de las cosas». Desarrolla su actividad en 25 sedes en ciudades españolas y también está presente en más de 50 países en más de 400 sedes.
Poveda sostiene que miembros de la organización fueron hasta Alarcón para informarse sobre los dueños del hotel, que era propiedad de un banco, según la alcaldesa. El edificio fue construido en 1969 por la empresa de autocares AutoRes, que tenía en su poder la concesión oficial del transporte de viajeros entre Madrid y Valencia a través de la N-III. Después de 30 años y tras construirse una nueva autovía, la A-3, finalmente se cerró al caer en desgracia la antigua N-III que lo mantenía vivo.
Milagros Poveda afirma que se «alegra» de que este histórico edificio se vuelva a abrir y se restaure al ser «tan emblemático», al margen de las actividades que vayan a realizar. La primer edil manifiesta que, «según me contaron ellos», van a realizar actos «de todo tipo: reuniones, charlas, deportes…, que iremos sabiendo con el tiempo».
La alcaldesa afirma que la llegada de esta organización al municipio «no creo que vaya a repercutir en el pueblo», porque las actividades que vayan a realizar en esta infraestructura «son de ellos y para ellos». De momento, dicen, están realizando las labores de restauración con albañilería y fontanería, aunque no conoce la fecha de apertura. «Cuando estuviera ya conforme, dijeron que nos invitarían a verlo», concluye Poveda.
El edificio está construido íntegramente en hormigón armado y cuenta con treinta y seis habitaciones aproximadamente, repartidas en un edificio de tres pisos en forma de L. Además del edificio principal, el hotel cuenta con el espacio de las terrazas, algunas dependencias anexas destinadas a restauración y al descanso de los viajeros, así como una piscina, un aparcamiento y un mirador al embalse de Alarcón. La construcción es de estilo brutalista sesentero, con aristas suavizadas redondeadas y hormigón desnudo que le otorgan ese aspecto de búnker tan característico.