Este domingo ha fallecido en Cuenca a los 60 años de edad el sacerdote Marcelino Angulo García, que se encontraba ingresado desde hace semanas en el Hospital Virgen de la Luz por coronavirus. Natural de El Cañavate, fue ordenado sacerdote en 1989 y era párroco insolidum de la Parroquia de San Fernando de la capital conquense y también ejerció durante lustros como archivero de la Diócesis conquense, cargo en el que estuvo hasta hace un mes.
Además, fue canónigo de la Catedral y el consiliario de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído y la Verónica del Jueves Santo. Será enterrado este domingo a las 19:00 horas en el Cementerio de Canónigos de San Isidro.
José María Alcázar, párroco coordinador en San Fernando, ha compartido la noticia de la muerte de «Marce» al inicio de la misa celebrada este domingo en la capilla del templo y retransmitida por YouTube. Visiblemente afectado y emocionado, ha compartido como paradójicamente en estos días de enfermedad «todos nos hemos sentido muchos más cercanos a él» y se ha referido al Evangelio del día para proclamar «que parece que el Señor nos tiene que recordar mil veces que el que cree en él tendrá vida eterna».
El Obispado de Cuenca ha agradecido «su trabajo y entrega» y ha destacado que su fallecimiento se ha producido en el Domingo de la Divina Misericordia, expresando su deseo de que «el Señor le dé descanso eterno y brille para él la luz eterna».
También ha expresado sus condolencias la Asociación de Hidalgos y Guisados de Cuenca, que ha calificado al finado como «un buen amigo» y ha ensalzado lo «tanto que nos ha ayudado en nuestras investigaciones» evocando tantas horas compartidas entre legajos en su condición de director del Archivo Diocesano.
La Hermandad Sacramental de San Fernando ha afirmado que «no muere sólo un sacerdote, muere un gran amigo». Lo ha calificado como «un hombre sabio y sencillo» al que «nunca vamos a olvidar».
La Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y la Cruz, a la que pertenecía, ha indicado que desempeñó «con celo» su misión sacerdotal y trabajó «incansablemente» en el Archivo Diocesano. «Últimamente se encontraba delicado de salud, y también en esta prueba siguió siendo fiel testigo de la confianza en la bondad y la misericordia de Dios. Permanecerá así en nuestra memoria y en la oración», han apuntado.
Su hermandad de La Verónica ha dado las gracias a Angulo «por haber formado parte de esta gran familia y por habernos guiado en la Fe y a afianzar nuestra creencia en lo que portamos y representamos en nuestra Semana Santa de Cuenca». Ha mostrado asimismo sus condolencias «la familia y al mundo sacerdotal».
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