Arriba y abajo. Como si fueran las instrucciones para ejecutar un ejercicio de gimnasia, la presencia de coronavirus en las aguas residuales conquenses sube y baja alternativamente de una semana a otra, según recoge los informes del Ministerio para la Transición Ecológica. En el último documento publicado, que corresponde a los análisis practicados en la semana del 6 al 12 de junio en la depuradora, toca descenso. De 0,58 unidades logarítmicas exactamente.
Los datos de este proyecto, VATARCOVID, son un sistema de alerta temprana, funcionan como un adelanto de lo que luego confirman con un decalaje de alrededor de una semana los resultados de los test de antígenos y las pruebas PCR. De momento, salvo algunas excepciones, las tendencias coinciden y los datos de la Consejería de Sanidad terminan yendo en la misma dirección que los que muestran el material genético del SARS-CoV-2 que, sin capacidad infectiva, se localiza en las aguas fecales de la ciudad.
En la treintena de depuradoras analizadas el resultado más repetido es el de estabilidad. También en el entorno de Cuenca (Albacete, Guadalajara, Talavera, varias de Madrid) aunque hay excepciones, como la subida de Pinedo (Valencia) o la bajada en Torrejón de Ardoz.