Alumnos del Fernando Zóbel idean un sistema para regular la luz de las farolas al paso de los peatones

El prototipo forma parte del concurso Smart City Cuenca planteado por la iniciativa ScienCuenca de la Escuela Politécnica y cuya final es este miércoles 15 de mayo

El próximo miércoles, 15 de mayo, se celebrará la final del concurso Smart City Cuenca, impulsado por la Escuela Politécnica a través de su iniciativa ‘ScienCuenca’. El objetivo de este certamen es «buscar la solución a problemas relacionados con la logística en ciudad y soluciones a los retos englobados en el concepto de ciudad inteligente, aplicadas a los ámbitos de tecnología, medio ambiente, movilidad, gobernanza y economía».

Uno de los proyectos de los al menos diez que participan en este concurso es el elaborado por un grupo de cuatro alumnos de 1º de Bachillerato del instituto Fernando Zóbel de la capital conquense. Lola Martínez, Hernán Basauriz, Lucía Valiente y Alberto García han ideado un sistema para que las farolas regulen la intensidad de la luz al paso de los peatones.

Hernán comenta que el grupo quería crear un proyecto relacionado con la sostenibilidad. «Otra idea fue crear sensores de calidad del aire en los parques, pero no nos convenció y al final optamos por las farolas», explica. «Es algo que puede ayudar a reducir el consumo eléctrico en la ciudad y no tendría un impacto significativo en el día a día», añade, ya que, cuando no hay movimiento, las farolas bajarían la intensidad, ahorrando luz y, por tanto, dinero.

El funcionamiento del prototipo lo explica Lola: «Se implementa un sensor de ultrasonido a las farolas de las calles y, cuando detectan el movimiento, se envía la señal al Arduino (un dispositivo electrónico que se puede programar con unas normas concretas) haciendo que sature un transistor y conmute un relé. Entonces la pila (o farola en un escenario real) cambiaría su alimentación de la almacenada por la luz solar a la toma de calle para iluminar con mayor intensidad».

Lola: «Se implementa un sensor de ultrasonido a las farolas de las calles y, cuando detectan el movimiento, se envía la señal al Arduino (un dispositivo electrónico que se puede programar con unas normas concretas) haciendo que sature un transistor y conmute un relé. Entonces la pila (o farola en un escenario real) cambiaría su alimentación de la almacenada por la luz solar a la toma de calle para iluminar con mayor intensidad».

«Es viable y no es muy caro. Se podría instalar, al menos, en gran parte de la ciudad», afirma Hernán. «Además, este tipo de farolas ya existe, pero a una escala más pequeña, no en una ciudad», añade Lucía.

Una vez explicada la teoría, también hay que construir el prototipo. Por ello este grupo ha creado el circuito representando una batería cargable solar y la toma de la calle, utilizando para todo el sistema una pila, el Arduino, un transistor, un relé, un detector de ultrasonido y una bombilla.

Juan Manuel Rodríguez, el profesor del instituto encargado de este proyecto, explica que han participado en esta iniciativa porque «es una buena manera para trabajar con los alumnos que no sea solo con los libros y con actividades demasiado cerradas», además de que «esto puede dar lugar a desarrollar ideas más creativas».

Circuito construido por los alumnos que simula una farola real.