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13/03/2014 Arte y Música Contemporánea
Pedro Mombiedro
Pedro Mombiedro
¿Quién le pinta "Los ojos a la mora"?

Llevamos unos años (no sé decir si cuatro o cinco) que algún "iluminado" se dedica a marcar y remarcar en la roca unas pupilas sobre un fondo blanco. Es en la hoz del Júcar, en los primeros metros del camino que va desde la cantera a la ermita de San Julián. En lo alto, donde la roca dolimitica hace un quiebro que recuerda a un turbante, dejando en medio un espacio de arenisca que la imaginación puede ocupar por lo que a uno se le antoje, verbigracia unos ojos. Ese espacio idílico, especulativo y etéreo, ha dejado de serlo. Un grupo de personas anónimas han roto la magia de la imaginación personal y nos han impuesto una idea: ese espacio lo ocupan uno ojos con la esclera muy blanca y el iris verde. Así, ¡porque lo digo yo!

Dicen que lo han pintado gente vinculada a la facultad de Bellas Artes como muestra de una intervención. Poco ocurrente. Me gustó más la mancha de pintura rojo sangre que alguien puso en el paso a nivel de la calle Diego Jiménez, hace de ello un porrón de años, junto a la silueta de un individuo. Esa mancha sí que dio para especulaciones, con análisis de los más entendidos sobre la manera en que el supuesto había ocurrido. Fue muy divertido. Pero la intervención en "los ojos de la mora" es la ocurrencia de un listo que quiere decirnos a los demás lo que debemos ver.

La intervención me la semejaba un amigo al sexo explícito: no tiene sensualidad ni misterio. Puede ser. Yo lo uno al momento que vivimos, donde la inmediatez y la alabanza del "YO" es lo dominante. No es la gamberrada de la pintada, hecha con rapidez y preparación, en la que a veces encontramos resultados estéticos e ideológicos muy interesantes. No es eso. Es la pintada fina y evidente de quien se cree en posesión de la verdad, y las verdades en este campo no existen. El camino del narcisismo es corto y esperamos que el tiempo, la lluvia y la erosión, borren lo que un persona "iluminada" ha manchado. ¡Qué nos dejen ver lo que queramos!
 

26/02/2014 Arte y Música Contemporánea
Pedro Mombiedro
Pedro Mombiedro
Paco de Lucía y Cuenca

Un día me dijo mi amigo Antonio, con ese acento algecireño tan singular: “Paco de Lucía no es que sea bueno: es un monstruo, un pedazo de artista. Eso sí, por Algeciras no ha hecho nada. Ni un recital para el pueblo ni nada de nada. Pero lo que hizo junto a Camarón es lo más grande que se ha hecho en el flamenco”. No pongo en duda las palabras de mi buen amigo; es más, estoy de acuerdo en que era un “monstruo” y que en el ámbito personal era reservado y distante.

Esto ya me lo adelantó hace muchos años D. Fidel Cardete, a la sazón director de la Casa de Cultura de nuestra ciudad. La anécdota data de principios de los setenta, cuando D. Fidel era el responsable de la programación de Maestro Pradas, asociación que activaba la vida cultura conquense con gran número de actividades. Entonces Paco de Lucía ya era un reconocido guitarrista, así que D. Fidel, a quien le gustaba lo bueno, se puso en contacto con él. Quien atendía los contratos era su padre, Antonio Sánchez, ya que Paco pasaba temporadas fuera de España (le atraía las playas del Caribe, parecidas a las de Santic Petri o Bolonia pero más lejos y sin nadie conocido que le importunase). El padre, muy defensor del hijo, se hacía de rogar: que si no tiene fechas, que si no puede, que si no le gusta viajar (y eso que vivía en Méjico). Al final parece ser que el padre aceptó que el hijo viniera a Cuenca. Pero luego llegó el momento de hablar de dinero. D. Fidel no me supo decirme el caché que le pidió, pero sí recuerda que superaba en mucho lo previsto. Le pidió una rebaja con fáciles argumentos: que somos una ciudad pobre, que la entrada es casi gratuita, que en Cuenca hay mucha afición a la guitarra… Pues nada, impasible el padre parecía más catalán que algecireño.

D. Fidel me contó que volvió a intentarlo un par de años después, cuando la Asociación Maestro Pradas contaba con más presupuesto. Se puso de nuevo en contacto con el padre, quien recordaba la solicitud conquense, para ofrecerle algo más de dinero. Pero el guitarrista ya se había catapultado a la fama y con él su caché. El padre ya no admitía ni regates ni descuentos, con  lo que D. Fidel no tuvo nada que negociar.

Y así fue como Paco de Lucía nunca vino a Cuenca.

Le conté esta historia a mi amigo Antonio, el de Algeciras, mientras paseábamos junto a la escultura que recuerda a su paisano. “No me extraña nada”, me dijo. Luego fuimos a La Línea, donde Camarón está inmortalizado en otra escultura. No me supo explicar porque uno está en un lado y el otro casi en Gibraltar. “Cosas de los políticos”, me contestó.

El hecho es que hemos perdido un “monstruo” de la guitarra. Les dejo como recuerdo su interpretación del Adagio del Concierto de Aranjuez del maestro Rodrigo en el festival de Cadaqués, con la Orquesta Cadaqués y Edmon Colomer a la batuta. En directo transmitía un aura, el duende, que deja huella, que no se olvida. Solo recordarlo me pone los pelos de punta. No dejen de escucharlo y de recordarlo.  

 

03/02/2014 Arte y Música Contemporánea
Pedro Mombiedro
Pedro Mombiedro
Cuenca en la red

Cuenca, como atractivo turístico, aparece con cierta periodicidad en las revistas y páginas web de viajes. Lo último que me he encontrado ha sido cómo pasar un día en Cuenca. Con un cronómetro en mano, te proponen ir de acá para allá. Para los que les guste que te lleven y te organicen la vida, aquí está la ruta.

Pero en la red también se encuentran videos muy atractivos. Este que les muestro ahora ya ha sido referenciado en Vocesdecuenca.es, pero merece la pena recordarlo. Se titula “Lumina (gothic cathedral timelapse)”. Está realizado por Cop-on-TV, un grupo de profesionales que se aventuran en tan atractivos quehaceres. En su página web hay un video de actuaciones de rock en Madrid y Tarancón. Con ese nombre y esas referencias es muy probable que tengan vinculación con Tarancón. El video sobre las luces de la catedral está editado en “timelapse”, que se traduciría como “a lapso en el tiempo”. Se graban fotogramas cada determinados segundos que se reproducirán a gran velocidad. Así hemos visto el arco que marca la luna, abrirse una flor o descomponerse un cuerpo. En el caso de Cuenca, las tomas de la luz que filtran las vidrieras de la Catedral son deliciosas.

En el campo de la música existe algo parecido. Lo realizó el compositor madrileño Carles por encargo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Durante diez años estuvo grabando los sonidos de multitud de espacios, desde molinos de agua hasta el arreo de animales. De esta manera se construyó un archivo sonoro de cómo sonaba España a finales del siglo XX. Cuando eran espacios naturales o urbanos grababa su evolución en 24 horas y en distintas épocas del año. ¿Cómo se graban 24 horas? Pues dos minutos cada hora, de manera que si escuchas los 48 minutos de manera ininterrumpida te haces idea de la evolución sonora del espacio en cuestión.

Si continuamos con los lapsos de la Catedral conquense, aquí la imagen es una aceleración del tiempo; lo atractivo está en ver lo que no podemos ver. No dejen de acercarse al vídeo si todavía no lo han hecho, les sorprenderá.

Par terminar, les enseño la aparición de Cuenca como escenario para la prueba de un automóvil en una revista digital de coches. El hecho no tendría trascendencia si no fuera porque la revista no es española: es rusa. Sí: ¡rusa! del país de Putin. El coche que prueban es un Renault; lo pasean por la hoz del Huécar, por caminos de pinares, de olivos y de otros lugares que no reconozco. El conductor parece hablar de las bondades del vehículo, de su robustez y de otras cosas que, como no entiendo el ruso no les puedo transmitir. Les dejo con este curioso video.

19/01/2014 Arte y Música Contemporánea
Pedro Mombiedro
Pedro Mombiedro
En clave de red: A vueltas con el mito de Tristán e Isolda

A los que la ópera de Wagner “Tristan e Isolda” nos ha llegado a obsesionar, acercarnos a una nueva representación nos pone en estado de alerta, con la orejas en punta como perro cazador ante su presa. Y somos muchos los de esa calaña. Personalmente he tenido la gracia de ver un puñado de isoldas, desde Waltraud Meier (en Bayreuth y con veinte minutos de aplausos) hasta Monserrat Caballé (en el Teatro La Zarzuela, donde le decían Monserrat ¡¡cállate!!). Pero lo mío no es nada comparado con mi amigo Óscar, cuya boda tuvo a Tristán e Isolda como leitmotiv de la ceremonia. Le dije “Osacar, hay algo que te gusta más que escuchar a Wagner”. “Imposible” dijo él. “Hablar de ella” le contesté; lo que confirmó con una sonrisa. Y es que “Tristan e Isolda” es mucho más que una ópera. Por eso no les voy hablar de ello: escribiría sin parar. Pero sí quiero llamar la atención, a quien esté interesado, que la representación que se puede ver en el Teatro Real es imprescindible.

La escenografía, de Peter Sellars, es propia de momentos de crisis: buen vestuario y magníficas proyecciones, nada de escenarios, tramoyas y utillería. Son cada vez más los teatros que recurren a esa parquedad, lo que está modificando el concepto clásico de escenografía, pero eso es otra historia muy interesante a la que espero dedicar otra entrada. En Madrid las proyecciones las realizó Bill Viola, buenas y pertinentes, con la presencia dominante del agua y del fuego (como dice el refrán: el hombre es fuego y la mujer estopa, viene el diablo y sopla). No hay ni barco, ni castillo, ni bosque; y, salvo la copa de elixir de amor y muerte (el diablo al que antes me refería), no hay antorchas, ni espadas, ni cofres, ni cuerdas que amarrar. Sólo imágenes en retroproyección: cinco horas de imágenes.

Pero la ópera es, sobre todo, música y voz. En ese punto nos derretimos los tristianófilos. Es una música extraordinaria, sobrecogedora, delirante, infinita. Aquí en Madrid la batuta de Marc Piollet no fue brillante pero sí cuidadosa (mantener más de cuatro hora la tensión es muy difícil) y de los cantantes destacó con diferencia Violeta Urmana, en el papel de la heroína suicida Isolda. Una gozada.
  
Qué más les puedo decir; que en Madrid estará hasta el 8 de febrero. Si no pueden ir o no consiguen entradas acudan a Paris. En el teatro de la Bastilla se ofrecerá esta misma versión durante el mes de abril. Las entradas no son más caras que en el teatro Real de Madrid y de paso disfrutan de un fin de semana en la ciudad del Sena. Le adjunto el link por si pudieran.
 

07/01/2014 Arte y Música Contemporánea
Pedro Mombiedro
Pedro Mombiedro
El concierto vienés de Año Nuevo

El Concierto de Año Nuevo que desde la Sala Dorada de la Musikverein emite la Österreichischer Rundfunk (ORF) tiene una potencia mediática televisiva superior a cualquier otra actividad social. En partidos de fútbol se habla de audiencias de 40 ó de 60 millones de telespectadores cuando están involucradas las selecciones de países afines a Brasil, China o Japón, ¡que ya es gente ante la tele! Sin embargo, la audiencia potencial del famoso concierto está estimada en ¡1.000 millones de personas! repartidas en 70 países. Semejante millonaria audiencia es económicamente rentabilizada con atino por todos los estamentos austríacos que intervienen en este producto cultural. Estos son los que se me ocurren, pero seguro que son más:

1.- La ORF, que hace un despliegue de medios técnicos fantásticos de los que pasa la correspondiente minuta a las radios y televisiones de esos 70 países.

2.- El Gobierno Austríaco y el Ayuntamiento de Viena, que realizan su correspondiente imagen publicitaria, unos años con más gusto (como este 2014) y otros de una llamativa vulgaridad (como el de 2013), pero que siempre se publicitan. Bueno es recordar que la mayor porción turística que acude al país, y más concretamente a Viena, lo hace por la música, le sigue los deportes de nieve, pero la primera es la música.

3.- Durante el resto del año la propia Musikverein oferta semanalmente un concierto semejante al de año nuevo, al que acuden miles de turistas, pero con una orquesta de tercera fila y no con la sensacional Filarmónica. Estas “sonocopias” aportan a la entidad pingues beneficios, necesarios para el mantenimiento de las instalaciones y dan trabajo a una buen grupo de músicos.

4.- Para la Orquesta Filarmónica de Viena, como entidad, el concierto de año nuevo es uno de sus principales pilares. De hecho, su página web le dedica un importante espacio:

http://www.wienerphilharmoniker.at/new-years-concert/the-new-years-concert

Otras ciudades europeas organizan también, desde hace decenios, un concierto el día primero de año. El que ofrece la Filarmónica de Berlín es uno de los más atractivos para los melómanos menos mediatizados.

5.- Los músicos que integran la Filarmónica de Viena obtienen unos ingresos extras, pero no por el evento (pues el concierto de año nuevo está incluido en la temporada de conciertos) si no por la venta de las grabaciones. La Filarmónica, como la mayoría de orquesta de Centroeuropa, funciona como una asociación cooperativa donde los ingresos obtenidos se reparten entre sus miembros. Esto explica la rapidez con la que sale al mercado la grabación del Concierto de Año Nuevo. En los últimos años del vinilo tardaban hasta seis meses en hacer  la distribución por los distintos países. Eso era antes. El concierto de este año 2014 estará en el mercado a partir del 10 de enero en formato DVD, SCL ó CD por 21,90 €; y te lo ponen en casa.

6.- Los aficionados vieneses abonados a la temporada de conciertos de la Filarmónica también ganan, pues revenden la entrada del Concierto de Año Nuevo. El precio de venta es, al menos, lo que les ha costado el abono de la temporada completa. Es decir, que al vender una localidad el resto de los conciertos de la temporada te salen gratis; o incluso pueden ganar dinero si el director es un Kleiber (por desgracia ya fallecido) o un Barenboim, como ha sido este año.

Por cierto, que el mismo concierto que vemos en la televisión el día 1 se ha ofrecido el 31 (el Concierto de San Silvestre) para los abonados al ciclo de la tarde. Para un mayor aprovechamiento desde hace unos años también salen a la venta las entradas para el ensayo general del día 30. ¡Eso sí que es rentabilizar el producto! Los precios de las entradas oscilan entre 30 y 940 euros para el Año Nuevo; entre 20 y 720 euros para San Silvestre; y entre 20 y 380 euros para el ensayo general.

7.- Y por último Internet. Aquí no sé si los autríacos se llevan directamente algo, pero la tarde del día 1 de enero ya se podían encontrar en YouTube cortes del concierto. Les dejo uno de los momentos más sobresalientes, la interpretación de “La marcha egipcia”: una gozada.

 

Y es que el pueblo austríaco sabe venderse; sabe hacer suyo lo bueno sin complejo alguno en reconocer lo heredado (verbigracia, la danza de Francia o la escuela de equitación de España). En ese aspecto son envidiables y dignos de toda admiración. ¡Con qué habilidad ensalzan sus virtudes y esconden sus defectos! Fíjense hasta qué punto son buenos en manejar su imagen, que han sido capaces de convencer a medio mundo de que Mozart era austríaco y Hitler alemán. ¡¿A ver quién es capaz de decir lo contrario?!

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