30/09/2016 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
Recetas y varitas mágicas

No sé la de veces que habré oído en el ámbito educativo que no existen las recetas ni las varitas mágicas que sirvan para enfrentarse y solventar situaciones complicadas ante niños y adolescentes que nos pueden acontecer en casa o en las aulas. Yo misma la habré utilizado un montón de veces en charlas, talleres, tutorías o conversaciones cotidianas. Pues bien, aunque es cierto que no tenemos la fórmula exacta, sí que creo que conocemos de sobra los ingredientes que no deben faltar en nuestro día a día para poder saborear una buena experiencia, o los versos que todo hechizo debe recitar para vivir momentos mágicos e inolvidables con nuestros hijos  y/o alumnos.

Todo esto surge a raíz de la breve reseña, que en principio quería que inaugurara el blog este curso, sobre el libro La Buena Educación de César Bona, el cual leí a finales del curso pasado y del que no había comentado nada en el blog. No sabía qué poner, y no porque el libro no sea interesante y enriquecedor, que lo es y mucho; de hecho me resultó ante todo inspirador, me renovó las ganas de hacer, de soñar, de mejorar profesionalmente. Pero no encontraba algo novedoso que destacar, que captara la atención, como si todo lo que había leído en el fondo ya lo supiéramos, estuviéramos artos de leerlo y escucharlo. Y es que lo realmente novedoso que introduce César Bona es que él lo ha llevado a la práctica. Porque creo que todos conocemos sobradamente ciertos aspectos y matices que pueden acercarnos al “éxito” con nuestros alumnos, con nuestros hijos, y lo que cuesta es hacerlo realidad. Por ejemplo, Bona parte de una premisa básica: escuchar a sus alumnos, no sólo hablarles, darles, sino escucharles y recibir de ellos todo lo que pueden aportar. Escuchar.  Ese planteamiento no es nada nuevo, pero él, al igual que otros muchos, se ha atrevido a hacerlo y eso es lo que ha marcado la diferencia en sus clases.

Así que hoy, lo que quería compartir con vosotros es esa sensación de que somos conocedores de lo que se necesita, de esos ingredientes, de esas palabras mágicas, y este curso que acabamos de estrenar nos brinda la oportunidad de ponerlas a prueba. Eso sí cada uno habrá de darle ese toque personal, especial, auténtico, genuino, que se desprende de cada una de las situaciones y contextos únicos e irrepetibles con los que nos podemos encontrar.

¿Cuáles son tus ingredientes favoritos? ¿Me pasas alguno de tus trucos mágicos? ¡Gracias por adelantado!

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