03/03/2016 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
El arte de estar plenamente presentes

Hoy quería compartir con vosotros un tema que hace tiempo llamó mi atención y sobre el que por fin he podido leer algo. Aviso: no soy una experta sobre el tema, tan sólo es un concepto que me ha parecido muy interesante y sobre el que estoy aprendiendo. Quizá por encontrarme en un nivel tan básico, me cuesta referirme a ello sin recurrir a su término en inglés: mindfulness. En español, atención o conciencia plena. Sin embargo, no acaban de convencerme del todos estas traducciones, ya que se pueden apreciar diferentes matices entre estar atentos a algo y ser conscientes de algo, ¿no os parece? Quizá sea ésta una de las veces en las que expresar con una sola palabra una idea, un concepto, es posible en un idioma, mientras que en otro resulta complicado dar con la palabra exacta. Sea como sea, aquí os dejo una definición de las más claras y completas que he leído: “Mindfulness es la aptitud de la mente para prestar atención a lo que hay aquí y ahora, estando totalmente conscientes de cada momento que vivimos” (prestada del libro “Tranquilos y atentos como una rana” de Eline Snel), o dicho de manera más poética y que a mí me ha enamorado, “el arte de estar plenamente presentes”, que da título a esta entrada. Y es que, hoy en día, estar plenamente presentes en una sola cosa es algo que no solemos hacer: vivimos pendientes de la llegada de un nuevo Whatsapp, de una nueva publicación en Facebook, de las noticias, de una llamada, etc., es más, las mujeres solemos presumir de poder hacer varias cosas al mismo tiempo, pero, ¿es siempre necesario estar en modo “multitarea”? ¿Afecta eso a nuestro rendimiento, a nuestra eficacia, a la calidad con la que hacemos o vivimos las cosas? ¿Qué modelo de atención estamos ofreciendo a nuestros hijos y/o alumnos? Hay mucho en nuestra vida, que requiere nuestro 100%, ¿realmente sabemos dárselo?


Puede que el ritmo de vida nos haya llevado a un punto en el que ya no sea una cuestión de actitud (querer o no querer estar 100% atentos, conscientes o presentes), sino de capacidad, y que esto nos suceda no sólo a los adultos sino también a los niños y adolescentes. Bien, que no cunda el pánico, porque esta capacidad mental puede entrenarse, aprenderse, en definitiva, mejorarse. Ha aquí el mayor beneficio de incorporar Mindfulness en nuestra vida, en nuestro hogar o en nuestro aula. Con este objetivo en mente seleccioné los libros que he leído sobre el tema, aparte de material encontrado en internet, y que referencio a continuación para quien esté interesado:


-    Schoberlein, D. (2011). Mindfulness para enseñar y aprender. Estrategias prácticas para maestros y educadores. Madrid: Gaia Ediciones.
-    Snel, E. (2013). Tranquilos y atentos como una rana. Barcelona: Editorial Kairós.

Mientras que el primero es algo más completo a nivel teórico y conceptual, también hizo de su lectura más pesada. El segundo es muy fácil de leer, y como iniciación conceptual es suficiente. A la hora de trabajarlo con niños, también habría una diferencia bastante clara: las técnicas y ejercicios propuestos en el primer libro los veo aplicables en secundaria y quizá en el último año de primaria fundamentalmente, con la excepción de algún ejercicio. Sin embargo, el de Eline Snel está específicamente orientado a niños entre 5 y 12 años, además viene acompañado de un CD para poder realizar los ejercicios de relajación propuestos. Sobre este libro también he de decir que aunque es perfectamente aplicable en el aula, va dirigido a las familias. De hecho este libro me ha llevado a otro en el que está basado y que recoge un programa diseñado y llevado a cabo por la autora en diferentes escuelas: “La atención funciona”, el cual tengo pendiente de comprar y leer, puesto que me ha gustado muchísimo el primer contacto con su material.

Por mi parte os animo a que leáis sobre esto y lo incorporéis a vuestras vidas de aula y familia, pues supondrán una mejoría en vuestro día a día. Yo como aperitivo os dejo unas cuantas pistas sobre por dónde va el asunto: todo empieza con la respiración, nos entrenarnos en la conciencia y atención plena de este acto que no paramos de realizar, sin pensar en nada más, sin dejarnos llevar por pensamientos y emociones, simplemente dejándolos pasar por delante de nosotros, sin juzgarlos ni valorarlos, siendo amables en todo momento con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Y es que en todo este proceso, la amabilidad juega un papel muy importante, ¿no te animas a descubrir cuál es?

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