28/04/2018 Boulevard literario conquense
Juan Clemente Gómez
Juan Clemente Gómez
Boulevard Literario Conquense: Cuba, Grito en el paraíso

CUBA: Grito en el Paraíso.- Grisel Parera.-Editorial Dulcinea

Podríamos decir que en Cuba hay cantineros que aún siguen bebiendo aguardiente para olvidar… Podríamos decir que quienes  salen de Cuba,
dejan su  vida, dejan su amor, dejan  enterrado su  corazón. Podríamos decir que de la Habana ha llegado un barco cargado de…cocoteros, mangos, guayabas y  uvas caleta…o  que en su cubierta conviven manatíes, sinsontes, tocororos, zunzuncitos, caracoles  cobo… o quizás los cantineros hayan cambiado  el aguardiente por daiquiris y mojitos;  podríamos decir tantas cosas de este libro…calificarlo como autobiográfico, ensayo, novela…diario vital, literatura denuncia, espejo en el que se verán reflejados cuantos cubanos consigan leerlo de corrido, haciéndoles vibrar sus caribeñas entretelas, temblores de rabia, de amor, de nostalgia, de malecón anclado en el alma.

Desgranadas en sus páginas aparecen palabra típicas como:

Mecaniquear – Aguinaldos – Yares – Guagua – Bagazo– Guajiro –Guambo – Chicharro –   Ranchón   –   Jabas  – Vola  – Tamal – Hayaca– Humitos – Jinetear –Fulas– Reportes – Mi´jita  

Perlas del refranero popular:

-Mal de muchos, consuelo de tontos
-Quien se ríe el último ríe mejor
-El que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria

O frases sonoras, con gran contundencia semántica:

-Estar de pinga
-Echar un majá
-Hacer una diligencia
-Hacer una caldosa
-Comerse un cable

Como muestra de la poesía que Grisel Parera lleva en sus venas nos encontramos esta bella metáfora:

“En el sortilegio de sus brazos, me dormí”

Aunque este no es un libro precisamente poético, sino un grito agónico que expande dardos acusadores  en todas direcciones, flechas lingüísticas cuyo diana será el lector ávido de descubrimientos interiores, de otras vidas  cercenadas desde el principio de su nacimiento solo por haber nacido prisioneras de una cultura encorsetada y anclada en una isla cuajada de lastres inverosímiles.

Aparecen escenas de gran impacto socio-literario, excelente oportunidad para hipotéticos directores cinematográficos:
-Los pollos mudos
-Ceremonias de superstición y ritos africanos

El lector,   envuelto en el mágico ensueño    semántico de flora y fauna   marco  formal de la obra,   se encontrará con un fondo amplio de significado crítico-social, reflejo de la situación política cubana:

HIPOCRESÍA

-“Se veía mal que hubiera sirvientas, para el régimen era denigrar al ser humano, es según ellos: la explotación del hombre por el hombre, sin embargo en las casas de los dirigentes, sí había criadas, pero les daban otros nombres, como compañeras de apoyo, pero hacían lo mismo”.
-“Greche…yo maté a mi hijo…me daba vergüenza que todos se enteraran que me acostaba con un hombre casado y supe que no me quería cuando estaba embarazada, porque me dijo que no era suyo y por rabia, aborté”. 

EXTORSIÓN PSICOLÓGICA

“Cuando cursaban la escuela primaria, sus maestros los llevaron a realizar actos de repudios. A tirar piedras y huevos a casas de compañeros de clase que sus padres determinaron irse al extranjero, y esos maestros frente al portal del niño que había sido su alumno gritaban: ¡Gusano, gusano asqueroso! y le decían al grupo de menores: ¡Repitan, repitan conmigo! todos repetían, gritaban y tiraban piedras y huevos tratando de hacer puntería en los cristales o en una ventana abierta. Si algún niño se quedaba inmóvil por el miedo, porque muchos se asustaban, los maestros le decían:
-Cecilia ¿qué pasa?”

DENUNCIA SOCIAL

-Presos de conciencia
El doctor Oscar Elías Biscet denunció el problema del aborto en Cuba, como un atentado contra el derecho a la vida, en febrero de 1988 fue expulsado del sistema Nacional de Salud y se le prohibió practicar su profesión, en marzo de 2003 fue detenido, juzgado y condenado a cumplir 25 años en prisión. Es un preso de conciencia que cumple la condena en condiciones infrahumanas.
-Invasión de la intimidad
Los órganos estatales lo habían hecho viajar para poder alambrar su casa y hacerle películas hasta cuando iba al baño, así controlan a los ciudadanos en mi país.
-Homofobia
“A los pocos días de su  regreso del extranjero, la seguridad del estado lo citó para mostrarle vídeos y grabaciones donde aparecía hablando mal de la revolución y además era homosexual, dos cosas intolerables en Cuba”.

-Pobreza energética

“El llamado apagón se ha hecho parte de las noches cubanas. Durante horas quitan la electricidad y las ciudades se quedan totalmente oscuras…Los dirigentes tienen generadores para no carecer de electricidad…pero los afectados, que es el pueblo de Cuba, solo puede renegar y quejarse del sistema”.
-Prostitución encubierta
“Aunque la prostitución en Cuba es ilegal, el gobierno la permite porque mantiene la entrada de divisas al  país. La policía hace la vista gorda cuando se encuentra con las jineteras, ellas pagan a veces a los policías, para poder seguir trabajando con los extranjeros, así la policía perpetúa el jineterismo y hasta algunos son sus chulos. Las jineteras y el sistema trabajan de forma coordinada”.

--Inseguridad ciudadana

“En las guaguas las personas viajan hacinadas y es frecuente el carterismo, pero por las calles también es común. Otra variante es que los ciclistas les arrebaten a las mujeres sus bolsos y se pierdan  a gran velocidad; en las tendederas, las ropas lavadas si no se tiene la precaución debida corren el riesgo de ser robadas, en los portales de las casas no se puede dejar nada, ni macetas con plantas, porque se las llevan…”

–Coacción de culto o persecución religiosa

“Aída iba diariamente a la iglesia y le fueron cerrando muchas puertas, porque el régimen repudiaba la religión, todas, pero especialmente la católica…Solo nos quedaba bajar la cabeza y desear que pasara la etapa, porque ni a Dios le sabíamos pedir, también nos lo había quitado”.

–Doble moral

“Para sobrevivir, los cubanos hemos adoptado la doble moral, por eso no sorprende que los “comunistas” más connotados, cuando se les presenta la oportunidad de huir, lo hagan”.

Amor pasional de juventud, amor maduro, amor filial, amor fraternal, amistad desamor, desencanto, van desfilando por la obra en un tono enérgico y suave a la vez, rebelde ante lo inevitable y fiel a los valores adquiridos en la infancia.

Finalmente, esta epopeya vital queda enmarcada entre la figura paterna, por la que la autora siente una especial predilección y cuyos consejos marcan su comportamiento moral:

“Los dolores no existen, si tú crees en ellos, hay dolor, pero si no crees, nada te dolerá…Quien te quiere no te hará sufrir, quien te haga sufrir no te quiere…Nunca te quejes, la queja no resuelve nada…Cuando algo se acaba, se acabó….No le temas a los muertos, los muertos no hacen daño, los vivos, sí…”  y el desconcierto interior, generado por la presión y el acoso autoritario del régimen cubano:

“Ya no sé qué es el bien, ni donde está el mal,…no juzgo a nadie, aborrezco este régimen que ha quebrado la moral de la familia…”

Una de las características de toda obra ensayística es la de  nacer en tensión con el ambiente socio-cultural  donde se desarrolla  y    trascenderlo al hacer del ser humano punto de partida y destino a la vez:

Infancia feliz, adolescencia fugaz, madurez  itinerante entre el amor y la zozobra, desconcierto anímico y lanzamiento a una nueva vida, con el horizonte abierto en otras latitudes, esperanza eterna.

Queda el  lector como juez de las afirmaciones surgidas en   Cuba, grito en el paraíso,  con la gran  oportunidad de disfrutar  con  una obra reveladora,  y existencial, escrita con jugo de uvas : las uvas de la ira , de Steinbeck  y con carmín encendido, como la guajira de Guantánamo.


 

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