05/03/2018 Boulevard literario conquense
Juan Clemente Gómez
Juan Clemente Gómez
Boulevard literario conquense: 'La hija del alfarero'

La hija del alfarero.-José Luis Perales.-Editorial Plaza Janés

*Juan Clemente Gómez

1.-LA FORMA

Después de La melodía del tiempo, José Luis Perales  regala nuestra sensibilidad lectora con esta novela ambientada en la España de los sesenta, en la que el telón de fondo se reparte a parte iguales entre el ambiente popular,  que bien pudiera enmarcarse en la alcarria conquense, y una Valencia cercana, prototipo de la gran urbe que en aquellos años recibía ingente mano de obra de nuestros pueblos; hombres y mujeres jóvenes deslumbrados por  las oportunidades de una vida mejor que en su  lugar de origen nunca llegarían a conseguir. Este ambiente popular se ve reflejado en las siguientes  formas literarias y lingüísticas: 

Refranes:

“Lo primero y principal oír misa y almorzar .Y si tienes mucha prisa almorzar sin oír misa”. “Cuando seas padre comerás huevos”. “En la mesa de san Francisco donde comen cuatro comen cinco”. “Dios aprieta pero no ahoga”.

Palabras populares

Abundan palabras con sabor a pueblo - pueblo, palabras ya olvidadas  que nos recuerdan  el contacto infantil de otra  época  ya pasada y que nunca se debería olvidar:  Lendrera  -  sillas de anea  -  pella de barro - buitrera  trébedes- calzoncillos de felpa  -  engrudo  -  poza  -  cochiquera     husmerías …etc… alternan con estas palabras sonidos inconfundibles propios del ámbito rural:  ladridos de perro- pasos de burro y el típico ¡Arre!  de  los arrieros.

Y como buen conquense, José Luis Perales brinda a  sus personajes palabras  y expresiones típicas: como ser un  echao palante ,  jódete que yo he cruzao primero , o eso son   tontás , sin faltar el  hay que joderse  que podemos escuchar en los bares y tertulias, sin ir más lejos.

Le gusta comparar situaciones, hechos, objetos y personas con elementos naturales, así: Como un gato escaldado- Como un sapo - Como un burro- Como la muleta de un torero…

Abundan por toda la obra  numerosas frases hechas que imprimen a la misma un ritmo ágil, revisten de autenticidad castiza a sus personajes y son  prueba de la  aguda observación del autor, como: 

Dar una cal y otra de arena  -  Llevársele a uno los demonios - Andar por  las ramas-  Costar  Dios  y ayuda-  Darle a la lengua  -  Dar un palo al agua-  Traer por la calle de la amargura -  Estar en ascuas - Tomar el toro por los cuernos - Correr a gorrazos  -  Remover las bilis.

Como ropaje literario  nos encontramos gratamente  con dos estampas llenas de colorido y sabor rural:

a) Estampas populares

La vestimenta de Justino, el alfarero, padre de Francisca, la protagonista:  “pantalón de pana negro, aun en el verano, camisa blanca de rétor, chaqueta de pana , abarcas y calcetines de algodón tejidos por Brígida, su mujer en los días de invierno al calor de la lumbre”.

Rito del aseo: Justino y su hijo se turnaban junto a la palangana para lavarse las manos, los brazos, las axilas y  el pecho, después de frotarse la cabeza, peinarse y ponerse colonia barata…en primer lugar el padre, mientras el hijo esperaba su turno sentado en el borde de la cama…”

b) Comidas

Sartén con gachas huevos fritos con patatas a lo pobre - Huevos con puntillas -   Rebanada de pan con aceite y azúcar - Torta dulce de cañamones.
Demuestra su amor por la naturaleza sembrando  flores  y aves en los ambientes adecuados: claveles rojos en la ventana, geranios, alhelíes, glicinias….grullas, gaviotas, cigüeñas…

Escenarios literarios:

a)Destaca  el alfar   como lugar mítico, donde Justino baila ablandando el barro, baila siendo joven y muere estando ya falto de fuerzas, envuelto en el barro, hecho barro en la poza del alfar.

b)El tren juega un papel apenas perceptible, pero de gran emotividad, en él se va Francisca, con el estigma de “Vete pero no vuelvas nunca más a esta casa”; en él llega a Valencia, símbolo del progreso; en él vuelve ya amansadas las aguas del rencor paterno; en él marcha con su hijo a estrenar una nueva vida, abierta a un futuro de mejor fortuna.

El tren, que toma forma casi humana, genial metáfora: “Cansado de atravesar la noche bajo la lluvia, el pequeño tren de madera  saludó al amanecer al llegar a El Espejuelo con un silbido poco habitual…” y sobre todo una de las frases más poéticas de la novela  donde, ahora sí, el tren se personifica: El tren al llegar a la estación silba tres veces como señal de respeto al muerto.

Y como especiales metáforas  costumbristas, propias de una gran capacidad  de observación: 

a.-Sartén con gachas calientes en las trébedes de hierro:  Las cucharas yacían en el suelo bajo la sartén ya lamidas por los gatos para ahorrar agua en el fregadero.

b.- Gafas heredadas de Justino cuyas patillas: en otro tiempo metálicas, habían sido sustituidas por dos hebras de algodón. 

c.-El entierro de Justino: al  que asistieron todos los habitantes de El  Espejuelo y algunos perros que siguiendo a sus dueños llegaron hasta el cementerio.

Abundando en la  recreación costumbrista popular figuran personajes típicos como:
-El cartero: con su cartera de cuero marrón aguarda  en un rincón de la cantina y recoge la saca del correo.
-El pregonero, con el pregón    estrambótico, surrealista y socarrón: Quien haya encontrao un saco con los trastos de amolar se le dará por el saco lo que sea regular…

Y fugaces pinceladas de otra época:

-Escuela mixta-unitaria  a la que asistían seis niños y cuatro niñas  con el crucifijo  y los cuadros de Franco  y José Antonio, presidiendo la estancia.
- Exaltación nacional con las canciones  “montañas nevadas, banderas al viento…”
-Religiosidad popular, con   velas   encendidas ante el cuadro de la virgen del Perpetuo Socorro; Brígida que se acuesta con el rosario en la mano; el tema del luto o    los rosarios por la muerte del difunto que es ateo de nacimiento, para mayor gloria de Dios, así como las procesiones  populares de la época.

2.-EL FONDO

Varios son los temas que subyacen tras los adornos literarios y poéticos:

a.-ACOSO SEXUAL y ELUSIÓN DE RESPONSABILIDAD PATERNAL
Es el tema central de la novela, la aceptación  de una maternidad   prematura   por parte de la hija del alfarero  que rechaza el aborto propuesto y decide tener a la criatura, actitud valiente y comprometida por el rechazo social, el qué dirán y la consiguiente incertidumbre ante  un futuro oscuro.

b.-ROL FEMENINO , PASIVO, DE SEGUNDO ORDEN
“Brígida, que conocía bien a su marido, y percibía el momento en que necesitaba de sus caricias, dejaba de rezar, ponía el rosario sobre la mesilla de noche y se entregaba sin palabras, como el cordero que se ofrece en sacrificio a la forma más primitiva del amor, sin la ternura que le habría gustado encontrar en sus caricias….pero el amor no era protagonista en el corazón de Justino, que solo veía en ella el muro donde estrellar sus iras y sus pasiones más bajas…”
La mujer tiene  escasa importancia social, en El Espejuelo, en un entierro: “Las mujeres no van al cementerio”.

c-CRÍTICA SOCIAL  
Centrada en el pueblo de El Olvido, donde se hace referencia velada  a “alcaldes  que calientan la silla…. meapilas que solo piensan en vaciar las pobres arcas del ayuntamiento y que después de los años, cuando terminan su mandato se van y nos dejan preguntándonos qué es lo que han hecho por el pueblo en  todo ese tiempo y dónde ha ido el dinero de nuestros impuestos…”

Y de una forma directa, en boca del Vinagre, al alcalde Policarpo Anchuelo:

“Estas obras están haciendo rico al novio de tu hija    y también a ti con ese tres por ciento que graciosamente recibes por cada pedido de material que le haces…

Otros temas aparecen en planos más lejanos, levemente tratados, como la diferencia de clases, bien delimitada por  una línea roja, una clase a un lado y otra al otro: al principio de la novela: La línea roja de la frustración por ser pobre, representada  en el alfar de Justino y su familia, y al final de la obra: los privilegios de ser cada vez más ricos, reflejados en la nueva familia del hijo de Justino, el heredero que romperá con la tradición (padre labrador, hijo labrador, padre herrero, hijo herrero, padre pastor, hijo pastor, padre alfarero, hijo alfarero)  pesada losa de siglos que desaparece junto con El ESPEJUELO, pueblo fantasma a favor de El Olvido, encarnación de Villar del Río, el pueblecito protagonista de Bienvenido, Míster Marshall.

“La hija del alfarero” es pues una novela eminentemente costumbrista, delicadamente tratada, con   sensibilidad  y ternura de   poeta,  que refleja problemas desgraciadamente  tan actuales  como la violencia de género, el acoso a la mujer, la lacra de políticos furtivos  y que deja un rictus de simpatía y buen sabor, con un futuro abierto a la esperanza ,especialmente en la consideración de la sociedad ante el sufrimiento de la mujer que se ve abocada al qué dirán y a la indigencia moral: Y aunque no están casados ella le llama marido … me voy acostumbrando  a verles tan felices , que cada vez empieza a importarme menos saber quién es mi verdadero padre. Es cierto que el  amor lo comprende todo. (Fragmento de la carta del  joven Justi a su abuela Brígida)…por cierto, la abuela Brígida  particular personaje  de la novela que muere  mientras leía estas emotivas  líneas de su nieto. ¿Habrá muerte más dulce?

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