07/01/2014 Arte y Música Contemporánea
Pedro Mombiedro
Pedro Mombiedro
El concierto vienés de Año Nuevo

El Concierto de Año Nuevo que desde la Sala Dorada de la Musikverein emite la Österreichischer Rundfunk (ORF) tiene una potencia mediática televisiva superior a cualquier otra actividad social. En partidos de fútbol se habla de audiencias de 40 ó de 60 millones de telespectadores cuando están involucradas las selecciones de países afines a Brasil, China o Japón, ¡que ya es gente ante la tele! Sin embargo, la audiencia potencial del famoso concierto está estimada en ¡1.000 millones de personas! repartidas en 70 países. Semejante millonaria audiencia es económicamente rentabilizada con atino por todos los estamentos austríacos que intervienen en este producto cultural. Estos son los que se me ocurren, pero seguro que son más:

1.- La ORF, que hace un despliegue de medios técnicos fantásticos de los que pasa la correspondiente minuta a las radios y televisiones de esos 70 países.

2.- El Gobierno Austríaco y el Ayuntamiento de Viena, que realizan su correspondiente imagen publicitaria, unos años con más gusto (como este 2014) y otros de una llamativa vulgaridad (como el de 2013), pero que siempre se publicitan. Bueno es recordar que la mayor porción turística que acude al país, y más concretamente a Viena, lo hace por la música, le sigue los deportes de nieve, pero la primera es la música.

3.- Durante el resto del año la propia Musikverein oferta semanalmente un concierto semejante al de año nuevo, al que acuden miles de turistas, pero con una orquesta de tercera fila y no con la sensacional Filarmónica. Estas “sonocopias” aportan a la entidad pingues beneficios, necesarios para el mantenimiento de las instalaciones y dan trabajo a una buen grupo de músicos.

4.- Para la Orquesta Filarmónica de Viena, como entidad, el concierto de año nuevo es uno de sus principales pilares. De hecho, su página web le dedica un importante espacio:

http://www.wienerphilharmoniker.at/new-years-concert/the-new-years-concert

Otras ciudades europeas organizan también, desde hace decenios, un concierto el día primero de año. El que ofrece la Filarmónica de Berlín es uno de los más atractivos para los melómanos menos mediatizados.

5.- Los músicos que integran la Filarmónica de Viena obtienen unos ingresos extras, pero no por el evento (pues el concierto de año nuevo está incluido en la temporada de conciertos) si no por la venta de las grabaciones. La Filarmónica, como la mayoría de orquesta de Centroeuropa, funciona como una asociación cooperativa donde los ingresos obtenidos se reparten entre sus miembros. Esto explica la rapidez con la que sale al mercado la grabación del Concierto de Año Nuevo. En los últimos años del vinilo tardaban hasta seis meses en hacer  la distribución por los distintos países. Eso era antes. El concierto de este año 2014 estará en el mercado a partir del 10 de enero en formato DVD, SCL ó CD por 21,90 €; y te lo ponen en casa.

6.- Los aficionados vieneses abonados a la temporada de conciertos de la Filarmónica también ganan, pues revenden la entrada del Concierto de Año Nuevo. El precio de venta es, al menos, lo que les ha costado el abono de la temporada completa. Es decir, que al vender una localidad el resto de los conciertos de la temporada te salen gratis; o incluso pueden ganar dinero si el director es un Kleiber (por desgracia ya fallecido) o un Barenboim, como ha sido este año.

Por cierto, que el mismo concierto que vemos en la televisión el día 1 se ha ofrecido el 31 (el Concierto de San Silvestre) para los abonados al ciclo de la tarde. Para un mayor aprovechamiento desde hace unos años también salen a la venta las entradas para el ensayo general del día 30. ¡Eso sí que es rentabilizar el producto! Los precios de las entradas oscilan entre 30 y 940 euros para el Año Nuevo; entre 20 y 720 euros para San Silvestre; y entre 20 y 380 euros para el ensayo general.

7.- Y por último Internet. Aquí no sé si los autríacos se llevan directamente algo, pero la tarde del día 1 de enero ya se podían encontrar en YouTube cortes del concierto. Les dejo uno de los momentos más sobresalientes, la interpretación de “La marcha egipcia”: una gozada.

 

Y es que el pueblo austríaco sabe venderse; sabe hacer suyo lo bueno sin complejo alguno en reconocer lo heredado (verbigracia, la danza de Francia o la escuela de equitación de España). En ese aspecto son envidiables y dignos de toda admiración. ¡Con qué habilidad ensalzan sus virtudes y esconden sus defectos! Fíjense hasta qué punto son buenos en manejar su imagen, que han sido capaces de convencer a medio mundo de que Mozart era austríaco y Hitler alemán. ¡¿A ver quién es capaz de decir lo contrario?!

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