10/06/2018 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
IV Beteta Bike Xtreme, desde dentro

Hoy nos vamos a dar el gustazo de hablar de un caso de éxito. Y no tenemos que irnos hasta un valle austriaco, ni a un remoto islote noruego. Ocurre aquí mismo por cuarta vez consecutiva. La Beteta Bike Xtreme es uno de esos ejemplos en los que se demuestra que se puedan hacer cosas muy, muy interesantes en Cuenca y con gente de Cuenca con unos resultados espectaculares. Eso sí, hace falta implicación, voluntad y trabajo.

Esta prueba de mountain bike ha cumplido este domingo su cuarta edición. Lo que surgió hace unos años por iniciativa de dos o tres jóvenes del pueblo con ganas de dar a conocer Beteta y la Serranía de Cuenca se ha convertido en un una cita lúdico-deportiva que ha reunido este año a cerca de 450 participantes procedentes de Madrid, Valencia, Elche, Alicante.... así como de otras zonas de la región (Villarrobledo) y de la provincia de Cuenca (Las Pedroñeras, Quintanar del Rey, Cuenca,...). ¿Por qué? Pues porque cuando los proyectos se hacen con ganas y buena voluntad tienen gran parte de los ingredientes necesarios para salir adelante. Además, es cierto que los espectaculares parajes por los que discurre la carrera también ayudan. Pero, quizás, lo que más valoramos los participantes es la organización de carrera. Un lujazo: señalización, avituallamientos, trato a los corredores,...y el placer que se siente cuando en un cruce en medio del monte (bajada de Valtablado a Valsalobre, por ejemplo) ves a un grupo de voluntarios marcándote el camino y animando como si fueras Induráin a punto de ganar el Tour de Francia. Eso no tiene precio. O cuando en un avituallamiento a los 40 km te reciben con una sonrisa, palabras de ánimo y, además, hay un médico de carrera para atender a quien lo necesite. O la amabilidad del personal auxiliar cuando te ayudan a arreglar una cadena que se ha roto.

Es una carrera a la que le tenía ganas y este año hemos ido los tres (Manolo, Javier y el que suscribe) con la voluntad de terminar el recorrido corto de 60 kilómetros y pasar un buen rato. Objetivo cumplido. ¡Chapeau! Y eso que los preámbulos no fueron nada halagüeños viendo la manera de llover en el viaje en coche hasta Beteta . El panorama sobre las 8:00 de la mañana entre Albalate y La Frontera era...cualquier cosa menos atractivo. Lloviendo a mares, el cielo totalmente cerrado, niebla,...Menos mal que en Beteta el tiempo estaba bastante mejor y nos respetó durante la mayor parte de la jornada. 

Tras la salida desde la plaza, el trazado nos lleva por El Tobar junto a las lagunas para afrontar la primera subida y llegar hasta Santa María del Val, tras la correspondiente bajada, bordeando el embalse de La Tosca con las aguas del río Cuervo. A partir de ahí tenemos un trazado duro, exigente. Hay que estar preparado físicamente y, sobre todo, mentalmente. Lo principal, seguir el ritmo propio. El que sea. Da igual. Como lleves un ritmo superior al que puedes mantener, revientas. La ruta es muy asequible en cuanto al firme, Son pistas bien marcadas, en su mayor parte. Aunque, personalmente, de lo mejor del recorrido son unos single tracks que hay sobre el kilómetro 35, antes de Cueva del Hierro. Os podéis imaginar que los paisajes que se atraviesan son espectaculares, alucinantes, Y con la humedad que tiene el terreno con las lluvias de los últimos meses pues..sobran las palabras. Hay que subir y verlo porque merece la pena. La prueba discurre por ocho localidades (Beteta, El Tobar, Masegosa, Santa María del Val, Lagunaseca, Carrascosa de la Sierra, Valsalobre y Cueva del Hierro) y cualquiera de ellas merece una visita por sí misma.

Este año tras unos 40 kilómetros recorridos, a la altura de Cueva del Hierro, un calambre en el parte posterior del muslo derecho me hizo temer la retirada. Improperios y juramentos de rigor porque era algo a lo que no estaba dispuesto salvo que se me cayese la pierna por el camino. Un masaje del médico del carrera junto a la ingestión de fruta y líquidos me permitió seguir en carrera y completar el recorrido. Antes de llegar a meta...el infierno serrano. Cuando faltaban unos diez kilómetros para la llegada nos alcanzó la lluvia encima de Valsalobre y la situación se puso...épica. Agua, viento, frío y, sobre todo, mucho barro. Y todo ello cuando ya vas agotado con 50 kilómetros a la espalda. Pues, nada, apretar los dientes y p´alante con barro hasta las cejas. Y lo que son las cosas, todavía escuché aplausos y gritos de ánimo cuando entré en meta a pesar de hacerlo en el puesto 177. Lo dicho de esas cosas que te sacan una sonrisa de oreja a oreja y piensas...¡el año que viene, vuelvo!.

Si os gusta la bicicleta de montaña no lo dudéis y haced la ruta. Si todo es demasiado, elegid algún tramo que se ajuste a vuestro estado de forma. Merece la pena. 

(Fotos: J.M. Castellote)

(ACCEDE DESDE AQUÍ A TODA LA INFORMACIÓN DEL RECORRIDO: TRACKS, MAPA,...)


Vídeo de la primera subida con la Laguna de El Tobar al fondo ( Vídeo: Beteta Marathon Bike Xtreme)

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