28/05/2018 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
El poder del amor

Si hay algo que compartimos padres, profesores y otro tipo de educadores, sea cual sea la edad de nuestros hijos y/o alumnos, es la preocupación. Nos preocupamos por ellos desde el mismo momento que conocemos su existencia, ya estamos implicados, ya son parte de nosotros. Y la preocupación lleva de la mano toda una serie de inquietudes, dudas e interrogantes sobre aquello que será lo más conveniente y beneficioso para cada personita de la que nos sentimos responsables. Quizá la primera pregunta que deberíamos hacernos sería qué es lo que necesita mi hijo, este grupo de alumnos, este niño con el que cada día tengo la oportunidad de ayudarle a crecer. Y yo siempre me topo con la misma respuesta: lo primero que necesitan es amor, como base y primer paso de todo lo demás que vayamos a hacer con y para ellos.

El amor puede transformar la tristeza en fortaleza, un obstáculo en esfuerzo, un miedo en valentía, un enfado en motivación, una inseguridad o bloqueo en autoestima. A veces esto se nos olvida y nos lanzamos a hacer, hacer, y hacer, inmersos en un barullo de preocupación, de mil propuestas, tareas, apoyos, actividades y refuerzos que no llegan a dar solución al problema o dificultad.

Estos días en los que yo misma me estoy enfrentando a una fuerte tormenta, reflexionaba sobre mis hijos y mis alumnos, sobre las relaciones que vamos estableciendo a nuestro alrededor, y con la cabeza llena de interrogantes sólo era capaz de ver la misma solución para dar respuesta a mis preocupaciones de antes y ahora, del cole y de casa: el amor. No quiero decir que con esto sea suficiente, entiendo el amor como  la base, siendo ese mismo amor el que nos llevará a dejarnos la piel por hacer las cosas lo mejor que podamos. Pero ya lo haremos con otra actitud y bajo otra perspectiva, algo más serena, segura y optimista.

Además, me vienen a la cabeza ejemplos concretos de niños y situaciones en las que simplemente cambiando mi actitud, mostrando de una manera más clara cariño, respeto, amor al fin y al cabo, todo ha comenzado a ir mejor. Y aunque las dificultades en ningún caso se han superado como por arte de magia, todo el esfuerzo que ha venido después ha ido dando su fruto, donde antes me parecía que no había manera de mejorar.

Hay mucho escrito sobre amor y pedagogía, os animo a leerlo, esto es tan solo una pequeña reflexión personal sobre mi propia experiencia y porque aunque son cosas que sabemos y hemos experimentado en primera persona, no viene mal pararse a recordarlo de vez en cuando.

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