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19/11/2017 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
Hoces del Buey y San Miguel

Hoy ha sido uno de esos días en los que cuesta coger la bici. De los que suena el despertador y piensas: “Uf, con lo bien que se está en la cama…”. El panorama no es muy alentador. Miras la ventana y aún es de noche. Ves el termómetro y… -2,5 grados. Te lavas la cara…y el agua helada. Pero, poco tiempo después, das gracias por haberte levantado y recuerdas con una sonrisa los pensamientos de primera hora porque atraviesas zonas alucinantes y pasas una mañana de lujo.

Bien abrigados, para la ruta de hoy en MTBlog hemos virado un poco el rumbo para terminar en una zona diferente. No han salido muchos kilómetros pero merecen la pena: la Hoz del Buey (también conocida como Barranco del Portillo) y la Hoz de San Miguel son dos auténticas maravillas a pocos kilómetros de la ciudad. Muy recomendables las dos.

Manolo y el que suscribe hemos salido a las 8:30 de San Antón y, como suele ser habitual, allí mismo hemos decidido la ruta. Tras saludar al Club En Ruta en el Puente de la Trinidad, toca aguantar frío de inicio por la Hoz del Huécar hasta Palomera. Eso sí, las primeras luces del día nos aportan un auténtico espectáculo con los colores otoñales en la parte alta de la Hoz. Aquí ya es donde piensas: “Qué bien he hecho al levantarme”.

Justo antes de llegar a Palomera sale a la derecha un camino que atraviesa un puente sobre el Huécar. Tras cogerlo y completar una subida larga pero llevadera se alcanza la cresta de la Sierra de la Pila. Continuamos en sentido opuesto al Cerro Socorro y unos kilómetros más adelante giramos, a la derecha, para iniciar el camino de la Hoz del Buey. Merece la pena parar a mitad de la bajada porque las vistas son impresionantes. Una pasada. Aquí te pueden salir al lado ciervos, buitres y… ardillas, como a nosotros este domingo.

La jornada de hoy ha sido rara por el tema de la temperatura. Complicada porque la oscilación térmica es, aproximadamente, de 20 grados. Es decir,  a primera hora hace un frío del carajo y tienes que ir abrigado... pero subes una cuesta pronunciada y tienes calor …. pero vuelves a tener frío en una bajada prolongada… y rompes a sudar por una ladera a la solana… y te vuelves a helar cuando llegas al fondo del valle donde no llega el sol. Esto último nos ha ocurrido al llegar a la parte más baja de la Hoz del Buey. Como si entrásemos en una nevera...bajón de la temperatura que enseguida hemos olvidado con el “cuestón”  que hay que subir (con todo el “hierro” metido) hasta llegar a El Azagadero, la parte más elevada desde la que “caer” a la Hoz de San Miguel.

Tras un tramo de senda pedregosa y “juguetona”, en la que hay que ir con cuidado, toca parar a disfrutar de las vistas sobre la Hoz de San Miguel. Un espectáculo. A partir de aquí la cosa se complica y nosotros echamos pie a tierra porque la senda es muy empinada y difícil. Gente con más técnica, bicicleta más adecuada y que no le importe tanto darse un trastazo puede bajar y disfrutarla; pero nosotros, por prudencia, la hacemos pie a tierra. Y tan bien.

Abajo se llega a la ermita de San Miguel. Toda una curiosidad ya que está excavada en la roca en una localización inverosímil. Muy peculiar. Tras atravesar esta zona se empalma con un camino amplio (y muy poco atractivo porque atraviesa terrenos de labor sin apenas interés paisajístico) que lleva a La Melgosa y desde ahí pues…el peor tramo de la jornada. Unos kilómetros por carretera por la N-420 (Nacional de Teruel). ¡Qué manía le tengo a este tramo con coches pasando a gran velocidad al lado! También se puede optar por continuar por un camino que lleva hasta la zona de Termalia. Nosotros hemos seguido hasta el camino de la Estrella para terminar en la rotonda del agricultor, en la carretera de Alcázar.

Ah…y para terminar, una cuestión que siempre se me olvida: ¿Conocéis Oruxmaps?. Es una aplicación gratuita para el teléfono móvil que te permite grabar rutas, prepararlas, conocer tu posición,…muy completa. De esas aplicaciones tan buenas que, en muchos casos, sólo utilizamos un 5-10 por ciento de todo lo que ofrece. Y ya ofrece mucho. Una pasada.

(ACCEDE DESDE AQUÍ A TODA LA INFORMACIÓN SOBRE LA RUTA: TRACK, MAPA,...)wink

13/11/2017 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
Vallejo de la Lobera, "delicatessen"

La segunda entrada de MTBlog está protagonizada por una ruta que es “canela en rama”: Mirador del Ceño-Vallejo de la Lobera. Entre otras cosas porque enlaza varios tramos que, por sí mismos, ya son una gozada. Para empezar el ascenso al Mirador del Ceño, sobre el valle de la Dehesa Cotillas; después la senda del Vallejo de la Lobera (una auténtica maravilla: revirada, buen firme, bonita,…), enlaza con el sendero del Arroyo de la Rambla y continúa por la senda que acompaña al Huécar por las Pozas hasta Palomera. Son cuatro recorridos que justifican una salida cada uno de ellos. Si empalmas los cuatro…, pues vuelves a casa con una sonrisa de oreja a oreja.

Comenzamos la ruta a las 8:30 desde San Antón, abrigados hasta las orejas (literal). Primeros kilómetros por carretera acompañados por la escarcha en la Hoz del Júcar y el tramo hasta Palomera. Charleta de rigor, repaso a los temas de actualidad…y tras atravesar el pueblo, primeras rampas hacia Los Perejiles por “autovía” y es que, tras al arreglo, así puede denominarse el estado del camino para una bicicleta de montaña. Una vez en Los Perejiles, desvío a la derecha por buen camino. En este caso con categoría de “carretera Nacional” hacia el Mirador del Ceño. A mitad de camino, más o menos, se atraviesa una preciosa zona de sabinas con las rocas aflorando a la superficie.

Ya en el Mirador del Ceño toca “almorzar” la barrita energética pensando a ver cuándo los fabricantes deciden implantar sabor a panceta o huevos con chorizo porque tal y como las hacen ahora, de cereales con no se qué,…son bastante tristes. Tras observar los buitres sobrevolando el Mirador arrancamos camino abajo atravesando la zona de Los Ceños, que no había recorrido hasta ahora. Una pasada. El camino discurre justo por debajo de unos impresionantes farallones rocosos.  La bajada es…incómoda, de esas que hay que ir con cuidado (a pesar de que el camino es ancho) porque hay mucha piedra suelta y la posibilidad de ir al suelo si vas lanzado es bastante elevada.

Tras alcanzar el fondo del valle, todavía queda una buena subida para coronar el alto e iniciar el Vallejo de la Lobera. Este es uno de los mejores trayectos que he recorrido en bici de montaña. Una pasada. Primero es un camino “de dos carriles” que se convierte después en una senda que discurre por lo más profundo del valle. Uno de esos trazados con buen firme y en los que puedes dejar correr la bici, revirado, sube-baja…una pasada. Y la zona, desde el punto de vista medioambiental, es espectacular. Muy recomendable para cualquier persona que le guste ir en bici por el monte. Como curiosidad, mencionar que por allí nos encontramos un cráneo de, al parecer, un corzo joven.

Tiene el aliciente ese trazado, además, de que empalma con el Arroyo de la Rambla y el Paso de los Carros, un “clásico” de esta zona. Por allí nos cruzamos, precisamente, con otros tres “bicicleteros”. Tras llegar al nacimiento del Huécar, continuamos hasta Palomera por el sendero de las Pozas paralelo al río acompañados por el crujido de las hojas que tapizaban la ruta. Y desde allí, un cómodo tramo de carretera hasta casa.   

Nos acompañó durante la jornada un día luminoso y despejado. Uno de esos días que antes se denominaba un “buen día” pero que ahora, sin una nube en el cielo, ya no merecen ese calificativo porque significa que no hay lluvias en el horizonte.

 

(ACCEDE DESDE AQUÍ A TODA LA INFORMACIÓN SOBRE LA RUTA)

Resulta recomendable, para poder apreciar los caminos y sendas, visualizar el mapa del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y no el de satélite que aparece por defecto.  Para ello, pinchad en "Otros mapas" y seleccionar "Mapa ráster (IGN)". 

06/11/2017 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
Barranco de Santa María, un lujo otoñal

Inauguramos las rutas de MTBlog con el Barranco de Santa María, cerca de Villalba de la Sierra. Sin ninguna razón especial. Podía ser esta como cualquier otra. Pero este es un recorrido bastante completo. En total han salido 69 kilómetros. Eso sí, bastante llevaderos porque, para agilizar, hemos hecho un buen número por carretera.

A las 8:30 del domingo hemos arrancado de San Antón y podemos decir que “queda inaugurado el otoño” porque hacía bastante “fresquete”. Unos 5,5 grados a primera hora de la mañana. Así que ya ha tocado ponerse el culotte largo, chaqueta, braga al cuello, guantes más gruesos…todo ese ritual invernal. Manolo y Javier, compañeros habituales de las rutas domingueras, han completado el grupo. Como suele ocurrir, la ruta la hemos decidido allí mismo, sobre la marcha. Planificación cero. Según esté el día o las circunstancias de cada uno….así decidimos. Y funciona.

Tras enfilar la Hoz del Júcar hemos ido por carretera hasta la Ciudad Encantada por Valdecabras  para llegar a nuestro destino. Por cierto, el pueblo está precioso con los colores otoñales y tanto la Hoz como las vistas que tenemos durante la subida del puerto son espectaculares. Para ir pasando los kilómetros pues un poco de charleta: no ha faltado el repaso a la jornada futbolística, un poco de Cataluña y Puigdemont …y todo ello aderezado con unas risas, cómo no.  Ha resultado curioso observar, a principios del mes de noviembre, bastantes orugas procesionarias por el suelo. Un hecho bastante inusual más propio de fechas primaverales y que puede estar relacionado con las elevadas temperaturas “padecidas” hasta el mes de octubre. 

Ya en el punto más alto del recorrido antes de llegar a la Ciudad Encantada, a unos 1.400 metros, un frío del carajo y en la explanada de la entrada, el “almuerzo”. Por llamar de alguna forma a comer una barrita de cereales con un poco de agua del bidón. Ah…y esta vez, todo un lujo: meadilla en unos aseos públicos hechos y derechos, no en el campo (sí señor).

Siguiendo la carretera hacia el cruce situado sobre el Ventano del Diablo, pocos kilómetros más adelante, aparece el desvío hacia la izquierda. Se aprecia bastante bien. A partir de ese punto dejamos el asfalto y comenzamos el descenso hasta, prácticamente, Villalba de la Sierra donde cogeremos el Camino del Agua de vuelta a Cuenca. La verdad es que la ruta debería denominarse de los Barrancos de la Casilla y de Santa María porque se atraviesan ambos. Primero el de la Casilla bastante ancho y muy agradable por el firme, tierra compactada en la que da gusto rodar. Luego hay que estar atento porque hay que dejar el camino principal y desviarse a la derecha. Ahí nos despistamos Javier y yo y tuvimos que volver unos cientos de metros tras nuestros pasos. (Si alguna vez organizan un Campeonato de Desorientación, me apunto). En el track se aprecia perfectamente el “despiste”. Menos mal que tenemos a Manolo que tiene la orientación por los tres que si no…

Posteriormente, la bajada se va estrechando,  complicando...hasta el punto de echar pie a tierra porque en determinados momentos el trazado discurre por el cauce de un arroyo con piedras de considerables dimensiones. Pero, salvo estos momentos puntuales, se puede circular con total normalidad. Los barrancos, un lujazo.  Van paralelos al Océñigo y son…una maravilla natural. Como tantos otros de la Serranía de Cuenca. La vegetación de ribera con sus tonos ocres y amarillos aportan un matiz espectacular acompañado por el verde de los pinos y los diferentes tonos de grises de los farallones calizos. El barranco se va cerrando progresivamente y llega un momento que da la impresión de que ha anochecido por la escasa luminosidad que llega a un suelo que, debido a la umbría prolongada, retiene gran cantidad de humedad. Allí encontramos un acebo con sus característicos frutos rojos. Se trata de una ruta que ganará mucho en primavera con agua corriendo por el arroyo, barranco abajo.

Llegados al final del barranco te quedas con cierta pena de que no sea más largo porque, claro, la bajada es rápida y se hace corta. Desde este punto cogemos el Camino del Agua para casita poco a poco y disfrutando del paisaje de la ribera en el Júcar. Una vez más pasamos por el puente del Chantre lamentando, de nuevo, su situación como muestra de muchas cosas…y no precisamente positivas. Hasta llegar a destino, otro poco de charleta con el nuevo proyecto se ascensores para el Casco Antiguo, entre otros temas, para cruzarnos poco antes del puente de Valdecabras con una caravana de unos quince vehículos de una Concentración de Coches del modelo …¡Ford Mondeo!. ¿Curioso no? Quizás de Ford Mustang, Porsche Carrera, Mini, Seiscientos,…pero ¿mondeos?.

Pues así llegamos, sobre las 13:00 horas, a la ciudad con una buena tunda en las piernas que se me hizo más cuesta arriba porque, tras comprar el pan para la comida familiar (procedimiento habitual que no tiene nada que ver con el rendimiento deportivo), me tocó recorrer los últimos cinco kilómetros aproximadamente con un fuerte viento de cara que, después de sesenta kilómetros, no es precisamente lo que más apetece. Eso sí; luego una ducha, seguida de una cervecita con su aperitivo…

 

(ACCEDE DESDE AQUÍ A TODA LA INFORMACIÓN TÉCNICA SOBRE LA RUTA) 

Resulta recomendable, para poder apreciar los caminos y sendas, visualizar el mapa del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y no el de satélite que aparece por defecto.  Para ello, pinchad en "Otros mapas" y seleccionar "Mapa ráster (IGN)". Es mucho más descriptivo.wink

 


 

 

 

31/10/2017 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
Una nueva ruta

Aquí empieza una nueva ruta. Será una ruta centrada en la bicicleta de montaña…pero no desde un punto de vista competitivo sino que el principal objetivo será divulgativo. Esta iniciativa arranca con la voluntad de poner en común experiencias, sensaciones, emociones. MTBlog nace con el deseo de transmitir el bienestar y la satisfacción que produce rodar en bici por el monte, unas veces en solitario y otras con amigos (mejor). Y, además, dar a conocer el impresionante patrimonio natural que atesora la provincia de Cuenca. En concreto, los alrededores de la capital, que es la zona que más frecuento. Es alucinante comprobar la belleza que nos ofrece la Serranía de Cuenca apenas a unos pasos de nuestras casas.

Esta ruta va de bici pero no sólo de bicis. La bicicleta pretender ser un medio de transporte por el que circular a través de la cultura, el patrimonio, la flora, la fauna, los recuerdos… Quedarnos sólo en lo meramente deportivo sería una pena porque nos perderíamos muchos otros elementos que merecen la pena ser vividos y sentidos. Por eso, no encontraréis aquí rutas de excesiva complejidad técnica o física. No veréis alardes de kilometrajes ni pendientes desmesuradas. Esto es otra cosa. Aquí tienen su hueco, principalmente, todos aquellos que tomamos la bicicleta de montaña con ánimo recreativo, no competitivo. Además, uno tiene una edad y…tonterías las justas. Las subidas, poco a poco; las bajadas, con prudencia y siempre esperando a la gente que viene por detrás: en un cruce de caminos, al final de una subida… Ese es el espíritu. ¿Lo entendéis, verdad?

Ah…y un aviso que ya os podéis imaginar. Esta ruta no requiere cuantiosas inversiones económicas en material. Aquí tenemos nuestro hueco la inmensa mayoría de aficionados que aprovechamos las ofertas de las tiendas de nuestra ciudad, rastreamos setenta veces internet para encontrar el mejor precio, aprovechamos el mercado de segunda mano, llevamos el mismo maillot o culotte desde hace cinco años porque “me ha salido bueno”…¿Os suena? ¿A que sí?

Pues de eso se trata. De poner en común todas esas experiencias que a muchos y muchas nos satisfacen, nos ayudan y nos enriquecen. Intentaré que sea lo más completa posible y subir vídeos, fotografías, rutas en formato gpx que podáis descargar, enlaces…Muchas de las rutas seguramente las habréis realizado pero seguro que hay mucha gente, como me ha pasado a mí anteriormente, a la que le viene bien conocer nuevos recorridos. Si este blog sirve para ayudar a alguien, objetivo cumplido.

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