08/01/2014 Despacito y buena letra
Ana Bordallo
Ana Bordallo
Propósitos

Y cómo no, este blog no iba a ser menos… También quiero plantear desde aquí posibles propósitos que como padres, maestros o profesores, podríamos plantearnos para el Año Nuevo. El primero de todos ellos sería que precisamente dejaran de serlo, es decir, que pasaran de ser propósitos a realidades, que pasaran a la lista de nuestros logros personales, esos que nos hacen sentirnos satisfechos con nuestra labor.

Siempre me cuesta reincorporarme al trabajo después de las vacaciones de Navidad y entonces me pregunto dónde habré puesto ese espíritu renovador que me acompañaba en Noche Vieja y Año Nuevo, con el que estreno agenda y miro esos 365 días con entusiasmo y optimismo. Pero este año ha sido distinto, cuando protestaba por incorporarme a trabajar el día después de Reyes, alguien dijo “yo me iría de buena gana a trabajar”… Tal y como están las cosas, tener trabajo es todo un regalo, valorémoslo. Repensémoslo como una oportunidad de desarrollo, de crecimiento, de darse a los demás; comencemos la jornada con el firme propósito de darnos al 100% y hacerlo lo mejor que podamos.

En el caso de aquellos que trabajamos en educación o a los que tenemos hijos, seamos conscientes, además, de que los niños no esperan, crecen cada día que pasa y lo que no hayamos hecho, aprovechado, estimulado, enseñado, corregido, disfrutado,…, se lo lleva la corriente del río del tiempo, que no echa marcha atrás. Dediquemos tiempo a su hoy, sus necesidades e intereses de ahora y saquémosle partido. Relativicemos las prisas del día a día: terminar esta unidad, recoger la casa, preparar un examen, etc., y pensemos en la educación como el proyecto a largo plazo que es. Hoy son bebés, niños o adolescentes, mañana serán adultos que dedicarán su tiempo a otras cosas. Y si lo hemos hecho bien, sabrán hacer de ese tiempo, vida.

Sólo un último propósito más (para no caer en esto de abarcar mucho y apretar poco…): centrarme en lo que puedo hacer, cambiar o mejorar yo. En estos momentos, criticar es fácil: parece que todo está en crisis. La política, la economía, la educación, la sanidad,… Y corremos el riesgo de perdernos en un círculo de pesimismo que nos impide ver lo que está en nuestra mano. Esta es nuestra situación, ¿qué podemos hacer con ella? Sí, si hubiera más recursos podríamos hacer mucho más, pero, ¿qué está en nuestras manos? En peores situaciones han estado maestros que han dejado una gran huella en sus alumnos, padres que han hecho de sus hijos muy buenas personas… ¡Nosotros también podemos!

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