20/04/2019
Balonmano

Victoria de proporciones bíblicas de un Cuenca que ganó al Granollers en el mejor partido del año (26-25)

Los conquenses se impusieron en un final de infarto, resuelto por un sensacional Thiago Alves y un paradón de Maciel sobre la bocina

Cuenca vs Granollers (fotos de Javier Guijarro)

Tenía que ser en Semana Santa cuando la temporada del Liberbank Cuenca dejara de ser épica para convertirse en bíblica. Alguien convertirá un día en texto sagrado este curso balonmanístico 2018/19 en el que los de Lidio Jiménez piensan escribir capítulos gloriosos hasta el último versículo. En esta ocasión ha sido una victoria  por 26-25 ante el Fraikin Granollers que permite a los conquenses coger el último tren de la lucha por el subcampeonato liguero, el reto definitivo que se ha autoimpuesto un equipo exigente, que busca la matrícula de honor en una temporada de sobresaliente.

La victoria llegó tras el mejor partido de la temporada en El Sargal, más bueno que comer nocilla con los dedos, con más acción que una batalla de Juego de Tronos y con un guion que te lo firma un Hitchcock dopado. Tuvo también un desarrollo semanasantero, porque el Liberbank Cuenca subcampeón de Copa entró en la pista aclamado por el pueblo, como Jesús en Jerusalén a lomos de su borrica. Después le tocó padecer un calvario que incluyó sufrir desmedido castigo de los encargados de impartir justicia. El equipo llegó a morir pero no esperó al tercer día para resucitar sino que lo hizo en los últimos diez minuto del encuentro, Finalmente alcanzó la gloria y subió a los cielos tras una una intervención milagrosa de un portero con aspecto mesiánico y apellido de raíces arameas.

El Liberbank Cuenca saltó a la pista despampanante, con la defensa ordenada y con Natán Suárez haciendo travesuras de las suyas. El Granollers sufría la velocidad del central y veía como los conquenses conseguían marcharse hasta de tres goles a base de contragolpes y acciones de seis metros de un demoledor Moscariello. Le costó a los catalanes entrar en el partido y fueron haciéndolo conforme crecía la importancia bajo palos de Bombóm Almeida, dique que contuvo el torrente de los conquenses hasta el  tramo final del partido.

El Fraikin fue mejorando progresivamente y alcanzó la plenitud con García Robledo y Oswaldo Maestro sobre la pista. Los primera línea se adueñaron del partido y encontraron una rendija en la muralla local en el extremo de Adriá Martínez, un bisturí. Los cambios de Lidio Jiménez no sirvieron para controlar al equipo visitante, que se marchó al descanso por delante en el marcador (12-13).

Antonio Rama echó más leña al fuego al dar entrada a Iván Popovic en el centro de la defensa. El pivote se unió a Marc García para calentar el partido y convertir El Sargal en la Franja de Gaza. Jugando a límite el serbio logró descolocar a un Liberbank  que no parecía preparado para una batalla de tanta intensidad el Granollers se puso cuatro goles arriba con veinte minutos todavía por jugar.

Cualquier otro equipo con los deberes hechos como este Cuenca se habría dejado llevar por la corriente. Los chicos de Lidio se enjugaron el sudor y volvieron a la carga. Almeida hizo lo que pudo para defender el fuerte de este asalto, frustrando varios contraataques de los locales. El brasileño parecía dispuesto a defender su trono hasta el final del partido pero el bombardeo conquense terminó dando sus frutos y la igualada llegó con un tanto de Natán Suárez cuando el partido entraba en los diez últimos minutos.

Fue en ese momento cuando los árbitros parecieron condenar al Liberbank Cuenca con una doble exclusión que mandó al banco a Mendoza y a Montoro, la última especialmente discutible. Pero apareció Thiago Alves para sacar a los suyos del corredor de la muerte con dos goles al filo de la navaja, dos zarpazos irracionales que son marca registrada de un jugador nacido para protagonizar rescates de cine hollywoodiense.

El Granollers se puso en manos del especialista Antonio García Robledo para intentar ganar el partido en los minutos finales y el primera línea se encargó de liderar a un conjunto vallesano que estaba jugando sobre lava en un Sargal convertido en el Averno. Con el partido igualado se topó el Granollers con la madera a falta de minuto y medio. Cuenca había sobrevivido una vez más y solamente faltaba que Thiago ganara el partido. Y lo ganó el brasileño, infalible en lo que el fútbol llaman la línea Cesarini. Pero todavía fue necesaria la intervención de Leo Maciel, el Mesías de este equipo, implacable durante todo el partido e impertérrito cuando Gassama intentó fusilarle desde el extremo, a bocajarro, en la última acción del  partido. Llegó el pitido final y sus compañeros  acudieron a abrazarle para comprobar con las yemas de sus dedos si el argentino es divino o es humano.

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LIBERBANK CUENCA: 26

Leo Maciel (18 paradas, 42,9% de efectividad); Sergio Lopez (2), Natan Suárez (3), Mendoza, Moscariello (5), Thiago Alves (5), Montoro (3)- siete inicial- Kilian  (p.s.), Dutra (3), Doldán (2), Baronetto (1), Hugo López (1), Oscar Río (1) y Taravilla

FRAIKIN GRANOLLERS: 25

Bombóm Almeida; Pol Valera (1), Adriá Figueras (2), Adrià Martínez (5), Gassama (1), Alex Márquez (1), Antonio García Robledo (7) - siete inicial- Marc  Guardia, Marc García,  Popovic, Alvaro Ferrer, Oswaldo Maestro (4), Rakocija (2), Ian Tarrafeta (2), Víctor Saez y Sergi Franco.

Marcador cada cinco minutos: 2-2, 5-3, 7-6, 10-8, 12-11, 12-13 - descanso-13-14, 14-17, 18-20, 21-21, 24-23 y 26-25.

Árbitros: Alvarez Menéndez y Friera Cavada. Excluyeron a los locales Moscariello, Doldán, Mendoza, Montoro y Thiago y a los visitantes Rakocija , Popovic y Oswaldo Maestro.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 25 de la Liga Asobal disputado en el pabellón polideportivo El Sargal ante 1.200 espectadores que ovacionaron a los subcampeones de Copa.
 

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