03/03/2019
Balonmano

Un Cuenca blando en ataque cae ante un Constanta que impuso su mayor oficio en El Sargal (26-28)

Los conquenses hicieron un gran partido en defensa pero no estuvieron atinados ante Mitrevski. Los rumanos aguantaron los tirones locales y se llevaron el duelo en los últimos cinco minutos

Liberbank vs Dobrogea

El Dobrogea Sud Constanta ganó 26-28 en El Sargal e hizo sonar por segunda vez la alarma que más pronto que tarde despertará al Cuenca del sueño europeo. Todavía podemos hacer mucha fuerza con los párpados e ignorar el irritante chillido eléctrico, pero al final habrá que abrir los ojos y regresar a las tareas domésticas, que son las que nos permitirán volver a embarcarnos algún día en utopías continentales.

El mayor oficio de los rumanos decantó la balanza a su favor tras un partido con muchas alternativas en el marcador. Los de Lidio Jiménez mostraron su mejor rostro en defensa pero en ataque echaron en falta unas gotas de sangre jacobina, como las que corrían por la sangre de Antonio Machado, tal y como reconocía el propio poeta. Esta competición va deprisa y el Cuenca no ha tenido tiempo suficiente para perder los dientes de leche para morder de verdad a sus rivales.

Poco se le puede reprochar al conjunto conquense más allá de su bisoñez. Plantó cara a un equipo con mucha calidad en primera línea, donde Janko Kevic impartía magisterio en la posición de central, unas veces castigando desde nueve metros a Maciel y otras regalando goles a sus compañeros. Sin embargo, se protegía bien el Cuenca, que avanza guiado por GPS cuando está Mendoza en el centro de la defensa. Thiago y  Moscariello crecieron al lado de su compañero  y los de Constanza comenzaron a tropezar una y otra vez con las torres conquenses.

La eficacia defensiva no iba acompañada de resultados en ataque, ya que el Cuenca estaba especialmente desatinado desde los extremos.  Sergio López, que terminó el partido en Rumanía apocado por culpa de Mitrevski, todavía seguía intimidado por el portero macedonio mientras que Baronetto también había salido a la pista con el filo romo. Finalmente fue Moscariello el que desatascó el  juego ofensivo conquense y puso por primera vez a los locales por delante en el marcador cuando habían transcurrido diez minutos.

No consiguió mantener la iniciativa el Cuenca, que asaltaba a Mitrevski con pistolas simuladas. Kevic, que jugaba con chaqué, marcaba la diferencia en los rumanos con un repertorio en el que había ruletas, lanzamientos en apoyo y cañonazos desde su barrio en Constanza. Por fortuna el croata estaba demasiado solo y los conquenses, con muchos apuros, iban encontrando con cuentagotas la portería por medio de Dutra, Eskericic y Nolasco. Finalmente el Dobrogea se fue al descanso ganando por uno y la renta pudo haber sido mayor si no llega a encontrarse con la firme oposición de Mendoza y Maciel, agentes de aduana.

La  intensidad defensiva del Cuenca se incrementó todavía más hasta el segundo tiempo. El 6-0 de Lidio se convirtió en una zona de obras a la que era aconsejable no pasar sin llevar casco. La dureza local se llevó por delante temporalmente a Crnograval y redujo la influencia de Kevic. A los rumanos le quedaba la opción del contragolpe pero en esas acciones el que aparecía era Leo Maciel, que al igual que Lucky Luke ganaba los duelos al sol con tranquilidad y sin dejar de sostener un cigarrito entre los labios.

Tras unos cuantos ataques desastrosos el Cuenca estuvo a punto de coger la escapada buena al ponerse con dos goles por ventaja, pero faltaban todavía 18 largos minutos y esta renta se convirtió en una carga demasiado pesada. Nolasco y Montoro erraron los lanzamientos que hubieran roto con esta barrera y Vujovic y Cutura empataron la contienda cuando el choque entraba en los últimos diez minutos.

Apareció en el partido Natán Suárez para desencadenar una guerra relámpago que desarbolara al Dobrogea. Los rumanos se tambaleron con este ataque brutal, que terminó con un gol del central y una asistencia a Moscariello que devolvía los dos goles de ventaja. El Sargal sonaba igual que los bombarderos alemanes sobrevolando Londres en la II Guerrra Mundial, pero ni el ambiente hostil conseguía mandar a la lona al resiliente Constanta, que igualaba la contienda por medio de Malinovic cuando el partido entraba en los últimos cinco minutos.

El Dobrogea confió en el oficio de Cutura para dirigir al equipo en este tramo en el que es necesario tener precisión de cirujano. En estos momentos de nervios Natán se estrelló ante Mitrevski y Montoro vio los dos minutos por una acción sin balón sobre Mladenovic. Con superioridad numérica el Constanta encontró espacios tanto por los extremos con Toma como por el pivote con Nikolic y se puso dos goles arriba. Le quedó tiempo al Cuenca de intentar el empate con los ataques a la desesperada de Thiago Alves, pero no  fue suficiente para lograr al menos la igualada. A los conquenses les queda la baza de que conspiren calculadora y brujería para mantenerle con vida en Europa. Pero hay que ir haciéndose a la idea de que toca despertarse, con resaca pero al menos con la satisfacción de haberlo pasado en grande mientras ha durado la experiencia.

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