19/09/2018

Tarde matea con vaquillas express y agradable aire doméstico

La segunda jornada de San Mateo ha empezado a un ritmo frenético de 5 vaquillas/hora y se ha desarrollado con ausencia de aglomeraciones, para poder disfrutar 'los de casa'

Eran las cinco en punto de la tarde cuando Jules (hasta ahora conocido como Julio) ha encendido con puntualidad británica el cohete para dar luz verde a la segunda tarde de vaquillas que ha comenzado a un ritmo frenético de cinco vaquillas por hora. Salía una, entraba otra...un no parar. La primera ha sido excepcionalmente breve ya que se ha negado en redondo a participar de la fiesta. No era su día. Muchas ganas y corredores y algún susto, como el joven que se ha tropezado en la Plaza Mayor justo enfrente del Ayuntamiento. Al parecer, se ha librado de la cogida y ha quedado en revolcón.

Previamente, como mandan los cánones festivos, el turno ha sido para la Banda de Música que, sobre las cuatro y media de la tarde, iniciaba la ronda de pasodobles con mucho personal 'de miranda'. Le ha costado a la gente arrancarse al bailoteo. Es lo que suele pasar. A esas horas todavía estamos con la 'torrija' de después de comer y cuesta. Luego ya la cosa se va entonando, se empieza moviendo un poco el pie, acompañamos con un leve contoneo de cadera, empieza un pareja, se suma otra, se va haciendo corrillo y en la parte final...ahí sí, ahí ya se puede apreciar en la anteplaza lo que se podria considerar un baile en condiciones.

La tarde, climatológicamente hablando, ha estado de lujo. Temperatura agradable y alternancia de nubes y claros. Mejor así porque con el cielo totalmente despejado, el sol apretaba en exceso y tampoco es plan. En el lado positivo, quizás por el horario tempranero, señalar que quizás se ha notado un consumo más razonable de alcohol sin los abusos de otros años. 

Sorpresas agradables

Notas de color, a cada paso como, por fortuna, nos aportan cada año las fiestas de San Mateo. Y sorpresas pues muchas también. Como la que se han debido llevar tres ciudadanas asiáticas que esperarían venir de turismo a una tranquila ciudad castellana de tamaño pequeño y se han encontrado con música, risas, vaquillas por la calle... pero no se les notaba disgustadas, en absoluto. Las risas y fotos que se han podido echar durante los pasodobles...un recuerdo imborrable se llevan. 

El clima, un miércoles entre semana...han aportado las condiciones adecuadas para que la segunda jornada se puede disfrutar en familia, con muchos huecos, sin los agobios que hay en fin de semana festivo. De esos días para los auténticos 'mateos y mateas' conquenses. Lo mismo se puede aplicar para los bares como para correr las vaquillas o desplazarse del Archivo a Zapaterías. Un lujazo.

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