25/06/2019

Tarancón da la bienvenida al verano con la fiesta del barrio de San Juan

Durante la tarde, un poco antes de la puesta del sol ha comenzado  la popular verbena,  música bailable aunque lo cierto es que no suelen animarse muchos a dar unos pasos al ritmo del teclado y la voz. 

El barrio de San Juan de Tarancón celebraba este lunes la festividad de su titular en una jornada caluroso, inicio de la ola que se anuncia para la semana, si bien a lo largo del día se fueron moderando las altas temperaturas y el tiempo para la verbena por la noche fue más apacible y fresco.

Los actos matutinos comenzaron con el oficio religioso que mantiene la participación de vecinos de diferentes puntos de la ciudad y ex vecinos de la barriada y que ha servido para estrenar el nuevo estandarte de la imagen. Ocupando un tramo de la calle que da nombre, ha contado con la Coral Malena, dirigida por Raul Cañego, en el canto religioso y oficiado por el párroco Miguel Alberto López, titular de Nuestra Sra. de la Asunción. Entre el numeroso público, en esto se mantiene la tradición y la costumbre, el alcalde José Manuel López Carrizo junto a concejales del Ayuntamiento.

El sacerdote ha destacado la importancia de este día para el distrito, a  la vez  que "este barrio para el conjunto de Tarancón". Recordó brevemente  la historia  de San Juan Bautista "que vivía en el desierto probablemente junto al grupo de los esenios, una vida austera, con mucho sacrificio, con ritos de purificación, que además querían preparar la llegada del Mesías, ellos buscaban una conversión interior profunda, vivían en el celibato como un signo de lo que querían para el Reino de los Cielos".

Según el párroco el Bautista hoy,  nos invitaría "a la conversión interior, y nos llamaría a no vivir de forma tan blandengue nuestra vida. Añadió que "estamos en una sociedad cambiante sin principios fuertes, porque adecuamos nuestro pensamiento a nuestra forma de vivir, es decir vamos construyendo un Dios a medida". Por ello, invita a que  "nuestro pensamiento cambie a algo más sólido".

Tras la Eucaristía, y siguiendo la costumbre,  las mayordomas de la Hermandad del Barrio,  ha ofrecido una limonada para los asistentes, que ha departieron ante una Ermita que permaneció abierta hasta la medianoche.

Durante la tarde, un poco antes de la puesta del sol ha comenzado  la popular verbena,  música bailable aunque lo cierto es que no suelen animarse muchos a dar unos pasos al ritmo del teclado y la voz. Este año, sin churros, ni puesto de chuches para los niños, aunque no ha faltado la  pólvora, traca y final de fiesta. 
 

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