03/05/2018

Recuerdos de aquel curso 2007/2008 que terminó un 3 de mayo con Cuenca de vuelta al balonmano de élite

Hace diez años del regreso del Ciudad Encantada a la Liga Asobal. David Mendoza, Rafa López y Lidio Jiménez son los supervivientes de aquella plantilla.  ¿Cómo se desarrollo aquella temporada? ¿Qué fue de algunos de sus compañeros?

Diez años del Ascenso a Asobal (Fotos de Israel Pérez Calleja)

Este 3 de mayo se cumplen diez años del partido que devolvió al balonmano conquense a la élite del balonmano español. Fue en El Sargal contra el Anaitasuna, el Moriarty particular del Ciudad Encantada, que en aquella ocasión cayó derrotado por un ajustado 33-32. Una década después ambos equipos pugnan con objetivo muy distinto, la clasificación para la competición europea. SI esto ocurre habrá tres componentes de la actual plantilla que podrán contar que han vivido ambos momentos: David Mendoza, Rafa López y Lidio Jiménez.

Aquel 3 de mayo de 2008 finalizó una travesía por el desierto que duró doce años. Y lo cierto es que el club que llevaba desde 2005 en División de Honor B y que  entonces estaba presidido por Javier Garrote, no pensaba que el ascenso a Asobal podía producirse esa temporada, ya que en la Asamblea veraniega se hablaba de un proyecto para subir en cuatro años, el tiempo en el que había fijado su nuevo mandato. Sin embargo, se acertó en la planificación deportiva y Cuenca volvió a la máxima categoría, la que había abandonado con un descenso administrativo en 1996.

Según las noticias de la época, el conjunto conquense tenía en aquel curso un presupuesto de unos 600.000 euros, mucho más alto que el que se maneja en la actualidad a pesar de ahora el club está en una categoría superior. La mitad de esta cantidad salía de las arcas de Edenca, la inmobiliaria que patrocinaba al club en aquellos años, hoy en liquidación. También colaboraban las administraciones públicas, entre ellas el Ayuntamiento con una aportación de unos 60.000 euros y el club ya recibía, como ocurre ahora, enerosas contribuciones "onerosas y silenciadas" de Jaime Torrijos, como recuerda Israel Pérez Calleja, socio y gran conocedor de la historia del club conquense.

Sin embargo, el presupuesto del Ciudad Encantada no era el más alto de la liga. Bidasoa manejaba unos 800.000 euros, Huesca unos 700.000 y Cangas, Coruña y Alcobendas se movían en cifras similares a los de Cuenca.

"Aquella División de Honor B no tiene nada que ver con la de ahora, había equipazos y plantillas muy largas", subraya Lidio, aunque una vez ha pasado el tiempo, analizando el equipo que tenía, cree que en Cuenca "había un plantillón, pero para aquella liga no lo parecía tanto, era un buen equipo pero no parecía llamado a ascender a las primeras de cambio y más en el primer año de entrenador".

Y es que el equipo tenía más presupuesto que el que maneja ahora el Ciudad Encantada en la máxima categoría, "había jugadores que cobraban los 4.000 euros, había sueldo muy serios", subraya Lidio. Mendoza, que precisamente regresó ese año a Cuenca como pivote consagrado tras haber conseguido con el Octavio el segundo ascenso de su carrera, reconoce que él mismo cobraba más que ahora, "pero es que el balonmano ha bajado muchísimo, antes era totalmente profesional, aunque creo que ahora mismo se está recuperando y pronto volverá a ser el balonmano de antes, cuando los mejores jugadores del mundo querían venir a esta liga".

La llegada de Goran Dzokic y sus fichajes

La directiva puso el proyecto en manos de Goran Dzokic, un espigado técnico que jugó una temporada en Cuenca y que llevaba algunos años acumulando experiencia en los banquillos, dirigiendo a equipos como el Cangas. El balcánico tuvo tiempo para planificar el curso ya que en el mes de abril, antes de que terminara la temporada, se anunció que relevaría a Nino Antúnez, que terminaría marchándose a pesar de que se planteó que permaneciera en el cuerpo técnico. Sí que se quedó su segundo técnico, un Lidio Jiménez que seguía absorbiendo conocimientos balonmanísticos como una esponja.

Lidio recuerda a Dzokic "como un tío ganador, Nino Antúnez era un tío más de método y de tácticas, de mucho trabajo; Goran transmitía el espíritu  de que siempre puedes ganar, incluso a equipos superiores y esa fue una de las claves del ascenso: el buen inicio que hicimos y la mentalidad de Dzokic de ir a todos los partidos con ganas de ganar".

Con Goran Dzokic llegaron cinco fichajes: Mendoza, el portero Asier Zubiría; los extremos Santi Verdú y Aurelijus Sabonis y los cañoneros Lubo Vermirovsky, de la República Checa e Hiliuk, moldavo nacionalizado polaco. Respecto a la anterior temporada permanecieron en el equipo Mario de las Heras en la portería, Marco Antonio Gamuz como extremo, Vaidotas Grosas en el lateral izquierdo, Jeftic en el pivote y los centrales Sergio de la Salud y Rafa López. Guillermo Molero y Álamo formaron también parte del equipo pero apenas gozaron de oportunidades y en el tramo final del campeonato también ayudó al equipo el veterano Joaquín Moreno para cubrir temporalmente la lesión de Mario de las Heras. Comenzaban a entrenarse en aquel curso, con 15 años, el hijo de Goran, Marko Dzokic y Hugo López, que entonces jugaba de central y estaba considerado la perla de la cantera. Respecto al año anterior no continuaron Bruixola,  Eloi Burriel, Olea, Drobik,  Florent Corbin, David Martínez, Josemi, Garrote, Samuel González y  Sifre.

"Era un buen equipo pero a priori no parecía llamado a ascender a las primeras de cambio y más en el primer año de entrenador", considera Lidio Jiménez. "Fue un año en el que el equipo subió mucho de nivel y fue distinto también para mí, porque yo siempre fui un jugador más de tareas ofensivas y aquel año jugué más en defensa", recuerda Rafa López, que entonces llevaba el brazalete de capitán. "Nuestro objetivo era ascender pero creo que no éramos el segundo mejor equipo de la liga, había otros más completos", opina Mendoza.

Una defensa innovadora y una primera vuelta arrolladora

Dzokic contribuyó a que equipo dejara de conformarse con acabar en la mitad alta de la tabla y además introdujo ese sistema defensivo 3-2-1 que fue una revolución para la categoría.

"Era una defensa que en aquella época descuadraba mucho a todos los equipos, no la sabían atacar", recuerda Mendoza. En los 'doses' estaban Grosas y Sabonis, claves en una defensa "muy dura y muy guerrillera y que creo que fue una de las bases del ascenso". Durante los años siguientes el pivote conquense siguió formando equipo defensivo con los lituanos "y a día de hoy el espíritu Grosas sigue presente en este equipo, es una seña de identidad desde aquel año".

En el avanzado de ese equipo jugaba el pivote Zoran Jeftic, que había estado a punto de marcharse. "Venía de un año malísimo con Nino y fue nuestro máximo goleador jugando en la posición de avanzado en el 3-2-1, fue la revelación del equipo, en ataque y en defensa", comenta Lidio Jiménez del pivote croata, que firmó 158 goles  pese a los cuales dejaría el club a final de temporada para seguir jugando en la B en el Palma del Río. En 2005 ganó la medalla de plata del Mundial tras caer con España en el Mundial. Se retiró temporalmente para ser entrenador pero se volvió a vestir de corto para jugar en Eslovenia. En la actualidad, sigue en activo con 36 años en el Vidovec Handball Club de su país, al que ha llegado en diciembre procedente del GRK Varaždin.

Los conquenses comenzaron la temporada de forma avasalladora, ganando sus once primeros partidos, algunos en pistas complicadas como Cangas e Irún. El equipo iba como un tiro y contaba con una afición que comenzó a creerse de verdad que podía subir y que acompañaba en muchos viajes a los suyos, incluyendo un desplazamiento masivo a Toledo para un derbi en el que había en el pabellón más conquenses que toledanos.

Lidio Jiménez recuerda con agrado de aquella temporada la aportación de Hiliuk "que no era un jugador muy espectacular pero siempre hacía sus cosas", pero destaca entre todos al lituano Sabonis por su compromiso, recordando de aquel año un partido que jugó 60 minutos en Pozoblanco con 39 grados y medio de fiebre.

¿Qué jugadores de aquella época le gustaría tener ahora a Lidio en su equipo? "A mí Sergio de la Salud siempre me ha gustado mucho y a Grosas siempre le tendría conmigo, Goran le cerró mucho el tema del ataque pero en defensa... Y por supuesto, el citado Sabonis, "yo con Sabonis moriría, era un perro de presa". Afirma con rotundidad el técnico conquense que los dos lituanos "son los jugadores que más me han marcado por la buena gente y lo trabajadores que eran, jugaban hasta con fiebre y  dolores, son cosas que no las hace ya nadie". Todavía tiene contacto con ellos, fundamentalmente a través de las redes sociales, "porque es gente que hay que tener como amigo siempre".

FIN DE LA RACHA, CAMBIO EN LA PRESIDENCIA Y BAJÓN DEPORTIVO

La racha se terminó truncando ante el Almoradí de Alicante un par de partidos después de que Javier Garrote dimitiera junto a toda su directiva por una polémica con el reparto de las entradas que el club distribuyó entre los aficionados para viajar a Alcobendas. Le sustituyó Evaristo Cañas, primero al frente de la gestora y luego con un equipo en el que destacaba la presencia de Mario de las Heras, que dejaría la portería conquense a final de temporada para convertirse en gerente y tesorero del club.

Rafa López cree que el bajón que sufrió después el equipo no tuvo nada que ver con los cambios en la presidencia. "Yo estoy muy agradecido a la gente de Javier Garrote, que fue la que me trajo cuando el equipo estaba en Primera División, creo que hicieron un trabajo perfecto, estaban a muerte con todos nosotros y seguramente se dejaron dinero de su bolsillo". Luego entró otra directiva "que también tuvo su importancia, con algunas cosas positivas y otras negativas".

Lidio también cree que el problema fue más deportivo que institucional, "hicimos un inicio de liga muy fuerte pero se nos hizo muy largo el final de liga" mientras que Mendoza considera que "al final alguien dio con la tecla para atacar nuestra defensa y nos costó mucho más, pero con los partidos en Cuenca lo sacamos adelante, porque el pabellón cada día estaba hasta arriba".

Afectara o no la crisis institucional a la plantilla, lo cierto es que el equipo comenzó la segunda vuelta dejándose ocho puntos en los siete primeros partidos, lo que les hizo perder el ritmo de un Alcobendas que prácticamente se garantizó el ascenso tras ganar en El Sargal. Las lesiones también hacían daño a un equipo que se resignaba a conseguir la segunda plaza. "Si la liga llega a durar un poquito más, no subimos", admite Rafa López.

La polémica con las entradas de Alcobendas fue el punto más negro de un año en el que además de disfrutar de su equipo los aficionados conquenses pudieron disfrutar del partido de Las Estrellas de la Liga Asobal, disputado el 23 de marzo de 2008 en El Sargal, con Vermirovsky como representante del conjunto conquense. El checo había llegado en verano tras dejar el ascendido Teucro y firmó 101 goles para conseguir el que era su tercer ascenso consecutivo (Logroño, Teucro y Cuenca) y al que sumaría un cuarto con el Palma del Río justo al año siguiente, lo que le permitió debutar con 36 años en Asobal. En la actualidad entrena en su país al KH Koprivnice.

EL ASCENSO

El primer intento de ascenso del Ciudad Encantada fue en la antepenúltima jornada, en Aranda, donde necesitaban un punto para ser equipo de Asobal. El desplazamiento de conquenses fue masivo, con más de 300 aficionados en el Principe de Asturias, uno de los mayores de la historia según recuerda Israel Pérez Calleja. No tuvo acierto de cara a portería el equipo de Dzokic en un partido en el que se lesionó Sergio de la Salud, que por entonces probablemente no imaginaba que sería su último partido en Cuenca pero el primero de una fructífera carrera que todavía continúa en el Chartres francés, lo que no ha impedido que cada verano su nombre suene en las quinielas para volver a Cuenca.

Así que hubo que esperar al 3 de mayo. "La noche anterior casi ni dormí y aquel día me levanté con muchísima ansiedad, porque veía que nos iban recortando puntos y que al equipo le costaba sacas los partidos adelante", revela un Lidio Jiménez que imaginó en su desvelo un partido similar a lo que pasó, "algo épico, un partido en el que vas perdiendo todo el rato y al final remontas". En general, "fue un día muy especial, con muchas sensaciones por el premio que nos esperaba, pero también por lo que se podía perder".

"No fue un partido fácil para nosotros, nadie nos regaló nada", subraya un Rafa López que ya entonces no podía evitar acordarse de todo lo que luchó este equipo cuando estaba en Primera, "haciendo unas temporadas increíbles, perdiendo solamente ante los filiales de Barcelona y Granollers".

El ambiente de El Sargal era "como el de las mejores galas", recuerda Rafa. Lidio Jiménez apunta  que "el día que más lleno he visto el Sargal fue en el partido del Cangas en el que nos jugábamos el descenso, pero el ambiente del ascenso no se ha vuelto a repetir, recuerdo estar abajo en el vestuario y se oía a la grada moverse por los botes de la gente...".

En cuanto al desarrollo del partido, Rafa se acuerda "de un par de acciones mías por una zona por la que me gusta mucho atacar, entre extremo y lateral y dedicarle los goles a la peña, casi todos amigos míos que  he tenido y tengo allí". Por su parte, Mendoza destaca "el penalti que falla Sifre y que nos encarrila un poco el partido, siempre se lo recuerdo".

Las crónicas de aquel partido describen que el Ciudad Encantada comenzó mandando y haciendo daño especial daño con los lanzamientos de nueve metros de Grosas y Vermirovsky, pero el Anaitasuna, dirigido por un magistral Juampi Fernández, que años después jugaría pasaría por Cuenca, fue recortando distancias y llevó en volandas a un conjunto navarro que tenía cuatro goles de ventaja cuando faltaban 20 minutos por disputarse.

El conjunto conquense tiró de la garra de Hiliuk y Rafa para recortar la distancia pero fallaba innumerables oportunidades de igualar la contienda. Finalmente llegó el empate tras un robo de Gamuz que terminó en gol, pero el honor de hacer el gol de la victoria fue para David Mendoza, que lo celebró enfervorizado con una grada que nunca olvidará aquel momento, una imagen que fue portada del Especial que La Tribuna de Cuenca dedicó al ascenso. "Yo no la tengo guardada, pero mi madre seguro que sí", afirma el pivote. Esta fue la ficha del partido:

EDENCA CIUDAD ENCANTADA: 33

Mario de las Heras (portero), Verdú (3), Jeftic (3), Sabonis (3), Grosas (6, 3p), Hiliuk (4) y Vermirovsky (8) -siete inicial- Zubiría (p.s), López (3), Mendoza (2), Gamuz (1).

HELVETIA ANAITASUNA: 32

Rodríguez, Latorre, Egozkue (5), Mindegia (4), Sifre (5, 4 p), Lukasic (2), Demovic (5)—siete inicial—Jorge González, Martínez (p), J.Pablo Fernández (9, 1p), Chocarro, Goñi (2), Zoroquiain.

Marcador cada cinco minutos 5-5, 4-4, 7-5, 9-6, 12-9 y 14-13 (descanso), 16-18, 20-23, 24-25, 27-28, 31-29 y 33-32.

Árbitros: Donado Arias y Gardón Teixeira (Madrid). Excluyeron a Sabonis, López (2) y Mendoza en el Edenca y a Latorre y Lukasik (2) en el Helvetia Anaitasuna.

 

LA CELEBRACIÓN

Tras el pitido final hubo invasión de campo en El Sargal y champán sobre la tarima y hasta sobre las cabelleras de algunos jugadores, que se enfundaron una camiseta conmemorativa y que tras su paso por vestuarios fueron trasladados en el tren turístico a la Plaza de España, donde se celebró la fiesta del ascenso.

"Me acuerdo del trenecito y hasta de algún jugador corriendo al lado suyo porque no cabía en los vagones" y de los baños en la Plaza de España... "Ver en la fuente a la gente de Cuenca, a lo Real Madrid o Barcelona cuando ganan un título... Eso demuestra como la ciudad se volcó con el equipo", revive Mendoza.

"Me bañé en champán, me bañé en la fuente, nos tiramos dos días de juerga,", recuerda entre risas Lidio Jiménez. "Me acuerdo del trenecito y que hacía un frío de narices y a las cuatro o cinco de la mañana estábamos acostados porque a las nueve estábamos de pie porque teníamos la ofrenda a la Virgen de la Luz", añade Rafa.

Efectivamente, los jugadores tuvieron que madrugar para visitar a la patrona y para la recepción en el Ayuntamiento. Después fueron a ver al Conquense, "que se jugaba también algo y que nos hizo el pasillo" y después siguieron la fiesta hasta las dos o tres madrugada, "fue una celebración larga pero merecía la pena porque habíamos sufrido mucho, nunca se me olvidarán las caras de todo el mundo", subraya Lidio Jiménez. "Fue una locura, creo que íbamos muy tocados, me tengo que censurar, muchas cosas no te las puedo decir", bromea Rafa López.

LO QUE VINO DESPUÉS

Diez años ha seguido defendiendo David Mendoza los colores del equipo de su ciudad, siendo fundamental en el entramado defensivo de todos sus entrenadores. "Para mí es un sueño haber venido al equipo de mi casa y haberlo ascendido y mantenido, esperamos que sea un equipo totalmente asentado y que poco a poco pueda aspirar a más cosas".

Rafa López se vio obligado a retirarse por las lesiones en el 2011, "con la satisfacción de haber dejado el equipo en la élite" y el pasado año decidió pero en el verano de 2015 decidió volver a las pistas para seguir ayudando a su equipo.

Respecto a Lidio Jiménez, continuó siendo el segundo de Dzokic los dos años que permaneció en Cuenca el serbio, que posteriormente entrenaría al Puerto Sagunto y a la selección de Arabia Saudita, con la que acudió al Mundial. También siguió de subalterno con Zupo Equisoain hasta que finalmente, en el año 2014, tomó las riendas del equipo tras anunciar el navarro su marcha a Qatar. Tras un primer año difícil ha terminado de despejar  cualquier  tipo de duda que pudiera haber sobre su falta de experiencia. Este año acaba de batir el récord de puntos del club en Asobal y puede pasar a la historia como el técnico que llevó al Ciudad Encantada a Europa.

Todavía siguen en activo algunos de los héroes de aquel ascenso, como ya se ha podido ver en este reportaje. A Asier Zubiría le hemos podido ver en Asobal durante últimos años defendiendo la portería del Bidasoa, aunque este será su último curso, cumpliendo su deseo de retirarse jugando en la élite. Aurelijus Sabonis sigue jugando en las  filas del Alytaus RK VARSA de su país y su compatriota Grosas, que defendió los colores conquenses hasta 2011 y dio su nombre a una de las peñas de El Sargal, defiende a sus 35 años los colores del Istres francés.

Hiliuk jugó un año más en Cuenca y después pasó por Huesca y Anaitasuna de Pamplona, con el que consiguió el ascenso, antes de regresar a Polonia,  su país de adopción. Santi Verdú permaneció una temporada más en Cuenca, donde pudo debutar en Asobal. En 2015 estuvo a punto de regresar a la élite para jugar en Benidorm pero terminó desistiendo por motivos personales. A principios de 2017 se rompió el telón de Aquiles jugando con el Elda. Por su parte, Marco Gamuz se mantuvo en activo varios años hasta que terminó cambiando ha cambiado el balonmano por las carreras de montaña, compitiendo en esta disciplina con un equipo conquense, el Corremon Cuenca.

EL FUTURO

Este décimo aniversario llega cuando al Ciudad Encantada apenas le quedan un par de partidos de liga para conseguir la que puede ser su primera clasificación para la Copa EHF. "Ojalá podamos conseguir entrar en Europa, porque está bien ser el equipo que más puntos ha conseguido, pero siempre nos hemos quedado a las puertas de conseguir algo importante, como nos pasó al no entrar en la Copa del Rey, que fue un palo gordísimo para el equipo. Ahora tenemos una oportunidad histórica y ojalá podamos brindársela a la ciudad de Cuenca", ruega Rafa López.

¿Y si se consigue, saldrá Cuenca con ellos a la calle para celebrarlo?" "No sé si la celebración sería igual, un ascenso siempre es más emotivo, parece que ahora todo es más fácil y que aquello era más complicado", comenta Mendoza. Si bien apunta que por parte de los jugadores no quedará, "y espero que nos dejen también el trenecito", pide el capitán del Ciudad Encantada.

Fuentes: Crónicas y artículos de los periódicos de la época, especialmente de La Tribuna de Cuenca, recopilados en el Foro Lo Más Balonmano; además de los testimonios de Rafa López, David Mendoza y Lidio Jiménez y de la privilegiada memoria de Israel Pérez Calleja, que ha cedido las fotos y vídeos de la celebración de 2008.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DEL ASCENSO

 

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