19/06/2018

Por un ferrocarril social para todo el pueblo

Hace pocos días, tuve ocasión de viajar de Cuenca a Valencia en un viejo tren de más de treinta y cinco años, a través de una centenaria línea ferroviaria abandonada, por todos los gobiernos anteriores, desde hace décadas: la línea que une Madrid con la capital mediterránea a través de la serranía conquense.
Es una gran vergüenza el estado en que se encuentra la línea férrea a su paso especialmente por todos los pueblos de la serranía de Cuenca, con limitaciones de velocidad máxima a 60 kilómetros por hora e incluso tramos a 30 ó 20 kilómetros por hora.

Túneles y puentes en puntos peligrosos en estado casi de total peligro para el tránsito de trenes, vías y traviesas muy deterioradas que hacen que el material rodante, viejísimo y diésel, se mueva como una coctelera durante las casi cuatro horas que se tarda de Cuenca a Valencia y las más de siete horas y pico desde Madrid.

Esta línea ha sido abandonada durante muchos años por culpa de una política ferroviaria que ha gastado miles de millones de euros en propiciar el AVE a ciertas capitales, es decir, un tren con dinero de todo el pueblo español al alcance sólo de una minoría que pueda pagar el alto precio del billete, en detrimento del ferrocarril convencional, suprimiendo todas las líneas de largo recorrido diurnas con material normal, dejando unas cuantas líneas de regionales abandonadas, como la mencionada, la de Sagunt a Teruel y Zaragoza, la de Xàtiva a Alcoi, o las decrépitas líneas en Extremadura, a modo de ejemplo.

En decenas de pequeños pueblos de esas comarcas no tienen sus habitantes apenas otra opción digna de transporte colectivo que esas líneas hoy olvidadas y sin apenas una mínima inversión de mantenimiento de seguridad en sus trazados.

El caso más grave sin duda es haber dejado a Granada, la ciudad más visitada por millones de turistas quizás en toda España, más de tres años, sin enlace ferroviario directo con Madrid, València o Barcelona, en aras de construir una nueva línea del Ave que no acaba de funcionar nunca.

Otro absurdo es no haber reabierto la línea Lorca-Guadix, cerrada en 1986 y que ha supuesto que no haya un enlace por el litoral mediterráneo entre Murcia, Almería y Granada, obligando a dar una enorme vuelta entre Andalucía y el Levante por Alcázar de San Juan.

Durante los últimos años, distintas plataformas ciudadanas han venido reivindicando acabar con este desatino y convertir el uso y mejora del llamado ferrocarril social, o sea, el de todos, en una prioridad económica en las inversiones del Estado.

Plataformas integradas por asociaciones cívicas, sindicatos y todo tipo de  ayuntamientos y diputaciones provinciales en esos territorios…clamando con sus voces en el desierto.

Espero, deseo, exijo que el nuevo ministro de Fomento, del cual dependen las estructuras ferroviarias y los trenes públicos, es decir: ADIF y RENFE, tenga claro este grave problema y ponga en marcha de forma urgente medidas para su solución.

Sólo tiene que aplicar un concepto real de izquierdas en cuanto se refiere al impulso del ferrocarril social y para el conjunto del pueblo.

Por cierto, José Luis Ábalos procede de una familia originaria de Carboneras, un pueblo de Cuenca afectada por el abandono precisamente de esa línea férrea antes comentada; le invito a darse una vuelta en tren desde Madrid o desde Valencia hasta el pueblo de su padre, luego ya veremos…

España debe cambiar su política ferroviaria urgentemente si no quiere perder definitivamente el tren del progreso social para la mayoría de sus ciudadanos.

Promedio (0 Votos)
La valoración media es de 0.0 estrellas de 5.
comments powered by Disqus