08/03/2018

Mi experiencia en el trabajo en un mundo de hombres

Quisiera  expresar un poco de las muchas cosas que me han sucedido  a lo largo de mis 35 años de funcionaria del Estado.

En mi primer destino fue algo frustrante que después de cinco años en la Administración al incorporarse un hombre se le otorgara un complemento sustancial económico que nos fue negado a las mujeres que estábamos ejerciendo con más años en este organismo con la misma categoría. No estando conformes las mujeres se le hizo saber al jefe nuestra disconformidad. La propuesta fue desestimada cargando contra la portavoz de todas nosotras.

El resto de los años que pasé en este organismo mi relación con el género masculino fue de total normalidad excepto en una ocasión que cierta persona quiso demostrar una valía superior contra el trabajo que yo ejercía hecho que sirvió para la repartición del trabajo equitativamente. Otro hecho que se dio contra mi persona como mujer fue la usurpación de mi mesa de trabajo, teniendo que ocupar una mesa situada en un espacio poco luminoso, lo cual despertó en mí un malestar solicitando un cambio de negociado- Ante mi postura salió en mi defensa parte del género masculino, hecho que es de agradecer pero mi decisión estaba tomada y cambié de negociado.

En otros Ministerios que he ejercido me encontré con gente que sabía reconocer la valía de una mujer dada a su trabajo hasta que otros compañeros varones intentaron entorpecer mi trabajo. Es lamentable que los hombres quieran sentirse superiores al género femenino.

No he sido una persona complaciente para la obtención de un complemento mayor, he procurado que mi conducta fuera digna y merecedora de los puestos que he ejercido siempre por mi valía y por concurso de méritos aunque he tenido rivales masculinos y porque no decirlo, también femeninos, que han intentado desprestigiar mi honorable trabajo por conseguir un puesto como el que yo ejercía. Mi gran sorpresa ha sido la rivalidad que he soportado en algunas ocasiones de mis propias compañeras. El techo de cristal no nos lo ponen solamente los hombres son las mismas compañeras del entorno del trabajo que en vez de mirar todas en la misma dirección se crean rivalidades creando distorsión en la defensa de nuestros derechos como:

- Mejores condiciones para las madres trabajadoras para atender su vida laboral y familiar creando guarderías en los lugares de trabajo. También excedencia de dos años remunerada en parte hasta que los niños vayan a preescolar. Con esta medida se favorecería el empleo y toda la sociedad se beneficiaría porque ¿qué es una sociedad envejecida y sin jóvenes que coticen para mantener el sistema?.

- Cuando a una mujer la tratan despectivamente ahí tienen que estar otras mujeres para defenderla y no ser rivales.

- Alegrarnos cuando una mujer prospere y no lo contrario.

-  Escuchar. Los hombres pueden aportar sus ideas y las mujeres las suyas, así la igualdad se irá notando cada vez más.

- Que desaparezca la brecha salarial en las empresas, a igual trabajo igual salario.

- La mujer siempre tiene que demostrar que hace bien su trabajo mientras que los hombres, por el hecho de serlo, se da como si fuera propio de su género. Tan bien puede desempeñar su trabajo un hombre como una mujer y no por eso los hombres son menos hombres, al contrario son mejores personas. 

En este artículo no haría justicia a esos hombres con los que he trabajado que me han apoyado y que me han tratado con igualdad, como a uno/a más. Mi agradecimiento para todos ellos.

Cuando se trata por igual a las mujeres y a los hombres, la sociedad sale ganando. Juntos, hombres y mujeres, conseguimos mejores logros para todos. 

María Ángeles Clemente Sánchez ha trabajado durante 35 años en al Administración Pública del Estado

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