05/03/2017

Los yeyés vuelven a tomar las calles de Tarancón para celebrar la Fiesta de los 60

Pese a las bajas temperaturas cientos de personas participaron en el desfile

Aunque el cénit de la fiesta juvenil por excelencia es a partir de la media noche, porque como bien aseguran algunos jóvenes que regentan establecimientos de copa, del sector hostelero, "junto a la Nochevieja, el fin de Año, la noche de los 'sesenta' es la más importante para nosotros", cada año, la oferta se extiende y completa la jornada del sábado. En una fiesta espontánea y juvenil que convierte en epicentro la localidad.

 

Desde primeras hora de la mañana, surgen ya grupos que se atavían con vestidos, trajes de la época, como el caso de algún supermercado que de nuevo sorprendió al abrir las puertas las empleadas luciendo la "moda" sesentera en todas las secciones. Siguió el "mercadillo", en el pabellón de Ferias y Muestras en su segunda jornada que fue más concurrida y es que da la impresión que siempre a última hora es cuando se percate que falta algún detalle para estar en línea a la jornada.

El vermut yeyé, que el grupo local Coast Cast puso en marcha en la sede del Casino Nuevo, que además suelen tener un carácter benéfico se ha convertido en un referente ya, hasta el punto que en esta edición, con la actuación junto al grupo promotor, otros dos más locales. La presentación de Ánsares y el popular La Banda del Jaro, pusieron a la venta 500 entradas anticipadas, que se agotaron en escasas fechas y las 200 para el mismo día, en apenas dos horas también se agotaron. Siete centenares de personas que siguieron el vermut yeyé en el Casino que desbordó las previsiones durante las horas del mediodía. En esta edición, la recaudación ha sido para el Festival Caño On, de música y cultura alternativa del próximo mes de julio.

Se incorporó el guateque del otro Casino, la Unión también muy animado y en la Peña el Mosto que superó también las previsiones. Y, es que conforme termina la jornada laboral, para quienes trabajan los sábados finalizaba se incorporaban a estas ofertas musicales de los sesenta.

Siguió la jornada con el desfile infantil de los "sesenta"  y de nuevo las calles taranconeras, con los más pequeños ataviados con la trajes de abuelos y papas, repitieron ya la "movida" del viernes escolar, puesto que buen número de ellos repetían ahora junto a los padres que también estaban con la ropa y demás elementos a los ritmos musicales de los años sesenta. La música de discoteca móvil, la presencia del autobús también descapotable de la época iba transformando la ciudad, retrotrayendo a la época yeyé, hippie, la de las nuevas tendencias de aquellos tiempos, para algunos quizá más lejanos.

Y la explosión de alegría juvenil, a la media noche, los "sesenteros", los y las "yeyés", tomaron las calles para el clásico desfile que abre el autobús descapotable, con los voluntarios de Protección Civil vigilantes para que no haya exageraciones y en la Avenida Miguel de Cervantes, pese a las bajas temperaturas, lo desapacible de la noche, a desbordar,  miles de personas, la casi totalidad de ellas con los vestidos los trajes de la década. Un hervidero de gente y público también en las aceras siguiendo el desfile, dentro del desorden, organizado a los ritmos de los Beatles, Pekeniques, Los Bravos, Karina y ese largo etc. de populares de la música de los años sesenta.

Tras el desfile, Casinos, pub y establecimientos de moda, asi como peñas, entre ellas la del Mosto, durante toda la noche con los ritmos de la música en todos de aquellos años, con púbico desbordando la capacidad en muchos casos de estos establecimientos.

El punto de encuentro, el preventivo sanitario y de seguridad en la Auditorio de la ciudad, hasta llegado el día, que decenas de jóvenes recibieron todavía ataviados con la ropa de los sesenta. Pero con normalidad, algún exceso con el alcohol, pero sin incidentes destacables, aseguran fuentes de protección Civil y Cruz Roja que son los más asequibles en una noche que transforma y retrotrae a Tarancón a los años sesenta, en una fiesta que surgió espontánea y mantiene e incluso incorpora cada vez más publico deseoso de recordar otros tiempos, que no fueron ni mejores ni peores, pero desde luego si diferentes y ahora se recuerda para completar el carnaval.

Y la mañana del domingo de Piñata, muy parecida a la del primer día del año, hasta la hora de la comida al menos…

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