13/05/2018

Los municipios ribereños miran con envidia la bandera azul otorgada al madrileño embalse de San Juan

Se preguntan por qué no dejan crecer de igual forma a los embalses de Entrepeñas y Buendía y recuerdan con nostalgia la etapa en la que eran considerados el Mar de Castilla

 

Los municipios ribereños miran con envidia a la bandera azul otorgada al madrileño embalse de San Juan, y se preguntan por qué a ellos no les dejan crecer así. En una nota de prensa remitida a los medios de comunicación, lamentan que ven marchar el agua hacia el Segura "a un ritmo frenético. No son los únicos damnificados por la agricultura industrial, el Mar Menor se queda sin banderas azules por segundo año consecutivo mientras el Gobierno de España mira para otro lado".

"Vaya por delante nuestra más sincera enhorabuena a los ribereños de San Juan, que podrán lucir con orgullo una bandera azul en el interior de España como tantas otras localidades lo hacen en la costa", indica Francisco Pérez Torrecilla, presidente de los ribereños de Entrepeñas y Buendía presenta "una envidia sana, pues ese mismo trato es el que reclama para su comarca".

"No es una comparación baladí, a principios de año la Asociación presentó un estudio en el que se establecía un paralelismo entre la gestión del embalse de San Juan y la de Entrepeñas y Buendía. Devastador. Mientras los municipios madrileños se habían beneficiado de una afluencia masiva de turistas, los alcarreños, a una distancia similar de la capital, se desangraban a través de la tubería que los conecta con el Levante", señalan.

"La situación es dantesca, decía Clint Eastwood en Sin Perdón que matar a un hombre es algo muy duro, porque le quitas todo lo que tiene y todo lo que podría tener; pues bien, a nosotros no sólo nos han quitado lo que teníamos, sino que es fácil deducir lo que podríamos tener si nos comparamos con San Juan, mucho más pequeño que nuestros embalses, el Mar de Castilla", lamenta Pérez Torrecilla.

"El problema, a pesar de lo que argumentan los trasvasistas, es mucho más global de lo que parece. No sólo afecta a los veintidós municipios ribereños, el Tajo era una auténtica joya natural, que regalaba postales como la playa de Safont, en Toledo, que podrían recuperarse si se invirtiera en el Tajo en vez de en subvencionar al SCRATS. Por no hablar de la sopa verde en la que han convertido el Mar Menor, donde las banderas azules han desaparecido por culpa de los vertidos descontrolados de la agricultura. Allí ya no se atrevería a bañarse ni Fraga", concluye.

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