23/03/2019
Cultura y Vida

Los investigadores coinciden en que la Diputación tiene esculturas y pinturas a la altura de un museo

Tras la conferencia del arquitecto Daniel León sobre la arquitectura del Palacio Provincial, los investigadores Israel José Pérez y José Vicente Cambronero ofrecían este viernes un recorrido por el rico legado artístico de la institución provincial, que han complementado este sábado con una visita guiada

Los investigadores Israel José Pérez y José Vicente Cambronero coinciden en asegurar que "la Diputación cuenta con un patrimonio escultórico y pictórico a la altura de un museo de artes plásticas extraordinario". Y así lo han puesto de manifiesto durante su conferencia sobre el legado artístico de la institución provincial que ofrecieron el viernes por la tarde en el Salón de Actos dentro de las Jornadas Re-Descubriendo el Palacio de la Diputación Provincial de Cuenca, que han organizado el centro asociado de la UNED de Cuenca y la Real Academia Conquense de Artes y Letras (RACAL). Una cita a la que, por cierto, no quiso faltar el presidente de la Diputación, Benjamín Prieto, que estuvo acompañado del director de la UNED en Cuenca, Miguel Ángel Valero.

Tanto Pérez como Cambronero remarcaron la relevancia del rico legado de la Diputación, que, en el caso de la escultura se circunscribe al siglo XX, mientras que la pintura abarca un periodo mucho más amplio, desde finales del siglo XVI, con el cuadro de San Julián, hasta la actualidad, destacando ante todo los siglos XIX y XX. Y es que, tal y como ha incidido Pérez entre la colección escultórica de la institución provincial se encuentran los mejores artistas que ha dado esta tierra, desde Luis Marco Pérez y Fausto Culebras hasta Leonardo Martínez Bueno, Vicente Marín o Miguel Zapata.

Pero el patrimonio pictórico no es menos relevante, tanto en calidad como en cantidad, puesto que, según subrayaba Cambronero, estamos hablando de unos cuarenta autores, entre los que se encuentran artistas de la talla de Benito López Chust, Gustavo Torner, Antonio Saura, Pagola, Lillo, Julián Grau Santos, Moset, Goñi o Fernando Zóbel, y obras de gran singularidad como Fantasía de Cuenca, de Goñi, , o un bodegón de Torner, correspondiente a su etapa figurativa.

Obras todas ellas inventariadas que se encuentran diseminadas por las distintas dependencias de la Diputación, desde el Palacio Provincial y las sedes del Departamento de Cultura y Deportes y del Organismo Autónomo de Gestión Tributaria y Recaudación (OAGTR) hasta los almacenes. Dispersión ésta que sería, a juicio de ambos, el principal hándicap al que enfrentarse en caso de optar por la creación de un museo de artes plásticas.

En todo caso, en la actualidad, el público aún tiene oportunidad de disfrutar de algunas de estas obras de arte, por ejemplo, tanto en el Palacio Provincial como en sus maravillosos jardines, que, de hecho, se han convertido este sábado por la mañana en itinerario de una visita guiada, a cargo de estos dos investigadores, complementando así la conferencia del viernes. Visita a la que no ha querido faltar el diputado de Cultura, Francisco Javier Doménech y en la que los participantes han podido disfrutar de obras de escultores del renombre de Miguel Zapata, Luis Marco Pérez, Fausto Culebras o Vicente Marín, así como de pintores de la talla de Benito López Chust o Víctor de la Vega.
Arquitectura del Palacio Provincial

Pero las Jornadas Re-Descubriendo el Palacio de la Diputación Provincial de Cuenca dieron para más este viernes por la tarde y con anterioridad a la ponencia sobre el patrimonio artístico, el arquitecto y gerente del Consorcio Ciudad de Cuenca, Daniel León, ofrecía una conferencia sobre el Palacio Provincial y la arquitectura del siglo XIX, en la que hizo un recorrido por las distintas sedes de la institución, desde el antiguo Convento de Carmelitas Descalzos —ahora Colegio Público del Carmen—y el edificio Palafox —ahora sede del Conservatorio de Música Pedro Aranaz— hasta, como no, el Palacio Provincial, en el que se centró especialmente.

Un edificio neoclásico, obra del arquitecto provincial Rafael Alfaro, que, según detalló León, comenzó a construirse a finales del siglo XIX (1881) y se concluyó a principios del XX y sufriendo en la década de los ochenta una importante remodelación en su cubierta, a cargo del arquitecto Arturo Ballesteros, que le otorgó su actual aspecto. Intervención a semejanza de la arquitectura francesa que, a su juicio, fue "todo un acierto".

Un inmueble de especial relevancia para León, porque, al fin y al cabo, se trata del único palacio de la actual ciudad de Cuenca, con el que, además, los diputados del momento lograron su máxima ambición, que no era otra que la Diputación contará con una sede permanente y a la altura de la importancia de la institución. Algo que se vio reforzado con los maravillosos jardines, que hoy en día aún se pueden disfrutar, y en los que el gerente del Consorcio también quiso incidir hablando de su evolución.

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