17/10/2018

Los cazadores califican la masiva muerte de ciervos como "una barbaridad que no se había conocido nunca"

El responsable de Caza Mayor de la Asociación de Caza, Pesca y Tiro de Cuenca, David Ortega, considera que han confluido varios factores de carácter natural que se han visto agravados por los nuevos modelos de gestión cinegética

El responsable de la Sección de Caza Mayor de la Asociación de Caza, Pesca y Tiro de Cuenca, David Ortega,  no duda en calificar de "sorprendente" la masiva mortalidad de cérvidos registrada en la Serranía durante los últimos meses y que ha podido constatar personalmente en varios cotos de Las Majadas, Los Palancares, Tragacete, Huélamo, Zafrilla o Fuertescusa donde no duda al asegurar que la tasa alcanza el 80 ó 90 por ciento de los ejemplares, principalmente hembras. Estas mismas fuentes aseguran que las causas puede ser varias, de origen natural, a las que se unen nuevos modelos de gestión cinegética.

Ortega afirma que no conoce las causas exactas que han provocado el fenómeno pero "sí se puede constatar que hay un elevadísimo porcentaje, sobre todo hembras de gamo y ciervo, que han muerto. El segundo hecho objetivo es cuándo han muerto y es que lo han hecho en la primavera. Y el tercer elemento que hay que determinar es la causa de la muerte". No duda en calificar la situación como "una barbaridad, sorprendente. Nunca había conocido nada parecido".

En cuanto a los motivos, considera que se han encadenado una serie de circunstancias naturales que, en conjunto, han podido desencadenar la muerte masiva de ejemplares. "Para empezar, hemos tenido el peor otoño de los últimos 50 años al que le ha seguido una primavera con un exceso de agua tremendo y una abundancia de pasto constantemente húmedo. El animal llega en unas condiciones muy bajas, por un otoño con muy poco alimento, comen muchísimo en esa primavera lluviosa y comen pasto mojado, que no lo comerían nunca salvo que tengan la necesidad de hacerlo. Todo este proceso provoca una bacteria que se denomina basquilla, que si les ha cojido flojos y luego no pueden comer porque ha caído una nevazo importante, pues mueren. Si matabas un animal de final de temporada, en los meses de diciembre, enero o febrero te dabas cuenta que la canal estaba en un 70% o en la mitad de lo que debía pesar. Cuando tiene que llegar la paridera, en primavera, les cae un montón de agua y luego, cuando tienen que salir adelante las crías, cae la nieve tardía".

Gestión "comercial"

Todos estos elementos se han visto agravados, de forma complementaria, por otros factores vinculados a los modelos de gestión cinegética. "Llevamos varios años en los que se ha importando una manera de cazar que no existía en la Serranía de Cuenca: las monterías comerciales de hembras. La carne de caza lleva precio, vale un dinero, y tiene su público. Como consecuencia de ello se ha producido una merma en la población de hembras. Y este tipo de caza no existía porque gran parte de los cotos de caza que hoy conforman el panorama cinegético de la Serranía de Cuenca están sobre monte público del Ayuntamiento que eran los que conformaban la antigua Reserva de Caza de la Serranía de Cuenca. Hace más de una decena de años desaparece la Reserva y se empiezan a crear este tipo de cotos. De todas formas, la causa principal no es esta porque seguía habiendo muchas hembras".

El responsable de Caza Mayor de la Asociación manifiesta que "hace unos ocho años ocurrió algo parecido, con una primavera muy lluviosa,  encontramos bastantes animales muertos. Pero nada que ver con lo que ha ocurrido ahora. Eso sí, tirando de hemeroteca se puede ver que en otras Reservas de Caza ya ha ocurrido. En la Sierra de La Culebra ya tuvieron un problema con la basquilla y se diezmó enormemente la población de ciervos". En cualquier caso, no duda en afirmar que "la naturaleza ha hecho lo que se debía de hacer. De hecho, cuando era Reserva de Caza había la modalidad de caza selectiva para eliminar hembras con un cupo establecido. Y, de todas formas, los guardas seguían eliminando hembras porque había una superpoblación evidente. Pues lo que no pudieron hacer ellos en treinta años arreándoles, lo ha hecho la naturaleza en tres meses.  Esto ha provocado reacciones en algunos acotados de suspender la actividad cinegética, no tirar hembras...está haciendo que la sensibilidad de verdadero cazador aparezca. Que tampoco es malo".

En este sentido, destaca que la mortalidad excepcional de cérvidos registrada estos últimos meses puede tener consecuencias positivas. " Va a haber mucha menos competencia por el pasto. Los animales van a estar mucho mejor alimentados. Además, se ha eliminado una consanguinidad endémica en las poblaciones de la Serranía de Cuenca. Y, en tercer lugar, es el momento de intentar aplicar otro modelo de gestión intentando cuidar la caza todo lo que podamos. Esto es totalmente incompatible en las manos de quien está la Serranía en estos momentos, que son empresas comerciales que tiene que sacar un rendimiento económico al coto".

"Desmembración" de la Reserva Nacional de Caza

David Ortega recuerda que la creación de cotos de carácter comercial, gestionados por empresas, "se produce a raíz de la desmembración de la Reserva Nacional de Caza de la Serranía de Cuenca. Para mí el mayor atropello medioambiental que ha sufrido esta ciudad con el consentimiento de todos los conquenses. La Reserva tenía una gestión mejorable pero suponía una manera de acercar la caza a todo aquel que no tenía grandes posibilidades económicas. Aquello se perdió con la crisis del ladrillo. El Ayuntamiento deja de recibir ingresos por los aprovechamientos urbanísticos y tiene a su disposición 30.000 hectáreas de monte con catorce o quince acotados en régimen de arrendamiento que generan unos cuantiosos ingresos. Estamos hablando que le puede suponer unos ingresos de 250.000 ó 300.000 euros anuales".

Por último, ha recordado los 'mecanismos' que 'priman' en los nuevos modelos de gestión cinegético. "En una cacería o montería, para quien la organiza, tenemos lo que cobra por el puesto pero de un tiempo a esta parte, la carne de caza tiene muy buen precio. Se exporta mucha carne de caza y lo que antes tenía poco valor deportivo, ahora tiene un importante valor económico. Y las empresas, que no son tontas, buscan su público. A aquel que no puede pagar un venado que cuesta 1.000 o 1.500 euros pues le enfocan hacia otro tipo de caza, una montería divertida, en la que te aseguran que vas a disparar,...pero la carne se queda para la empresa. En este año, este puede ser el menor de los factores pero llueve sobre mojado. Si esto que ha ocurrido, ocurre antes; pues el panorama sería diferente tras diez años aplicando este modelo".

 

 

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