06/05/2017

La Virgen de las Angustias luce su corona arropada por las devociones conquenses en una jovial procesión

La virgen coronada, acompañada de la patrona de la capital, recorrieron las calles de la ciudad en un desfile de cuatro horas que puso fin a una histórica jornada

Procesión de la coronación portada

La procesión de la Coronación Canónica de Las Angustias puso fin a una jornada que ha sido un cónclave de devociones de la provincia, unidas para rendir honores a la Madre en un día para la historia bajo un cielo limpio, para regocijo y alivio de la cofradía conquense, que ha estado trabajando durante meses para que este 6 de mayo quedara marcado para siempre en los corazones de los fieles de esta advocación.

A las cinco de la tarde comenzó la procesión desde una Plaza Mayor con mucho menos público del que auguraban las previsiones. La Cruz Parroquial ejercía de proa del desfile y la Agrupación de Infantería de Marina de Madrid limpió con sus primeras notas la fina capa de polvo que empezaba a cubrir los recuerdos de la última Semana Santa de los conquenses. Tras ellos avanzaban los guiones de un centenar de cofradías, llegadas de toda la provincia e incluso de otras localidades españolas como Zamora. Los representantes de las hermandades de la capital, también de las Santas Marías que comenzará a desfilar en 2017, cerraban esta nube de color e hilo que precedía a las imágenes de Las Angustias y la Virgen de la Luz, una como reina recién coronada y la otra ejerciendo su función de alcaldesa honoraria de Cuenca con bastón de mando en la mano. Casi 20 minutos después del inicio de la procesión ambas vírgenes cruzaban los arcos del Ayuntamiento e iniciaban la bajada, escoltadas por las  fuerzas del orden y las autoridades y con la Banda de Las Mesas poniendo banda sonora al Triunfal  y Glorioso desfile.

El público se concentró especialmente en los lugares clave del recorrido, el primero de ellos la iglesia de San Felipe Neri. La Virgen de las Angustias  fue recibida en este templo con una lluvia de pétalos de rosa, disparada con un cañón que no terminó de acertar con su objetivo. Más atinadas estuvieron las voces del Coro de la Catedral de Cuenca, que la agasajaron con el himno dedicado a la Patrona de la Diócesis. También hubo salve para a una Virgen de la Luz que lograba con la combinación de su tez oscura y los colores coloniales de la calle Alfonso VIII transmitir un leve aroma de espiritualidad caribeña a la procesión. Por delante, la comitiva avanzaba a gran velocidad por el empuje de los guiones, provocando un corte que se solventaría cuando el recorrido se volvió llano.

Al paso de las imágenes por los templos replicaban con alborozo las campanas. Tronaron en El Salvador y también en las Concepcionistas, donde los fieles de Horcajo de Santiago trasladaron hasta la capital su célebre Vítor a la Inmaculada Concepción, oración que se volveria a escuchar posteriormente en Carretería. La zona de la Puerta de Valencia fue, como ya ocurre cuando Las Angustias desfila en Semana Santa, uno de los lugares que reunió a mayor cantidad de público, probablemente por la irresistible fuerza de las costumbres adquiridas. O quizás porque los espectadores saben que esta es una virgen de explanadas, como apunta el compañero Luis Cañete. Al paso por las  Concepcionistas los banceros giraron su paso hacia el convento y con el repicar de los campanarios se grabaron unas bellas secuencias en las retinas de los espectadores.

En Carretería el público era menos numeroso y estaba más esparcido pero los que eligieron este lugar pudieron disfrutar del mar de guiones flotando sobre la calzada y de la vista simultánea de las dos vírgenes. En esta parte del recorrido la procesión, que amenazaba con batir con creces el tiempo previsto, se ralentizó para que los hermanos participantes pudieran paladear la gloriosidad de la jornada.

Sí que estaba abarrotada la recta final del recorrido hasta la iglesia de la Virgen de la Luz, en el barrio de San Antón. Acertaron los conquenses y visitantes que eligieron a este lugar porque pudieron presenciar un emocionante final de procesión, digno del esfuerzo realizado por la hermandad de las Angustias durante los últimos meses. Los guiones formaron un pasillo en el puente sobre el Júcar y se alzaron para dar la bienvenida a las vírgenes. Ondearon los estandartes y las aguas del río al paso de Las Angustias Coronada, portada por unos banceros fatigados tras cuatro horas de desfile pero hechizados por la majestuosidad del momento. La homenajeada concluyó su recorrido y entró en el templo bajo los acordes del himno de España y tras ella lo hizo la Virgen de la Luz, recibida con los mismos honores por los cientos de fieles que participaron en este día que no será fácil de olvidar para los miembros de la Cofradía de las Angustias. Las lágrimas de emoción al finalizar la procesión delatan que este 6 de mayo les dejará muesca en el corazón.

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