13/11/2017
Castilla-La Mancha

La Serranía de Cuenca: oxígeno para el alma y los pulmones

El Parque Natural de la Serranía de Cuenca ofrece más de 70.000 hectáreas de rica flora y fauna. La Laguna de Uña, la Hoz de Beteta y la Ciudad Encantada son alguno de sus hitos

Si la naturaleza te hace sentir libre, si te encanta el aire de las montañas y los paisajes que se dibujan con los montes y los ríos, éste es tu sitio. Dentro de la Serranía de Cuenca existen cientos de parajes en los que el viajero podrá disfrutar del oxígeno y la belleza de este entorno.

En este sentido, el Parque Natural de la Serranía de Cuenca ofrece más de 70.000 hectáreas de rica flora y fauna. Uno de los enclaves más famosos, con justicia, es  la Ciudad Encantada, un auténtico museo de rocas y formas que asemejan objetos y animales de la vida cotidiana. Además, dentro de este Parque Natural también está la localidad de Las Majadas, que tiene un paraje similar al anterior conocido como Los Callejones, donde el actor Pierce Brosnan rodó algunas escenas de una de las película de James Bond que protagonizaba. Este lugar está formado por rocas calizas que trazan callejones, calles y puentes. Ambos sitios se pueden visitar de forma cómoda y están bien señalizados.

Dentro de este mismo Parque de la Serranía de Cuenca está la Laguna de Uña, una extensión de agua en la que coexisten en ella y en sus alrededores mamíferos, aves acuáticas y peces. Esta laguna se crea por el cierre de un dique fluvial de un afluente del río Júcar.

Otro municipio destacado es Beteta que tiene una Hoz impactante y de obligada visita por sus más de seis kilómetros de acantilados de gran altura a lo largo del cañón que forma el río Guadiela. Se pueden apreciar diferentes especies de aves y también llaman la atención los tilos que pueblan este lugar.

Próximo a la Hoz se halla la Cueva del Hierro, una mina de la época celtíbera que se puede visitar en los meses de julio y agosto. Cercana a ésta se encuentra la Laguna del Tobar, cuya particularidad es que está formada por dos cubetas, una de mayor profundidad que la otra y en su orilla hay una banda de vegetación de plantas acuáticas.

Otra parada indispensable es el Nacimiento del Río Cuervo, declarado Monumento Natural, situado junto a la Vega del Codorno y que deja un paisaje en el que el agua del río se precipita hacia el vacío creando auténticas cascadas de agua que en invierno a veces se congelan y dan lugar a estampas espectaculares. Hay varios itinerarios que se pueden hacer de forma cómoda.

Cerca de allí se puede acceder a La Mogorrita, un pico de menos de 2.000 metros en el que habitualmente en invierno hay nieve. Y el Nacimiento del río Júcar está en el Cerro de San Felipe a unos 1.700 metros de altura y también se puede visitar.

El turista no debe dejar de ver de El Hosquillo, un parque cinegético que está metido en un valle en el núcleo de la Serranía de Cuenca. Recorriendo este espacio se pueden ver osos pardos, corzos, gamos, ciervos, jabalíes; así como truchas y nutrias que viven en los ríos Escabas y De las Truchas. Y también un buen número de rapaces surcan los cielos y las montañas como buitres leonados, halcones peregrinos, águilas reales y búhos. Se puede visitar aunque previa reserva y entre primavera y otoño, ya que en invierno el parque cierra.

Toda la Serranía de Cuenca deja al turista paisajes con mucho encanto y sobrecogedores. En cualquier estación aunque en otoño especialmente: los colores de las hojas y la micología hacen quizá más atractiva esta zona en la que también se pueden practicar deportes de aventura. Es el caso de Enguídanos, un lugar preparado para este fin y en el que se puede hacer rafting por el río Cabriel o transitar por cañones acuáticos, hacer mountain bike y rutas de senderismo por la zona. Además, en esta localidad están Las Chorreras, un paraje formado por cascadas y pozas de agua cristalina.

Buena zona para el turismo de aventura es Villalba de la Sierra, donde es frecuente ver grupos haciendo descenso de cañones por el río Júcar. Aunque este deporte asimismo se practica en Poyatos. La Serranía tiene infinidad de posibilidades para este tipo de prácticas, ya que cuenta también con cuevas de diferentes dificultades para hacer espeleología por ejemplo en Uña y Beteta. Y a pocos kilómetros de Cuenca capital hay sitios acondicionados para practicar escalada como las Hoces de Júcar y del Huécar.

Y lo mismo sucede con el piragüismo. A unos minutos de la ciudad los aficionados de este deporte encuentran facilidades para poder probar su pericia en este campo. Pero no solo en la capital se hace piragüismo, también en la provincia hay posibilidades para su práctica como en el pantano de Alarcón. Otros deportes de aventura que se pueden realizar en Cuenca son las rutas a caballo, el tiro con arco, las rutas en quads, submarinismo y el vuelo en ultraligero.

Otro lugar que merece la pena visitar en la provincia conquense son las Lagunas de Cañada del Hoyo. Son siete formaciones cársticas que presentan colores diferentes, azules, verdes, negros, debido a los microorganismos que pueblan sus fondos. Hay varias rutas para poder ver este paraje, incluso en algunas de ellas la gente se baña en época estival. Otros complejos lagunares son el de Manjavacas, en Mota del Cuervo, permite al turista ver aves acuáticas como el aguilucho lagunero, el calamón, la grulla común y el flamenco, entre otras. Y la Laguna del Hito, en el municipio homónimo, es el lugar de concentración de la grulla común en su paso migratorio y hay una caseta para la observación de éstas. Estos son algunos ejemplos, pero se pueden encontrar muchos más de naturaleza accesible al turista en toda la provincia. 

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