02/04/2019
Serranía

La escasez de frío y lluvia adelanta la presencia de procesionaria y favorece la incidencia de la plaga

Medio Ambiente asume la ausencia de un tratamiento general efectivo contra la procesionaria en la Serranía ya que afectaría a especies protegidas y apuesta por actuaciones puntuales

Las condiciones climatológicas han propiciado que la presencia de la oruga procesionaria se adelante en la Serranía de Cuenca y, de momento, ofrece las condiciones óptimas que favorecen la incidencia de esta plaga.

El director provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Joaquín Cuadrado, ha precisado que "todas las plagas, incluida la avispilla del almendro y algunas más, están saliendo antes. Ha habido un invierno flojo, con poco frío, y tampoco ha llovido apenas, así que son factores que no nos ayudan nada a limitar. Y todo se ha adelantado. El ataque de la procesionaria puede ser mayor aunque esta plaga se autorregula". 

Cuadrado ha asegurado que "en realidad, no tenemos ninguna manera de actuar directamente porque la zona más afectada es la del Parque Natural de la Serranía de Cuenca y ahí no podemos intervenir con tratamientos fitosanitarios. Se podría utilizar un Bacillus thuringiensis para actuar sobre orugas de lepidóptero pero actúa sobre todas las orugas de lepidóptero y, entonces, hay especies protegidas que se verían amenazadas. Por tanto, no podemos actuar".

"Asfixia pero no ahoga al árbol"

El director provincial de Medio Ambiente afirma que la administración regional está realizando "un seguimiento para ver el nivel de incidencia y en lugares puntuales, como áreas de recreo, se está actuando para intentar eliminar los bolsones y que no afecten a los visitantes. También se está actuando con trampas de feromona sexual. Realmente es una plaga muy compleja de tratar y contra la que estamos muy limitados. Ya no se permiten los tratamientos aéreos y los terrestres no son efectivos ya que es imposible llevarlos a cabo en zonas extensas como la Serranía". 

En cualquier caso, estas mismas fuentes han relativizado la incidencia que la plaga de procesionaria tiene en la mortalidad de las especies forestales. "No llega a matar el árbol, limita el crecimiento pero no lo llega a asfixiar salvo casos puntuales de nuevas repoblaciones donde se producen ataques muy fuertes y sigue una sequía dura. Quiero quitar hierro al asunto de la procesionaria porque no llega a matar el pino. Es más la incomodidad para los trabajos forestales, para los visitantes de zonas recreativas... y ahí es donde se requieren acciones puntuales".

 

 

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