25/04/2017
Cultura y Vida

La Corona de Nuestra Señora de las Angustias será expuesta en la Diputación desde este miércoles

Ha sido realizada por la empresa conquense Pedro Joyeros, y su confección ha sido posible, en buena parte, gracias a las decenas de donaciones de oro y plata

Este miércoles, se inaugura en el Palacio de la Diputación de Cuenca la exposición en la que se mostrará a todos los conquenses la corona realizada para Coronar a Nuestra Señora de las Angustias el próximo 6 de mayo.

Ha sido realizada por la empresa conquense Pedro Joyeros, y su confección ha sido posible, en buena parte, gracias a las decenas de donaciones de oro y plata realizadas por cofrades de la hermandad y devotos de la Madre de Cuenca.

Historia de la Corona

Dos fueron las principales ideas que sirvieron de punto de partida para el diseño final de la corona de Nuestra Señora de las Angustias. La primera, que debía ser de tipo aureola, como la que luce en la actualidad; la segunda, que debía contener elementos y simbología alegórica a la historia de la cofradía que le rinde culto o que, de alguna manera, guardaran relación con el pasaje evangélico que representa la iconografía de la imagen titular de la hermandad. Por ello, sin entrar inicialmente en cómo debía plasmarse esta iconografía, se acordó que dicho diseño debía recoger los siguientes elementos alusivos a las siguientes iconografías: 

Ntra. Sra. de las Angustias, la Virgen de la Luz (como Madrina y Patrona de la ciudad), San Julián (Obispo de Cuenca), Santa Beatriz de Silva (por la estrecha vinculación que existe entre la cofradía de Ntra. Sra. de las Angustias y el convento de la Concepción Franciscana), Santa Elena (descubridora de la Vera Cruz y madre del primer emperador romano que abraza el cristianismo como única religión del imperio, Constantino); además, el emblema de la Cofradía, el escudo heráldico de la ciudad de Cuenca, el acrónimo "M.A.", un corazón atravesado por un puñal y la plasmación de los siete Dolores de María sobre él. Habría de estar rematada por una cruz imperial y orlada con doce estrellas.

A partir de este planteamiento, el joyero Pedro Ruiz García, comienza a realizar los primeros bocetos a mano alzada, verdadero germen de lo que habrá de ser el resultado final. En esta fase, y estudiando las posibilidades que ofrece la composición que se pretende acometer, incorpora la propuesta consistente en que la referida simbología e iconografía sea enmarcada dentro de seis portadas  arquitectónicas representativas, casi a modo de casetones, acogiendo en su interior los motivos figurativos antes apuntados:

La portada rococó de la parroquia de la Virgen de la Luz (sede canónica actual), la capilla de San Julián de la Catedral, la Capilla de Santa Elena de la Seo, la portada de la Concepción Franciscana, la de la Iglesia de la Merced y la de San Andrés (sede canónica fundacional de la Cofradía). Todos estos elementos, reproducidos de forma fiel y conservando todos y cada uno de sus detalles, se representan simétricamente respecto del eje longitudinal vertical de la corona. Entre ellos, surgen catorce pebeteros de los que nace un trazado flamígero que se remata con una estrella hasta completar las doce previstas. La cruz imperial con sudario remata la corona, asentada sobre un corazón atravesado por un puñal en oblicuo, que incorpora además siete rubíes alusivos a los Dolores de María, y orlado por las palmas del martirio, también presentes en el emblema de la cofradía. Bajo el corazón, el acrónimo de "Ave María". La banda circular interna que da cuerpo y consistencia a la creación, se adorna con motivos florales.

Las dimensiones de la obra son similares a la que luce talla actualmente cada Viernes Santo, conservando el mismo sistema de anclaje a la imagen.

La magna corona está realizada conceptualmente al estilo de las antiguas coronas del siglo XVI, aplicando técnicas del siglo XXI (prototipado, 3D y láser). Igualmente se han empleado tanto técnicas de joyería (auríferas) como de orfebrería (metal precioso cincelado en un proceso largo y paciente).

Podríamos decir que la pieza es de estilo renacentista. Una vez, quedó plasmado el diseño a mano alzada, y aprobado definitivamente, se transfiere el resultado a un sistema de trazado informático con el fin de escalar y reproducir cada elemento de la corona de forma milimétrica a la medida que ha de alcanzar para lograr una composición armoniosa y proporcionada.

La Corona que ceñirá las sienes de Nuestra Señora de las Angustias a partir del día de su coronación canónica —6 de mayo— ha sido realizada en plata de Primera Ley, oro de 18k y oro de 24k (el corazón). Incorpora igualmente zafiros azules y rosas. Su elaboración ha supuesto un complejo trabajo donde se han ido fundiendo todos los elementos decorativos de forma individual, para más tarde, ser anclados de forma discreta a la estructura principal.

Esta extraordinaria creación, ha sido posible gracias a la generosa aportación de oro y plata llevada a cabo por los cofrades que rinden culto y veneración a María Santísima de las Angustias, así como por conquenses que sin pertenecer al censo de la hermandad, han querido tener este gesto de amor con la Madre de Cuenca. Otros, no contando con oro o plata para este fin, han realizado importantes donaciones económicas con este destino. En total, ciento treinta donantes han participado en esta iniciativa bajo el lema "Algo tuyo vivirá en ella para siempre".

Galería

comments powered by Disqus

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies