15/10/2017

La Balompédica toma oxígeno con su victoria ante el Socuéllamos (2-1)

Los dos equipos terminaron el encuentro con uno menos. 

Balompédica-Socuéllamos 2017. Fotos: J.J.D.

Una sesión de oxigenoterapia. Eso fue para la Balompédica Conquense su victoria de este domingo en La Fuensanta ante el Socuéllamos (2-1), tres puntos que sirven para tomar aire en la clasificación y para mitigar nervios, miedos y catastrofismos. Los blanquinegros no se pusieron por delante en el marcador hasta el minuto 80 a pesar de que habían encadenado ocasiones y su control, tanto de la posición del balón como de la posición en el campo, fue apabullante durante la mayor parte del encuentro. En ello tuvo mucho que ver la expulsión del visitante Carlos García a la media hora de partido. Una roja directa quizá por derribar al borde del área a José Vega cuando se iba a quedar solo, una sanción quizá demasiado estricta.

Esa inferioridad marcó el rumbo del partido que en sus compases iniciales fue homenaje al fútbol desenfadado y valiente por parte de los dos contendientes. Un ejemplo de esa dinámica fue el balón que, pasado el minuto siete, sacó el portero socuellamino Vicent a córner tras un gran disparo en un rechace de Carlos Bravo.

Como en la Formula 1, si parpadeabas te lo perdías, y apenas sin solución de continuidad el peligro había cambiado de área. Dos minutos después era el azul Megías el que recepcionaba el esférico dentro del área y tras girarse batía eficazmente a Sierra ponía el 0-1

El conjunto de Luis Ayllón supo reaccionar rápido y recurrió al Plan B, es decir, al Plan Bravo, que se erigió como la gran estrella de la soleada mañana de un otoño que no lo parecía.  El extremo marcó el empate tras transformar un pase de Jon desde el centro del campo en un tiro cruzado inapelable contra el que el meta contrincante, única barrera, nada pudo hacer.

El Conquense había conseguido volver al punto de partida, a las tablas, y el partido se le puso sorpresivamente de cara tras la ya citada expulsión directa de García. Así que fue tejiendo su tela de araña por el campo sin dejar un espacio libre y aproximándose una y otra vez al área rival, aunque las ocasiones de auténtico peligro no fueron numerosas.

En la segunda mitad la dinámica fue similar. El Conquense pulverizando los porcentajes de posesión aunque sin conseguir trenzar jugadas hasta la consumación y el Socuéllamos capeando como podía el temporal. Los ciudadrealeños solamente salían en algunas contras y en algunas ocasiones esporádicas como una de Chica en el 62. Casi daban por bueno el empate a juzgar por algunas pérdidas de tiempo buscando especular con el marcador.

El Conquense recurrió entonces al balón parado. Viki la tuvo muy cerca en una falta directa pero tampoco ese fue el camino. El camino lo marcó otra vez Bravo que desde la banda derecha recibió de Rodríguez en una contra y dio una asistencia a Tajamata que no falló en el primer palo y en el 80 marcaba el tanto de la victoria. El gol fue como una sobredosis de adrenalina, un empujón, que se transformó en nuevas intentonas. Hubo incluso una ocasión multiplicada por tres tras otros tantos rechaces a los balones lanzados por Bravo y Gérica. También la tuvo muy cerca David Rodríguez.

Tras ir al 3-1 y no conseguirlo el Conquense templó y decidió aguantar hasta el pitido final, tratando de que en el tiempo restante hubiese más balón parado que juego efectivo. Los minutos finales fueron los más broncos y menos futbolísticos. Héctor Rubio fue expulsado por dos amarillas casi consecutivas: una por encararse con un jugador rival y la otra por protestar.

El Socuéllamos aprovechó para su arreón final, sacando del baúl el traje de equipo temible que hasta entonces se debía haber quedado en el autobús. Intensidad ofensiva combinada con protestas al árbitro y algún detalle poco deportivo que no dieron resultado a pesar de que el colegiado añadió seis minutos al reglamentario. 

GALERÍA FOTOGRÁFICA DEL PARTIDO 

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