29/09/2018

Jesús Herrada disputa este domingo un campeonato del mundo del Ciclismo con un duro recorrido

El conquense estará acompañado de  Alejandro Valverde, Enric Mas, Ion Izagirre, David de la Cruz, Mikel Nieve,  Jonathan Castroviejo y Omar Fraile.

El Mundial de Carretera es uno de los grandes acontecimientos que nos regala cada año el curso ciclista. La competición por selecciones nacionales y la puesta en juego del precioso maillot arcoíris crean una atmósfera única, que convierte al Campeonato del Mundo en una cita muy especial, casi mágica. Este sentimiento, compartido por ciclistas y público, parece haberse intensificado aún más en estas jornadas previas gracias a la enorme expectación que ha generado la dureza del recorrido, que posiciona a la Selección Española como una de las grandes favoritas al triunfo final. Un conjunto en el que no falta el moteño Jesús Herrada.

El conquense estará acompañado de  Alejandro Valverde, Enric Mas, Ion Izagirre, David de la Cruz, Mikel Nieve,  Jonathan Castroviejo y Omar Fraile. Todos ellos forman una de las escuadras más potentes que se presentarán a este Campeonato del Mundo, que contará con 265 kilómetros y casi 4.500 metros de desnivel. El más exigente desde los de Duitama y Lugano en 1995 y 1996. "Va a ser durísimo. Tendremos que intentar guardar las mayores fuerzas posibles, pues no va a ser un Mundial de ataque. Una de las grandes claves será tener un gran equipo y nosotros lo tenemos. Seguro que todos van a estar bien y tendremos la oportunidad de jugar nuestras bazas en el tramo final", analiza uno de los principales candidatos al arcoíris, Alejandro Valverde, que añade que "para mi es un orgullo, tras la grave lesión que tuve, volver a disputar un Mundial como uno de los favoritos al triunfo, además rodeado de compañeros y amigos. Es todo un honor".

Además de con Alejandro Valverde, que será la gran baza final, Javier Mínguez contará con diferentes cartas para tratar de asegurar una situación de carrera favorable a España, independientemente del desarrolla de la prueba. "Desde que fuimos a ver el recorrido, nos dimos cuenta que la carrera iba a ser muy dura. Y luego quizá tiene esa subida final, de 3 km con un tramo de rampas mantenidas del 25-28%, que va a marcar muchísimas diferencias. Entonces habrá dos tácticas: un grupo de favoritos que optarán por jugarse el arcoíris en ese repecho y otros cuantos ciclistas que intentarán adelantarse para salvar la subida en cabeza". Y en esos cortes previos al decisivo muro final están llamado a filtrarse Izagirre, De la Cruz, Nieve o Herrada, pero sobre todo Enric Mas. La gran revelación de la Vuelta a España dota al combinado nacional de una peligrosísima carta que filtrar en cualquier movimiento para tornar el Mundial a su favor. "Ojala vuelva a ser la sorpresa en este Mundial. Es un recorrido muy duro y con el puntito que te deja la Vuelta y dos semanas de descanso, quizá podemos hacerlo bien. Nosotros vamos concentrados en ayudar a Alejandro que está bien y nunca falla en este tipo de citas", comentaba el joven mallorquín, que valora muy positivamente la concentración que ha realizado el equipo antes de acudir a Innsbruck. "Por suerte, Javier nos concentró en Sierra Nevada y he podido descansar bastante bien. He estado centrado en entrenar, dormir y descansar y creo que llegaremos bien porque hemos podido recuperar bastante".

La Selección gala, con tres peligrosísimos corredores como Pinot, Bardet y Alaphillipe; el combinado neerlandés, que cuenta con Poels y Dumoulin; o el conjunto británico, con los hermanos Yates, serán algunas de las escuadras a vigilar por España como explica Javier Mínguez. "Puedo dar 10 nombres como posibles favoritos y que posteriormente no gane ninguno de ellos. Los Mundiales son así y en su desenlace influyen muchos factores. Aun así, Francia, Italia, Holanda o Gran Bretaña serán algunos de nuestros principales rivales, pero habrá que vigilar muy de cerca a esas individualidades que no cuentan con buenos equipos alrededor, pero pueden aprovecharse de la lucha entre las grandes selecciones".

La prueba arrancará desde la localidad de Kufstein a las 9:40 horas y desde allí afrontarán 80 kilómetros, incluyendo un paso por el exigente Gnadenwald, hasta llegar al circuito de Innsbruck, al que darán seis giros. El último de ellos incluirá la variante de la temida subida a Gramartboden, de 2,8 km al 11,5% de pendiente media que se coronará a 8 km de meta. Demasiada dureza cerca de la llegada como para no ser el juez de la carrera.

 

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