05/10/2018

Hyperloop en Cuenca

Asumo mi responsabilidad como proponente, redactor y defensor en Pleno de la moción "Hyperloop en Cuenca". Y lo hago ante el aparente desconcierto que ha provocado en la ciudad. Y debo anticipar que desde que presenté la moción, hemos tenido en nuestro país muchas buenas noticias sobre este ambicioso proyecto.

QUÉ ES HYPERLOOP.

El siglo XXI es ante todo el tiempo de los avances científicos y tecnológicos llamados a escribir un antes y un después en la historia de la humanidad. Y es en ese contexto que debemos situar el proyecto Hyperloop (ver video), en el que varios consorcios internacionales están desarrollando un nuevo sistema de transporte ferroviario de pasajeros  con velocidades (1.200 Km/h) equivalentes a las del transporte aéreo.

Los prototipos (ver video) que son ya una realidad, nos muestran el tubo de vacío en el que se desplaza una capsula sin rozamiento alguno gracias a un sistema de levitación magnética.

Una tecnología claramente disruptiva para el transporte terrestre, ya que nada será igual una vez que se implante, una tecnología que se encuentra en fase de desarrollo en el que, a día de hoy, han sido determinantes las aportaciones de ingenieros españoles (ver video)

LO DIFICIL YA LO HA HECHO MALAGA.

Llegados a este punto, debemos señalar la razón de más peso para la moción que en Cuenca ha provocado alguna que otra chanza.

Adif y el gobierno han cerrado un acuerdo con el consorcio Virgin Hyperloop One para desarrollar y validar esta tecnología en las instalaciones ferroviarias de Antequera. Un proyecto que nació con el anterior gobierno, y que se ha hecho realidad con el actual.

La apuesta de nuestro país por la alta velocidad ferroviaria nos sitúa en posición estratégica, y este ambicioso proyecto avanza en esa senda de progreso e incorporación a las oportunidades del nuevo tiempo. Y es en esa línea que pensé que Cuenca podía encontrar, también, una opción de progreso. Y este proyecto reconozco que exige de ambición, y lo que es más importante, confianza en nuestras posibilidades, y poco de eso veo en algunas de las reacciones que ha suscitado.

LA IDEA. LA PROPUESTA.

Como hemos visto, lo difícil ya lo ha hecho Málaga, por tanto se trataba de que en Cuenca, y dentro del acuerdo estratégico entre Adif y Virgin, se decidiera la futura instalación del primer tramo de Hyperloop en comercialización o precomercialización en nuestro país.

Por lógica, en algún momento la tecnología, antes incluso de alcanzar su objetivo máximo en distancias y velocidad punta, estará en condiciones de ser probada comercialmente (los prototipos actuales alcanzan los 350 Km/h), entre otras cosas para demostrar que es viable, y realizar la necesaria campaña de imagen que proteja las cuantiosas inversiones que se están realizando.

Evidentemente, el objetivo de la moción no es resolver la conexión del centro con la estación del Ave, pero se pensó en ese trayecto porque, además de corto, tiene sentido ferroviario pleno, y en modo alguno puede resultar ajeno a la jurisdicción de Adif, que es quien tiene que dar el sí.

Ni que decir tiene que un proyecto de estas características "obligaría" a Adif a dar respuesta de una vez por todas a los terrenos en el centro de la ciudad en colaboración con el Ayuntamiento, que tendría que incorporar esta solución al nuevo POM. Ni que decir tiene que el presupuesto público (estado-junta) tendría que afrontar este proyecto tal y como va a hacer en Málaga.

EN UN MES EL MUNDO SE MUEVE, SIN CUENCA.

Solo ha pasado un mes entre la presentación de la moción y este artículo, y el proyecto Hyperloop ha tenido un importante avance en nuestro país. Y la noticia es que Zeleros, una empresa Hyperloop española, instalará su pista de pruebas en Valencia, con todo el apoyo de su gobierno regional, igual que el homólogo andaluz hará en Málaga.

Y más aún, esta semana se presentaba en Cádiz (ver video) el prototipo desarrollado por otra empresa española, Carbures, dentro del consorcio internacional HTT, que es el que pugna con Virgin en una espectacular carrera tecnológica propia de nuestro siglo.

OPORTUNIDAD PARA CUENCA. PRIMERA FASE. GRATIS TOTAL.

En un primer momento, Cuenca obtendría publicidad gratuita al vincularse a un proyecto de visibilidad mundial como este. Coste cero en euros, pero, por lo visto, un alto coste en coraje y ambición para dar un paso al frente y apostar y arriesgar. Y tan cierto como es que el que da primero da dos veces, lo es que quien espera a que le caiga del cielo, puede esperar sentado.

OPORTUNIDAD PARA CUENCA. SEGUNDA FASE.

Y lo peor que puede pasar es que el proyecto no llegue a buen puerto, o que se dilate en el tiempo, pero siempre nos quedaría lo ya obtenido en imagen internacional, y quien sabe en cuantas otras sinergias que puedan producirse al incorporarnos a dinámicas empresariales y tecnológicas de esta magnitud.

Entre ese nuevo abanico de posibilidades de desarrollo y progreso que se podrían abrir, se me ocurre pensar que Cuenca, ciudad patrimonial, pudiera convertirse en ciudad "laboratorio" para las nuevas soluciones de movilidad que el imparable avance tecnológico nos depare en un futuro no tan lejano.

Y lo mejor que puede pasar es que finalmente se instale el prototipo comercial en Cuenca, y que sea tecnología "made in spain",  y la ciudad aparezca en el mapa en lugar de desaparecer, y nos visiten por la ciudad patrimonio y por la ciudad del futuro, y las empresas tecnológicas consideren atractiva esta ciudad…

ACTITUD CON "C".

Me niego a esa actitud mental que se habitúa, y por tanto normaliza, la ominosa realidad que condena a Cuenca a la despoblación y a ser el basurero de España, porque de tanto repetir que Cuenca se muere y no hacer nada, al final va a ser una profecía que se autocumple. Y la moción Hyperloop, como tantas otras que he defendido en esta legislatura, nace precisamente de una actitud radicalmente opuesta a la anterior.
Lo que no conocemos es lo que determinará nuestro futuro.

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