30/03/2019
Opinión

Finjamos que no sucedió (reflexiones de un elector)

Ahora que  asoman las  elecciones/envueltas entre poses y fanfarrias;/cuando ya están llenando los buzones/con promesas de Ínsula  Barataria,/Me pregunto, por si alguien me responde:/¿ Habrá verdad o sólo trucos de magia?.

Así como Federico Muelas entendía necesaria para Cuenca  "  la generosa complicidad de los demasiados olvidos", el viejo profesor Tierno Galván hacía una  loa al incumplimiento de lo que se prometió, y  dijera aquello de que las promesas electorales se hacían a humo de pajas, para no ser tomadas en serio.

En el mundo del Derecho, toda oferta unilateral debe ser cumplida  por el oferente siempre que sea  aceptada en tiempo y forma por el receptor de la misma. La dificultad, para exigir su cumplimiento, reside en acreditar ante los tribunales  que alcanzó carácter  vinculante la promesa aceptada.  Sin embargo,  en el plano político debería ser más fácil la cuestión: todo aquél que se considere  estafado por el candidato y el partido  al que votó y que no ha cumplido su programa electoral, le retirará  su confianza y su voto en los siguientes comicios. Aunque no es demasiado consoladora por insuficiente,  no debería ser mala consecuencia si la sociedad, y los partidos que habitan en ella, funcionaran con lógica.

No se me ocurrirá jamás dar consejos a políticos, máxime cuando con frecuencia  no se vota a favor de unos ideales, sino en contra de algo o de alguien; pero dado  que ya me  están llegando programas electorales y anuncios de  candidaturas  a través de los medios más diversos, creo que estoy en mi derecho de reflexionar en voz alta sobre las  condiciones  para mi apoyo en forma de voto:

Primera: QUÉ.  No me agobie  con la relación  de los cargos públicos ni  vicepresidencias de comisiones que ha ostentado;  pues si bien  entiendo que habrán podido ser  fructíferas,  si usted no me lo demuestra  podré pensar que fue su propio interés personal el único recolector de sus afanes. Es decir: dígame QUÉ consiguió para los intereses de mi ciudad, para su desarrollo, para evitar su despoblación, durante y gracias al desempeño de todas y cada una de sus comisiones, subcomisiones y demás grupos de trabajo. Así mismo, concréteme  QUÉ objetivos tiene para convertir esta ciudad,  en actual estado vegetativo,  en un centro  urbano  atractivo.  No utilice  términos generales como el  hacer una ciudad con mayor  riqueza cultural, con más industria  o ser tenida en cuenta en el resto de la Comunidad , porque eso es lo fácil. Dígame exactamente los tres o cuatro proyectos, concretos y realizables, que darían verdadero impulso a Cuenca; porque aquí reside la  dificultad, y establece  el filtro de selección entre los que simplemente prometen, y aquéllos, pocos y excepcionales, que saben lo que realmente quieren  y demuestran tener las ideas muy claras.

Segundo.- CÓMO. Línea roja para mí: si le escucho o estoy leyendo su programa electoral, y no va a explicarme el  CÓMO de sus QUÉ, cuáles son los instrumentos ( económicos, sociales y humanos )  para hacer realidad sus proyectos, entenderé que usted no está más que escribiendo una novela de ciencia ficción, o  está hablando " en borrador", tal y como describe Luis Carandell en sus crónicas parlamentarias los discursos de cierto senador, por el carácter enrevesado y poco claro de aquéllos. 

Tercero y último.- CUÁNDO.- Deben  establecerse unos plazos para que el votante no llegue a considerar utópico aquello que promete ejecutar;  porque lo  que se lleva demasiado lejos en el tiempo, con frecuencia está basado más en deseos que en verdaderos propósitos.

Partiremos de cero: yo creeré de buena fe  en las promesas electorales,   si se dan los requisitos que acabo de exponer, y el candidato pondrá su confianza en mí;  en vez de presumir que, dado mi  carácter de conquense conformista, iré a comerme unas chuletas en el campo y no me molestaré en acudir al colegio electoral.

En todo caso,  este imaginar, este fingir recíproco, sólo supone perdonar los mutuos errores, pero nunca olvidarlos. Porque, si lo hacemos, jamás saldremos de esta plácida y peligrosa somnolencia en la que Cuenca y sus ciudadanos estamos inmersos.

Promedio (0 Votos)
La valoración media es de 0.0 estrellas de 5.
comments powered by Disqus