27/03/2019

En memoria de Carlos Millas

El convivir a diario con la muerte me ha hecho llegar a la conclusión de que cada uno muere como ha vivido. Dicho de otra forma: saber vivir para saber morir. De tal manera que la muerte deja de ser una ruptura brusca con este mundo y las personas amadas, para convertirse en un tránsito natural donde se nos revela una Presencia y donde entendemos el Misterio.

Carlos vivió de frente, sin miedo, con honestidad, sin rehuir ni una sola de las batallas que se le fueron presentando sobre todo en estos últimos dos años. En mis casi 14 años de profesión médica he visto enfrentar la enfermedad a muchos, a pocos con el coraje, optimismo y fortaleza con que lo ha hecho Carlos hasta el final. Gracias Carlos por tu ejemplo y por todo lo que me has enseñado en este tiempo que hemos compartido, junto a Monte, tu esposa, la gran mujer que no ha permitido ni un segundo que la enfermedad estuviera por encima de vuestra felicidad y esperanza.

Como buen amante de la pintura que eres (porque tú sigues siendo ya en la Vida que no se acaba), sé que Dios te habrá preparado para tu entrada en el Cielo un paisaje de Monet, o quizás te esperaba en "La Noche estrellada" de Van Gogh...aunque pensándolo bien seguro que ha recreado para ti uno de los cuadros que pintaste de tu adorada Cuenca. Porque hoy no es desde Madrid, hoy es desde la ciudad de las hoces desde donde se va al Cielo. Y allí nos volveremos a encontrar.

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