08/04/2017
Balonmano

El Villa de Aranda conquista el reino de El Sargal ante un Ciudad Encantada ausente (26-32)

Mal partido de los conquenses, desacertadísimos en ataque ante un gran Ledo y menos sólidos en defensa que de costumbre a pesar de la gran actuación de Mendoza

Ciudad Encantada-Aranda 2017. Fotos: J.J.D.

El problema de alcanzar el trono es que es fácil pensar que serás el rey para siempre. Es un asiento tan confortable que invita a quitarse las botas, ponerse las pantuflas y relajarse viendo el programa de Bertín. Tanta comodidad hace que olvides que de vez en cuando hay que levantarse para defender la corona. El Ciudad Encantada ascendió al trono por méritos propios pero se ha quedado encajado en la butaca, situación que aprovechó un Villa de Aranda ávido de poder y de puntos para arrasar el reino de El Sargal, devolviendo a los conquenses a su humilde condición campesina, esa que nunca deben olvidar (26-32).

Los de Lidio Jiménez jugaron probablemente el peor partido del curso este sábado. No funcionó la primera línea de ataque a pesar de que el técnico movió una y otra vez las piezas del Tetris en busca de la combinación que encajara, los burgaleses lograron neutralizar a Doldan, que es lo más parecido a capturar a King Kong y los extremos fallaron una y otra vez ocasiones claras que hubieran evitado que el Ciudad Encantada bajara los brazos antes de tiempo. El peso de la falta de acierto cayó especialmente en un Sergio López que terminó desolado, como un depredador que se va a su guarida con hambre. Por su parte, el Aranda tuvo mayor intensidad defensiva, más instinto asesino en los extremos con Bicho y sobre todo más portería, con el jovencísimo Ledo presentándose en sociedad como una de las alternativas de futuro a la portería de España.

Durante el primer tiempo el Ciudad Encantada mandó en el marcador por la inercia de ser el anfitrión del evento, pero desde el inicio del partido se percibía que el plan tenía lagunas y no iba a salir bien, como el que le explica William H. Macy a los secuestradores de su mujer en Fargo. Los conquenses, a pesar de numerosos errores en pases de unos desorientados Thiago y Vidal, anotaban con relativa facilidad gracias a incursiones de Colo, Perovic y Doldan, pero algo fallaba en las calderas del equipo, que son el sistema defensivo. El 6-0 hizo aguas una y otra vez ante la velocidad de pase de los arandinos mientras Mendoza corría una y otra vez achicando las fugas de la nave. Como dijo el pregonero José Vicente Ávila allá por el minuto 97 de su pregón de este viernes en San Miguel, el paso pasa por la calle del Peso solamente porque Mendoza le deja paso. Bueno, tal vez no lo dijo, pero seguro que se le habría ocurrido algo parecido. El caso es que el pivote conquense es muy bueno, pero fue incapaz de salvar solo un barco más agujereado que el Titanic.

El marcador a pesar de los constantes zurriagazos de Nantes e Íker Antonio, los más duros de la pista en este callejero intercambio de golpes, fue favorable a los conquenses (15-16) pero los más astutos de El Sargal ya sabían que el Ciudad Encantada tendría complicado ganar un partido proyectado a treinta goles.

La mejor noticia, además del resultado y del breve regreso de Rafa López al azul, fue los buenos minutos de un Nico López Rey más ambicioso que lo que había demostrado hasta ahora, hasta el punto que intentó coger los galones ante la ausencia de un líder ofensivo en el segundo tiempo.

El Ciudad Encantada comenzó  en ese momento a sufrir a Ledo, gran culpable de que, tras muchos meses pareciendo un despiadado matón napolitano,  Sergio López se sintiera vulnerable como un joven que monta por primer vez en bicicleta. El Villa de Aranda comenzó a incrementar su ventaja gracias a los flechazos elegantes de Nantes y sobre todo a la velocidad y astucia de Bicho, verdugo en este segundo tiempo.

Los visitantes se pusieron cuatro goles arriba y Lidio jugó la carta de Killian como revulsivo. El canario, compañero de Ledo en las categorías inferiores de España, estuvo a punto de cumplir su cometido, pero la esperanza del Ciudad Encantada murió tras ganar el portero arandino un nuevo mano a mano al frustrado Sergio López, que en caso de acertar hubiera puesto a los conquenses a un gol. Era el último tren y el Aranda aprovechó el tramo final del encuentro para desvalijar las casas del Reino de El Sargal e irse con un buen botín en el electrónico.

CONSULTA LA GALERÍA DE IMÁGENES

LIBERBANK CIUDAD ENCANTADA: 26

Leo Vial; Vuk Perovic (4), Colo Vainstein (5), Doldan (5), Thiago Alves (2), Rafa López, Sergio López (4)- siete inicial- Kilian Ramírez (p.s.), Marc Canyigueral, Mendoza,  Vidal (2) y Nico López (2), Nolasco (1) y Hugo López (1).

BALONMANO VILLA DE ARANDA: 32

Ledo; Adrián Fernández (2), Juanlu Moyano (1), Moscariello (4), Bicho (6), André Gonçalves (1), Manuel García (2) - Siete inicial- Amerigo (p.s.), Víctor Megías (2), Ortega (3), Nantes (7), Iker Antonio (4), Bojicic, Montserrat y Petter.

Árbitros: García Serradilla y Marín Lorente. Exclusiones a los locales Mendoza y Colo y a los visitantes Megías (2) y a Moscariello.

Marcador cada cinco minutos: 3-2, 5-4, 8-6, 10-9, 13-912, 16-15, descanso, 17-16, 18-19, 21-22, 22-25, 25-27 y 26-32.

Incidencias: Partido crrespondiente a la 24ª jornada de la Liga Loterías Asobal, disputado en el pabellón polideportivo El Sargal ante 1.000 espectadores, entre ellos un grupo de animosos arandinos.

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