30/04/2017
Manchuela

El Talavera arrolla con su ímpetu a un Quintanar que se esforzó por maquillar el resultado (4-2)

Los verdiblancos aguantaron casi toda la primera mitad, pero fueron incapaces de sobreponerse al fútbol de los talaveranos 

El Municipal de El Prado Talavera es una de las plazas más difíciles del Grupo XVIII de la Tercera División y esa realidad la ha comprobado en carne propia este domingo el CD Quintanar, que ha caído derrotado en la ciudad de la cerámica por 4-2.

La primera parte comenzó con un dominicio local que se manifestaba no solo en una mayor posesión del balón, sino en ocasiones como las de Sergio Galbán y David Murci, que fueron desbaratadas por una rocosa defensa quintanareña o directamente por la portería.  Los visitantes consiguieron atemperar levemente el ritmo del encuentro, sin hacerse con el control del juego pero al menos reduciendo la intensidad y frecuencia de las rachas ofensivas.

Fue solo un espejismo porque en el último tramo de la primera mitad las razzias talaveranas arreciaron y, lo que es peor para los intereses verdiblancos, conseguir eficazmente su misión. Así en el minuto 42 llegó el 1-0. Rubén Rivera estuvo muy inteligente para robar en el centro del campo y batir en el mano a mano a Jiménez.

Gol psicológico que obligaba a iniciar la segunda parte remando a la contra, cuando precisamente iba a llegar la gran marejada, la gran tempestad. 

A los dos minutos de la reanudación Rivera regalaba un pase lleno de peligro a Murci que no despreciaba el presente y lo convertía en gol, en el 2-0.

Con ese resultado, al Quintanar no le quedó más remedio que desplegarse y estirarse sobre el campo, pero el dominio de la superficie no fue parejo al de las ocasiones. Su pólvora parecía mojada.

Y como con viento favorable se juega mejor, el Talavera volvió a pegar un puñetazo en la mesa demostrando autoridad. En el 52 ponía el 3-0 tras una jugada personal de Gasca.

Tras varios sustos más los talaveranos hicieron el cuarto de la tarde con un guión que sonaba a déja vu. Nuevo robo y nuevo gol tras batir en el mano a mano al guardameta, Solamente cambié el actor principal de la película, que esta vez encarnó Durántez cuando faltaban veinte minutos para cumplirse el reglamentario. 

Al Quintanar le quedaba poco más que demostrar personalidad y dignidad y acreditó ambas en este último tramo del partido. Se lanzó arriba intentando maquillar la goleada y en el 81 era Samu el que hacía el primer gol para los visitantes.

Cuatro minutos después era Matías Saad, de penalti, el que dejaba el 4-2 definitivo. 

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