15/10/2019
La Mancha

El Supremo rebaja de 112 a 33 años la pena a un hombre que violó y embarazó a sus hijas en San Clemente

El Supremo corrige al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y sustituye una condena por ocho delitos de agresión sexual por dos de agresión sexual continuada

El Tribunal Supremo ha rebajado de 112 a 33 años de cárcel la condena a un hombre que violó y dejó embarazadas a sus dos hijas, que eran menores de edad, en San Clemente. El motivo que se esgrime en la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, es que no procede la condena por ocho delitos de agresión sexual, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, sino por dos delitos contiuados. También rebaja ligeramente la condena por delito de maltrato habitual.

Los hechos ocurrieron entre los años 2015 y 2017. La primera vez que violó a una de sus hijas fue en una nave de la localidad sanclementina. Aprovechando que se encontraba a solas con ella le quitó la ropa a la fuerza y comenzó a golpearla en la cara para vencer su oposición, logrando de ese modo penetrarla vaginalmente y la amenazó después diciéndole que si contaba lo sucedido la mataría.

Ya en 2017 el acusado, valiéndose igualmente de golpes y palabras amedrantadoras, penetró a esta hija en otras cuatro ocasiones, dos de ellas todavía en Cuenca y dos en Valladolid, localidad a la que se trasladó a vivir. Ese mismo año violó en otras dos ocasiones a su hija menor.

Como consecuencia de los hechos que acaban de relatarse las dos víctimas quedaron embarazadas aproximadamente en el abril de 2017. Abortaron en el mes de junio, tras haberse interpuesto la correspondiente denuncia contra su progenitor, condenado también por golpear a su pareja.

El Tribunal Superior de Castilla y León condenó al acusado por ocho delitos de agresión sexual: cinco por cada una de las violaciones a la primera de las hijas, con condenas de doce años de prisión por cada uno de ellos y tres por la segunda hija, con una pena de 15  años cada uno, además de tres delitos de maltrato habitual y dos delitos de maltrato.

Tras estudiar el recurso de casación presentado por la defensa del agresor, el Tribunal Supremo entiende que se cumplen todas las exigencias para la aplicación de la continuidad delictiva.

"En cada caso el sujeto pasivo de las agresiones fue la misma menor y las distintas agresiones, si bien se produjeron en un periodo dilatado de tiempo, se ejecutaron aprovechando la cercanía de las menores con su padre, quien se valía de su poder familiar para que le acompañaran en sus viajes o para acceder a su habitación, cuando no estaban acompañadas, todo ello en el contexto de un clima general de violencia y dominación parental", explica la sentencia, que cambia esos ocho delitos por dos con penas de 13 años, seis meses y un día.

Por los tres delitos de maltrato habitual el Supremo establece una condena de 21 meses por cada uno de ellos y por el delito de maltrato una pena de siete meses y quince días. En total, 33 años de condena.
 

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