19/05/2019
Cultura y Vida

El milagro de la luz en la Catedral de Cuenca

Como cada año, el Milagro de la Luz se reproduce en la seo conquense del 19 al 22 de mayo sobre las 9:45 horas

Un hecho natural ocasionado por la orientación del templo, hace que los rayos del sol entren en lo más profundo de las catedrales construidas en los siglos XII y XIII el día del solsticio de verano. En la Catedral de Cuenca, por obras acaecidas en el siglo XV, hacen que el milagro de la luz se adelante y llegue la luz del sol al óculo de la capilla del Transparente del 19 al 22 de mayo sobre las 9.45 horas.

Este tipo de hechos lumínicos se remontan a la época de Egipto. Será el Abad Suger de Saint-Denis quien daría un impulso definitivo al llevar a cabo su ambicioso proyecto de crear un templo luminoso. Para él, Cristo había sido la nueva luz divina que había bajado de los cielos y se había asentado en la tierra para iluminar al mundo tras una larga época de tinieblas. Estas ideas no entraban en contradicción con las teorías de Platón  y permitían a los intelectuales cristianos, que las explicaban en las escuelas catedralicias y en los claustros de los monasterios, establecer un puente de contacto entre la teología cristiana y la filosofía clásica. Suger dedujo que la casa de Dios, el templo cristiano, tenía que convertirse en el templo de la luz, en una réplica de la tierra de la luminosa Jerusalén celestial, una ciudad bañada por la luz de Dios.

Se desconoce quién fue el arquitecto que dio con la solución que requería el Abad Suger, tal vez fuera el propio maestro de obras que hacia 1130 dirigiera la construcción de la abadía de Saint-Denis, o quizás alguien que llegó de algún lugar lejano con la respuesta para construir una iglesia donde los muros no fueran totalmente de piedra sino de transparente luz, pero lo que sí es cierto es que este arquitecto revolucionó la historia de la arquitectura y originó el nuevo estilo que llegaría a Cuenca de los reyes Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet. 

¿Cómo fue posible el traer el nuevo arte a Cuenca? En 1137 murió el rey Luis VI, que era el protector de Sugar, en ese momento el proyecto de construcción del nuevo templo de Saint-Denis ya estaba en marcha y las rentas de la abadía seguían siendo abundantes. La novedosa arquitectura gótica de la Abadía se presentó como la obra perfecta digna de ser imitada por arquitectos de su tiempo y muchos obispos quisieron disponer de catedrales construidas según el brillante estilo gótico.

La proclamación del nuevo monarca, Luis VII, no alteró su construcción, tal vez la mejoró gracias a su boda con la duquesa Leonor de Aquitania, que era la mujer más rica de Europa y casualmente sería la madre de Leonor de Plantagenet, quien se desposaría con Alfonso VIII, promotores de nuestra Catedral, eso hizo que el nuevo estilo de construcción llegara a nuestra tierra.

¿Por qué hacer que entre la luz del sol hasta lo más profundo de las catedrales góticas? Como he dicho anteriormente, estos efectos son heredados de las antiguas construcciones egipcias, griegas y romanas. Este ritual de luz está unido a la orientación del templo, estableciéndose una relación de la fábrica con el Cosmos. En la antigüedad clásica, los templos tenían la puerta de entrada hacia el Este, de forma que al salir el Sol, los rayos de luz iluminaban la estatua del dios que poseía en su interior, como sucede en el templo de Ramsés II, llegando el sol hasta los pies de las estatuas de Ra y Amón en los Equinoccios. Con el cristianismo y tras el Concilio de Nicea (año 325) se estableció que fuera la cabecera la que estuviera orientada a la salida del Sol. De este modo, al amanecer los primeros rayos de Sol entraban a través del ábside, identificando la luz con el mismo Cristo. "Yo soy la luz del mundo; el que me siva no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn. 8, 12). En el cristianismo y en el Solsticio de verano (21 de junio) los rayos del Sol penetrando por el óculo central de la girola llegan su luz hasta la capilla del Transparente, donde hay un agujero que comunica con el Presbiterio, haciendo llegar la luz del Sol, hasta el altar mayor, que es el centro del templo. Hace unos años el altar estaba adosado al retablo, por lo que la luz del Sol formaba un círculo sobre él. Esta orientación Este-Oeste posee otra significación simbólica: La puerta se estableció al Oeste porque es el lugar de menos luz, simbolizando al mundo pagano, el mundo de la oscuridad. Al entrar avanzamos hacia la luz en una progresión sagrada, como recorriendo un camino de salvación, camino que conduce a la Ciudad Divina donde brilla el Sol de Salvación.

Contraste eterno

¿Por qué en los solsticios? Los solsticios representan el eterno contraste de la luz y la oscuridad de la vida y la muerte y el eterno renacer de la creación, donde nada puede ser destruido, solo transformado en los tres estados naturales, sólido, líquido y gaseoso, es el ave fénix que siempre renace de sus cenizas. Los solsticios representan la armonía cósmica, que permite observar, año tras año, como se cumplen con asombrosa regularidad, de acuerdo a las leyes físicas de su relación con la tierra, prolongando los días o las noches, según sea el Solsticio de verano o invierno, haciendo que la naturaleza cumpla inexorablemente sus ciclos biológicos. Astronómicamente, los solsticios se realizan cuando el sol se encuentra cruzando el Trópico de Cáncer (verano), haciendo que los días sean más largos.

Nuestra Catedral posee una cierta peculiaridad con relación a este hecho. En el siglo XV, siendo Obispo Lope Barrientos, se acometió una gran obra en la catedral, se realiza la doble girola, quedando tal como la conocemos en la actualidad. Este hecho desplazó el óculo original de la obra lo que ha ocasionado que el MILAGRO DE LA LUZ se dé un mes antes que en los demás templos con las mismas características que el nuestro, siendo del 19 al 22 de mayo sobre las 9:45 horas.

Hay otra particularidad y es que al no coincidir la entrada de los rayos solares con el solsticio de verano (21 de junio) el Sol sigue su trayectoria orbital hasta su máxima declinación Norte, permaneciendo durante varios días en esa altura máxima. Pasados unos días el Sol vuelve a declinar y se invierte la situación, los días van disminuyendo de duración y lentamente su órbita va bajando.

Si la primera entrada de los rayos solares a la capilla del Transparente se dio 33 días antes del Solsticio de verano, en el descenso del Sol el efecto lumínico en la Catedral conquense vuelve a darse 33 días después del Solsticio, es decir en la semana del 25 al 28 de julio.

Por todo ello, la Catedral de Cuenca es diferente a las catedrales de su tiempo.


José María Rodríguez González
Profesor e investigador histórico

 

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