19/10/2019

El Liberbank Cuenca sale victorioso del desbocado partido que le propuso el Nava (26-23)

Partidazo en El Sargal entre dos equipos que tienen la intensidad por bandera y que se resolvió en el segundo tiempo gracias a la dirección de Marrochi y las intervenciones salvadoras de Maciel

Liberbank vs Nava (Fotos de Javier Guijarro)

El Liberbank Cuenca resolvió con templanza el partido trampa ante el Viveros Herol Nava para sumar una victoria (26-23) que le devuelve la segunda plaza de Asobal. Puede que algún aficionado  pensara, antes del partido, que la visita del novato de la liga iba a ser un baño en la piscina. No podían imaginarse que en el agua había pirañas y que los debutantes iban a ser el primer rival que esta temporada pusiera en jaque a los conquenses en El Sargal. Los segovianos dieron la batalla hasta el final y si terminaron cayendo fue porque apareció a tiempo el oficio de los de Lidio Jiménez y la hechicería de Leo Maciel.

Los naveros comparten con los conquenses sangre castellana, gen competitivo y afición entusiasta. Unas cien personas se desplazaron desde Nava de la Asunción y obligaron a la Furia Conquense a redoblar decibelios para evitar que los visitantes metieran goles desde la grada. Son también dos equipos amantes del 6-0, que enarbolan la bandera de la intensidad y que  están convencidos de que en defensa el roce hace el cariño. En definitiva, era un partido de balonmano entre los mineros de Tula que acudieron a limpiar Chernóbil. No podía defraudar y no lo hizo.

Desde los primeros compases el Liberbank Cuenca se dio cuenta de que tendría que arremangarse para quedarse con los dos puntos. Marrochi detectó pronto un posible punto debil del Nava en la zona defendida por Rodrigues y dirigió hacia allí los primeros ataques. Sin embargo, los visitantes respondían bien en ataque y encontraban portería con los lanzamientos de nueve metros de Kisselev y Marcelo. El Nava puso a hervir desde el primer momento el partido y todo empezó a ocurrir rapidísimo, como si alguien hubiera pulsado el botón de rebobinado. Los conquenses cayeron en la trampa, quisieron jugar a la misma velocidad y perdieron las riendas de un partido desbocado. Creció con la precipitación la figura bajo palos de Yeray Lamariano, que secó a Vainstein y a Moscarielo hasta conseguir que su equipo se pusiera por primera vez por delante justo cuando se cumplía el primer cuarto de hora.

El Liberbank Cuenca no terminaba de orientarse en este escenario adverso. El único que parecía saber utilizar la brújula era Marrochi, empeñado en imponer su cordura en un partido alocado como la hora del té en Alicia en el País de las Maravillas. El uruguayo sostuvo el rumbo de su equipo, respaldado en la misión por un Thiago Alves que suele aparecer cuando alguien proyecta la bat-señal en el techo desvencijado de El Sargal. El ardor guerrero del Nava no cejó, pero al menos los conquenses salieron vivos de la batalla y consiguieron poner las tablas en el marcador justo cuando se alcanzaba el descanso.

La entrada en los vestuarios fue revitalizante para el Liberbank Cuenca, que comprendió que para ganar el partido tenían que evitar que volviera a convertirse en el circuito de Daytona. El dominio del encuentro volvió a las manos de Marrochi, aunque el que apuñalaba la portería del Nava con más saña era el afilado Natán Suárez. Los naveros, a pesar de las constantes rotaciones de Gordo, empezaron a acusar el esfuerzo físico y los conquenses aprovecharon la ocasión para irse de tres goles.

Pesaban las piernas pero no el ánimo en el conjunto segoviano, que encontró oxígeno en la dirección de juego de Rodrigo Pérez Arce. Sin embargo, pronto se encontraron con un nuevo obstáculo porque Leo Maciel recuperó su divinidad en su segunda mitad. El arquero fue fundamental para que la distancia en el electrónica fuera incrementándose y definitivo cuando volvió la precipitación al ataque conquense y las aguas bajaban de nuevo turbulentas. Los fallos de Fekete y Natán Suárez devolvieron la esperanza al correoso Nava, que a pesar de chocarse en repetidas ocasiones con Maciel terminó poniéndose a un gol a falta de dos minutos y medio para el final.

En esta situación crítica es cuando se impuso la experiencia de los jugadores con más tablas del equipo de Lidio Jiménez: Colo, Thiago y un Doldán que anotó el gol que permitía suspirar de alivio a la grada de El Sargal. Después vino una recuperación tras un esfuerzo colectivo de Moscariello, Vainstein y Thiago y el tanto final de Fekete que derribó al fin la resistencia del Viveros Herol Nava, que se marchó del pabellón del Júcar ovacionado, tras haber saboreado la gloria a pesar de la derrota, al igual que Rocky cuando fue derrotado en su primer combate con Apollo.

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LIBERBANK CUENCA: 26

Leo Maciel (16 paradas, 41%), Colo, Natán Suárez (4), Moscariello (2), Thiago Alves (3), Fekete (2), Sergio López (3)- siete inicial- Samuel Ibáñez, Marrochi (7), Eskericic (1), Lindblad, Hugo López, Enrique Suárez y Taravilla.

 

VIVEROS HEROL NAVA: 23

Yeray Lamariano, Edu Fernández (1), Rodrigues, Marcelo (5), Darío Ajo Villaraso (3), Llopis (1), Kisselev (3) – siete inicial- Ernesto (p.s.),  Darío Ajo Martín, Baptista (1), D'Antino (2), Villagrán (2), Rodrigo Pérez Arce (3), Andrés Alonso (1),  y Adrián Rosales.

Árbitros: Jesús Álvarez Menéndez y José Carlos Friera Cavada. Exclusiones para los locales Lindblad, Thiago y Marrochi y para los visitantes Edu Fernández, Marcelo, Villagrán y Rosales.

Marcador cada cinco minutos: 2-2, 5-5, 6-7, 7-9, 10-12, 13-13 (descanso), 17-15, 19-17, 21-17,  23-20, 24-21 y 26.23.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 7 de la Liga Asobal, disputado en el pabellón polideportivo El Sargal antes 1.300 espectadores, entre ellos un centenar de aficionados del Nava. Se guardó un minuto de silencio en memoria del padre de Jesús González.

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