29/09/2018

El Liberbank Cuenca paga en Benidorm un cuarto de hora de pájara que le borró de la pista (28-21)

El acierto del meta local, Leo Vial, fue otra de las claves de la victoria de los alicantinos, que tuvieron en Paván y Cabanas sus máximos anotadores

Leonardo Vial

El Liberbank Cuenca ha caído este sábado en la cancha del Benidorm (28-21) en un encuentro en el que pagó unos nefastos quince minutos en el ecuador de la primera mitad. 

El partido comenzó con un 2-0 de los locales al que supieron reponerse rápido el equipo visitante e incluso colocándose efímeramente por encima en el marcador (2-3). Parecía que el partido iba a cumplir el guión previsible cuando se enfrentan dos equipos tan parejos y comandados por técnicos que comparten la misma fe balonmanísitica, Zupo Equisoaín y Lidio Jiménez: intensidad defensiva, igualdad, contras y destellos de lanzadores. Pero entonces llegó el minuto 6:29 y Óscar Río falló por primera vez un penalti desde que es jugador conquense que suponía una nueva ventaja, el primero de los cinco fallados en conjunto. Contra, gol y empezó el cuarto de hora horribilis. Quince minutos en los que el Cuenca se borró, o fue borrado de la pista. Leonardo Maciel registró uno de sus peores porcentajes y Kilian, que salió para sustituirle no mejoró mucho la situación.

Los ataques del Benidorm llegaban rápido y lo hacían fácil para anotar, o eso parecía, mientras que en el área contraria los conquenses se encontraban completamente negados. Quince minutos sin marcar gol a pesar de intentarlo con los clásicos (un Dutra que con cinco goles fue máximo goleador pero que tuvo muchas intentonas sin éxito) o con otras opciones que tampoco resultaban. Postes, pérdidas o un Leo Vial como en sus días más inspirados desbarataban toda intentona.  Hasta el minuto 21, rozando ya el 22, no marcó Hugo López el cuarto de su equipo. Los alicantinos llevaban ya once: una renta de siete goles que supieron mantener y sostener.

El equipo de Cuenca mostró un atisbo de reacción, de remontada, gracias a un mejor juego defensivo y a la rapidez para sorprender a sus rivales. Pero nuevas pérdidas y deméritos propios como una reincidencia estrellándose en los contraataques, junto al exigente criterio arbitral y la concentración de los de Zupo, convirtió en espejismo el arreón. Al descanso se llegaba con un desesperanzador 14-8.

El Liberbank no dio por perdido el partido ni tiró la toalla ante un rival que está cada vez más vestido de equipo revelación de esta temporada. La segunda parte se minimizaron los errores y se consiguieron tapar fugas y serenar ánimos, pero no los suficiente para inocular el miedo en el rival. Leo, el suyo, el que era nuestro, el brasileño y terremoto, seguía firmando una actuación desmoralizadora parsa los intereses de los castellanos donde en ataque cumplían con eficacia su misión de lanzadores el viejo conocido Paván y Cabanas. El mejor de los nuestros en esas labores fue un Santiago Baronetto que reclama con goles y buenas definiciones más balones, más oportunidades de demostrar su clase y horodar los muros rivales.

En el minuto 15 se consiguió acortar a cinco la diferencia, aviso ante el que el Benidorm pisó el acelerador hasta el final 28-21 que ni siquiera pudo maquillar Thiago con el penalti final. 

Estadística ampliada del partido

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