20/10/2018

El Liberbank Cuenca no pudo rematar un solvente e intenso partido contra el Logroño (25-25)

El conjunto de Lidio Jiménez estuvo los últimos diez minutos sin marcar pero dejó muy buenas sensaciones gracias a un valiente y decisivo Thiago y a un recuperado Mendoza 

Homenaje al balonmano el que han protagonizado Liberbank Cuenca y BM Logroño en El este sábado. Unas tablas (25-25) que dejan un regusto amargo porque el equipo conquense iba ganando de dos a diez minutos del final y fue incapaz de anotar en todo ese tramo y mantener su ventaja. Chocó contra el muro del excelente portero visitante Sergey Hernández y alguna más que discutible decisión arbitral. Pero junto a ese lamento por la victoria que se ha escapado convive también la dulce sensación de haber arrancado un empate a uno de los equipos más poderosos de la Liga Asobal y haber mostrado una imagen solvente con una notable mejoría en muchos aspectos del juego.

El partido comenzó con dominio logroñés, con un parcial de 1-3 sustentado en buena portería y el acierto de Garciandía que les permitió ir gozando de ligeras ventajas y ser los señores del marcador. La tendencia fue anulada y rebatida gracias al audaz planteamiento ofensivo de Lidio Jiménez (Nolasco de extremo y Thiago de central) y a una defensa que recuperó su mejor y más intensa versión merced al regreso del añorado David Mendoza. En el minuto 22 se alcanzaba ya el empate, el 11-11 y todo volvía a comenzar.

Y ese reseteo del partido fue también un revulsivo local, que empezó a gustarse y a gustar a la grada para desconcierto de un rival que llegaba imbatido. La ventaja local llegó a los dos goles de diferencia al descanso (15-13), que podían haber sido tres si Montoro hubiese hecho el más difícil todavía en un golpe franco.  Optimismo en pista y gradas aunque el saldo de la primera mitad también dejaba una cargada mochila como las dos exclusiones de Mendoza que moderaba las euforias. 

El Logroño inició el segundo y definitivo acto del partido enchufadísimo, dispuesto a no salir escaldado de este pabellón tan hostil para sus intereses. Así consiguió darle la vuelta al luminoso y en el minuto 37 ponerse otra vez por delante (17-18). Los conquenses supieron templar el partido, desbaratar la racha y volver a soñar con la victoria. Thiago se vistió otro día más de líder (cinco goles y 71% de acierto) y esta vez los aciertos de defensa y portería no se desbarataron en contras. 

En el 43 ya había empate y el Liberbank consiguió plantarse con un 24-22 poco después del ecuador del partido. A diez minutos las perspectivas eran más que halagüeñas pero comenzó a reñirse con el gol. El partido se embarró: ganó la intensidad al acierto, los nervios al buen balonmano. Se pidió siete metros sobre Colo que los colegiados no pitaron. Ni lo concedieron ni pararon el partido a pesar de que el argentino quedó tirado en el suelo y el Logroño aprovechó la superiroridad numérica para marcar y acortar. 

Hubo varias intentonas más locales que acabaron en poste, portería o desbaratadas por cualquier oscuro conjuro. El Logroño logró empatar (25-25) y tuvo hasta una última posesión que no aprovechó. Haberlo hecho hubiera sido un castigo excesivo y desmedido para lo vivido en el partido.

Estadística amplaida de Asobal. 

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