12/09/2018

El extraño asunto de la Residencia de Mayores de Cañete

Por fin alguien se interesa de forma decidida por un asunto tan sorprendente e inexplicable como es el estado de la residencia de mayores de Cañete, tan demandada, tan necesaria y tan olvidada. Un edificio que vio terminadas sus obras en el año 2010 y que tenía, y tiene, como objetivo, dar respuesta a las necesidades de una población cuya característica más notoria es el envejecimiento. En efecto, Cañete, más los pequeños municipios de su entorno, a saber: Boniches, La Huérguina, Salinas, Salvacañete, Campillos, Huerta del Marquesado, Zafrilla, Laguna del Marquesado, Tejadillos, Valdemeca y Valdemoro, en su conjunto una población que se aproxima a las 600 personas mayores de 65 años de los que buena parte de ellos reclaman esta atención.

Pero si aproximamos la lupa por tramos de edad, siempre con datos del INE/2017,si de esos 500 mayores descontamos el centenar que está en el rango de 65 a 70 años que todavía pueda estar en buenas condiciones de salud y aceptables niveles de autonomía, ya empieza a ser menos saludable la vitalidad del colectivo de cerca de 100 personas que están en el rango de 70 a 75 años, o el de más de 110 ancianos que están en el rango de 75 a 80 años, o el de los casi 140 ancianos que están el rango de 80 a 85 años o el de cerca de170 anciano que tienen más de 85 años. Es decir, estamos hablando de universo de cerca de 600 ancianos de los que buena parte precisan de la atención que puede y debe ofrecer una institución pensada para atender esas necesidades.

Hablamos por lo tanto de una necesidad imperativa, urgente,  del servicio para un amplio colectivo de personas mayores, en ocasiones con acusada ancianidad, que no es infrecuente que estén solos, con una atención más que precaria, dejados casi a su suerte, con la única, aunque vital, asistencia de vecinos y conocidos de toda la vida.

La residencia de Cañete se terminó en el 2010 con unos costes que, a día de hoy, se evalúan próximos a los 5 millones de €. Una pasta que se entierra, para atender un servicio que no se da y con poca claridad sobre las causas de esta sinrazón. Entre tanto, nuestros ancianos se ven desatendidos o dispersos en residencias alejadas de su entorno afectivo, a veces a varias decenas de kmts. Con un sistema público de comunicaciones inexistente o más que deficiente y muriendo alejados de los suyos.

En definitiva, estamos hablando de un servicio que debería ser una prioridad absoluta por sí mismo y que hace inexplicable la inanición, la incuria, la desidia y el desinterés que las administraciones, locales, provinciales y regionales han administrado a este asunto. Esta y no otra debe ser la causa de que ese flamante edificio permanezca cerrado 8 años después de haber sido construido, porque sería demasiado desalentador pensar que, además, detrás de este asunto, se esconda la mala fe.

De capital importancia es también el impacto que en el empleo tendría la puesta en marcha de este servicio. No es una novedad que Cañete, como todos los municipios de la Sierra, están en el pozo sin fondo de la despoblación, una huida generalizada de personas que, presumiblemente, se acelerará cuando la mancha contaminante de la ganadería industrial porcina que como plaga se extiende por toda la provincia llegue a Cañete aportando esa lacra contaminante que mutilará el medio ambiente y que de inmediato va a suponer un impacto brutal sobre el turismo, principal actividad económica, que se verá resentido y, consecuentemente, sobre el empleo que en buena parte se verá destruido. Curiosamente para este asunto de la macrogranja de gorrinos sí que parece que las administraciones, local, provincial y regional, están más dispuestas, mucho más activas, mucho más diligentes. ¿Por qué será?

La residencia de Cañete, cuando se abra, porque quiero pensar que se abrirá, será un importante activo para la comarca. Se crearían más de 30 empleos y tendrá un impacto importante en la economía del municipio, un factor determinante de fijación de población, un revulsivo vivificador. ¿Por qué está desidia de las administraciones? ¿Hay algún interés en privar a nuestros ancianos de esa atención?

No puedo sino saludar la iniciativa de Izquierda Unida y el interés que se toma en un tema de tanto interés para los ancianos de Cañete y de las pequeñas poblaciones de su entorno. Me parece muy importante que el tema de la residencia de Cañete se integre en la agenda de las formaciones políticas, por eso, desde estas páginas, además de agradecer que se ocupen del tema quiero estimular a IU para que indague, pregunte, busque información, para que se conozca la realidad de este asunto sí pero, sobre todo, para contribuir a encontrar una solución de forma que la apertura de la residencia, tan necesaria desde tantos aspectos sea una realidad cuanto antes. Nuestros ancianos se lo merecen.

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