13/10/2019

El Dashain, una fiesta nepalí que se celebra desde Katmandú a Villa Román

La pequeña comunidad nepalí asentada en la capital conquense se sumó a la celebración de una de las  principales fiestas de su país de origen

Celebración del Dashain

Más de 9.500 kilómetros separan a Cuenca de Katmandú, pero ni la distancia ni los accidentes geográficos que hay que superar han sido suficiente obstáculo para que el festival del Dashain (o Dasain) haya llegado al barrio conquense de Villa Román, donde viven Robin y Rada Sapkota, que un año más reunieron a familiares y amigos para celebrar esta tradición de  su país de origen, Nepal.

Hace ya 20 años que Robin aterrizó en Cuenca, de  de la mano de su amigo Raúl, presente también en esta celebración del Dashain, primero como turista y luego para establecerse y abrir un negocio, un restaurante en Villa Luz con cocina típica de su tierra. Robin, que ahora trabaja de repartidor, se asentó y poco a poco la comunidad nepalí conquense fue creciendo con la llegada de otros familiares, entre ellos su hermana y su mujer Rada y el nacimiento de su hija, Sofía.

El Dashain es una fiesta de marcado carácter familiar, que comenzó el pasado 8 de octubre y que se extiende durante varios días, ya que la costumbre es visitar durante estas fechas al mayor número de parientes posible. En este caso los nepalíes conquenses se han congregado para celebrarlo un 12 de octubre, coincidiendo con la Fiesta Nacional de España, la Virgen del Pilar. Los hombres visten una blusa y llevan sobre la cabeza un topi  y ellas visten con coloridos saris de seda.

En primer lugar se celebra la ceremonia de la imposición de la tika, una ofrenda elaborada con arroz, yogur y pigmento rojo. Los mayores son los encargados de ponerla sobre la frente de los más jóvenes. También se ponen en la oreja y el pelo brotes de cebada que han plantado unos días antes. Si estas ofrenda permanecen durante todo el día sin caerse vendrá un año entero de buena suerte.

Y después de la ceremonia viene la comida, un copioso banquete en el que hay platos de arroz, pollo, cordero, patata y pepino, rábano, un revuelto de verduras salteadas, un guiso de guisantes, yogur y queso fresco hecho por los anfitriones... Todos los platos estaban condimentados con una gran variedad de especias y elaboraciones propias de la cocina nepalí: canela, clavo, cardamomo, cilantro, mantequilla tostada y unos tomates picantes para los más atrevidos. Comida deliciosa para reunir a la familia y sentirse partícipe de la tradición de su tierra a pesar de la distancia.

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