03/11/2017
Opinión

El culebrón educativo en Castilla-La Mancha

El pasado 18 de octubre estuve en el Debate del Estado de la región,  y cuando escuchaba el balance que hacía el Gobierno de Castilla-La Mancha sobre la educación en nuestra comunidad autónoma pensé que, igual, me había equivocado de época y lo que estaba viendo era un capítulo del Ministerio del Tiempo: casi nada de lo que oía se correspondía con la realidad que se está viviendo en nuestros centros educativos; sin embargo, lo que sí quedó claro y nos hacía volver al presente, es que este Gobierno sigue anunciando planes sobre planes aunque su ejecución, curiosamente, casi nunca llega a realizarse.

Tras dos años de legislatura, las promesas de este Gobierno -plasmadas en su programa electoral- se están convirtiendo en papel mojado, empezando por el tan cacareado Acuerdo de legislatura que, si sigue la cosa avanzando en este sentido, se le denominará probablemente ‘Acuerdo de fin de legislatura por si ganamos las próximas'.

Centrándonos en educación, una vez finalizado el curso 2016/2017 con un suspenso rotundo en el boletín de calificaciones que los sindicatos otorgaron al consejero de Educación de Castilla-La Mancha por su nefasta gestión, el Gobierno regional tenía todo el verano por delante para trabajar en la organización de lo que debería ser, por fin, el curso en el que los docentes y toda la comunidad educativa recibiesen la compensación por los esfuerzos realizados en los años de la crisis, así como mejorar aquellos aspectos en los que la Consejería suspendió estrepitosamente.

La situación de partida de Cuenca en el mes de julio era: 44 maestros que habían  perdido el destino definitivo y habían sido desplazados, 22 profesores de enseñanzas medias que  habían sido trasladados por no tener horario que impartir en su centro, el cierre del CRA de Villaescusa de Haro y la eliminación de la unidad escolar de Casas de Santa Cruz, una pedanía de Villanueva de la Jara. Y todo esto amenizado con el ataque que ha sufrido el derecho a la libertad de elección de los padres en la ciudad de Cuenca, que les ha obligado a elegir el centro educativo que está dentro de la zona que fija la Administración y no el que hubiesen deseado para sus hijos en función del proyecto educativo del mismo.

Una vez hechas las presentaciones, el culebrón comenzó con un ataque a la atención a la diversidad sin precedentes: por una parte, desapareció el Aula TEA  del Colegio público Fuente del Oro destinada al alumnado con espectro autista (que fue escolarizado en aulas ordinarias); por otra desapareció el Bachillerato de Excelencia que se impartía en el IES San José; y por otra, dejaban sin constituir el primer curso del PMAR en el IES Pedro Mercedes,  dejando a estos alumnos en una situación en la que verán muy mermadas sus posibilidades de obtener el graduado en ESO, ya que se les ha privado de la atención especializada a la que tienen derecho por cumplir el perfil para estar en este Programa.

El segundo capítulo fue el que tuvo como protagonista el importante recorte en la oferta formativa de Formación Profesional en nuestra provincia, ya que se bloquearon dos ciclos formativos en el IES San José de Cuenca y un ciclo formativo en el IES Jorge Manrique de Motilla del Palancar, además de mantener bloqueado uno en  el  IES Pedro Mercedes hasta  bien entrado octubre, a pesar de tener alumnos matriculados en el mismo. Este recorte también afectó a la enseñanza de adultos suprimiendo parte de la oferta modular de FP en el CEPA Lucas Aguirre de Cuenca, en concreto  el ciclo formativo de Grado Superior de Promoción de Igualdad de Género.

Y hablando con el profesorado de los centros afectados comprobé que el bloqueo se produjo incluso antes de saber si había alumnado interesado en cursar dichos estudios, provocando el desasosiego tanto del profesorado, que veía peligrar sus puestos de trabajo definitivos; como del alumnado y sus familias  que se han visto obligados a desplazarse a otras localidades con el desembolso que eso supone.

Recortes que chocan mucho con las declaraciones que se oyeron en el Debate del Estado de la región, donde anunciaron el III Plan de FP para Castilla-La Mancha. Esperemos que este Plan traiga algo más a nuestra región, y a nuestra provincia, además de bloqueo y desaparición de ciclos formativos sin plantear alternativa de ningún tipo.

El tercer capítulo de este culebrón es el que tiene como protagonista principal a la Administración regional y como perjudicados, a los equipos directivos y al resto de los miembros de la comunidad educativa. En él se relata como la desorganización, la nula planificación y la improvisación han sido la tónica en la actuación de esta Consejería, provocando el inicio de curso más caótico que se recordaba en mucho tiempo.

Este verano hemos asistido al espectáculo de ver como la Consejería cambiaba el cupo de los centros educativos tres veces: al inicio del verano,  a mediados de julio y a principios de septiembre. Este último se produjo cuando la Consejería descubrió que en los Presupuestos de la Junta se recogía la reducción del horario lectivo del profesorado de secundaria a 20 horas. Y  digo descubrió, porque no estoy muy segura de sí se habían dado cuenta, ya que al día siguiente de la publicación de los Presupuestos la Consejería envió una nota informativa sin firmar a los centros admitiendo que este curso era imposible rebajar la jornada a todo el profesorado y que esta rebaja se dejaba para el curso próximo.

Porque aquí hay algo que no cuadra ¿Si se había decidido rebajar la jornada en los Presupuestos porqué dijo la Consejería que este curso era imposible aplicar tal reducción? ¿Podría ser que se les había olvidado incluir la correspondiente partida presupuestaria para que la rebaja de horas fuese efectiva? ¿Podría ser que muchos alumnos hayan estado sin profesor porque la partida para las sustituciones haya quedado muy mermada al dedicarse a rebajar la jornada?

Y también hay que preguntarse ¿Qué denominación se le podría dar a este vaivén de cupos y a este desprecio al trabajo de los equipos directivos? ¿Cómo es posible que el 29 de agosto solo hubiese dinero para 250 cupos extras, el 5 de septiembre se rebaje la jornada a 20, el día 6 se diga desde la Consejería que se siguen con las 21 horas y el día 7 de septiembre se diga que todos a 20?

El cuarto capítulo es el dedicado al  atropello de los interinos  y la clasificación de los mismos en categorías porque, aunque parezca extraño, en Castilla-La Mancha este curso habrá interinos de primera y de segunda, es decir, unos que cobrarán el verano y otros que no, trabajando prácticamente lo mismo.

Y es que los profesores interinos vieron como en medio de la partida les cambiaron las reglas y muchos de ellos salieron perjudicados ya que no pudieron acceder a las plazas que en justicia les hubiesen correspondido por su posición en las listas. Hubo interinos que les adjudicaron una plaza el 29 de agosto a muchos kilómetros de su domicilio, que con el cambio de criterios podían haber obtenido otra en mejores condiciones de jornada y situación y que sin embargo tuvieron  que permanecer en su plaza inicial, y todo esto reconocido por la Consejería y los sindicatos.

Pero este cúmulo de despropósitos no se acaba aquí. El día 15 de septiembre hay una nueva adjudicación de interinos y para sorpresa de todos se dejan sin adjudicar más de 100 plazas. Y ¡claro! había que buscar una excusa, echando la culpa a un fallo informático. En definitiva, otro ataque más al derecho de los interinos que no pudieron acceder a esas plazas y  el consiguiente perjuicio para los alumnos ya que había empezado el curso y faltaban profesores.

El quinto capítulo empieza cuando casi un mes después del inicio de curso aún faltaban profesores en los centros. A fecha 1 de Octubre en Cuenca quedaban sin cubrir 62 plazas, hasta tal punto de que nueve grupos de  la Escuela Oficial de Idiomas  de Cuenca tuvieron que retrasar el inicio de las clases por no tener profesores, y a 15 de octubre,  aún quedaban al menos 25 plazas sin cubrir. Había que buscar un culpable y esta vez la Consejería decidió que la culpa fundamentalmente la tenían los interinos porque renunciaban a las plazas adjudicadas, en vez de asumir  que probablemente  no habían planificado bien el curso, o que deberían haber convocado oposiciones de Secundaria o que deberían haber abierto bolsas que estaban agotadas o próximas agotarse.

En este punto, se le olvidó decir al Consejero que probablemente los interinos renunciaban a las plazas porque eran tan precarias que no les permitían sobrevivir en otra localidad distinta de la de su residencia y que como denunciaron en su momento también los sindicatos, la precariedad laboral había aumentado en nuestra región siendo un 42,3% de los contratos de los interinos  a tiempo parcial. Es decir, ya hemos descubierto el  porqué de los datos de la Consejería de que este curso había más docentes trabajando: si de cada jornada completa se sacan tres docentes trabajando a tiempo parcial los números y las estadísticas aumentan espectacularmente.

Esta falta de docentes hizo que Castilla-La Mancha fuese noticia a nivel nacional y lo último para solucionar este problema fue la apertura de bolsas extraordinarias y una nueva carta del Consejero a los centros, que ha producido la indignación de muchos directores  ya que se les pide que hagan también las labores de la administración a la hora de recoger su documentación, lo que ha puesto de manifiesto otra chapuza más y es que alguno de los que habían adjudicado no cumplía los requisitos.

Capítulo aparte de este culebrón merece el tema de las infraestructuras educativas en la provincia de Cuenca,  porque este no es el culebrón de este curso sino el de toda una legislatura. Los sindicatos cifraban en 14.873.000 € la cantidad destinada a infraestructuras educativas en Cuenca en los Presupuestos de 2016, cantidad que prácticamente no se ejecutó y que no sabemos dónde ha ido a parar. Entre estas  actuaciones se encontraban localidades como Quintanar del Rey, Minglanilla, Belmonte, San Clemente, Villagarcía del Llano y Cuenca capital (IES Alfonso VIII e  IES Pedro Mercedes).

Y como prometen sobre lo prometido, estas mismas obras -como no se hicieron en 2016- nos las volvieron a vender en 2017 pero ya incluidas en un Plan, el PINED, y en muchos de los casos con menos presupuesto que el ejercicio anterior como, por ejemplo, el aulario y las mejoras del CEIP Princesa Sofía de Minglanilla que acabaron en ser 585. 255 euros para este año frente al millón de euros presupuestado en 2016.

Resumiendo. Más de 14 millones que no se invirtieron en Cuenca en 2016 y casi otros tantos que no se van a ejecutar en 2017 y más anuncios de estas infraestructuras para el año 2018, tal y como prometieron en el Debate del Estado de la región; por lo que estaremos todos atentos a ver si a la tercera va la vencida y por fin Cuenca y su comunidad educativa se hacen merecedoras de esas obras, aunque sea con tres años de retraso.

Sin embargo, el discurrir de los acontecimientos de este culebrón con tantos capítulos nos ha dejado la sensación de que no se ha trabajado bien, no se ha planificado correctamente, no se ha corregido el mecanismo de la improvisación implantado hace dos años y  todavía seguimos sin conocer el modelo educativo de este Gobierno de Castilla-La Mancha.

¿Y por qué digo esto? Porque a nivel de comunidad autónoma  seguimos teniendo ratios ilegales en muchos niveles cuando este Gobierno ya no tiene ninguna excusa para incumplir la legalidad.

También, porque somos la segunda comunidad con los peores datos de abandono escolar temprano, que se mantiene por encima del 22%  siguiendo una tendencia inversa a la media nacional; y además, Castilla-La Mancha ha pasado a liderar el ranking de las comunidades autónomas donde más alumnos de Secundaria repiten curso.

Si nos referimos al ámbito universitario, porque la propia UCLM también ha advertido al Gobierno regional que la financiación prevista en los presupuestos de 2018 no cubre ni siquiera los gastos de personal y que se ha visto obligada en 2017 a reducir  en un 40% los recursos destinados  a investigación.

Y después de todos estos desagradables capítulos, de los recortes educativos de este curso, de este mal ambiente que ha provocado entre el profesorado, del desprecio al trabajo de los equipos directivos, de las jornadas perdidas por el alumnado debido a la falta de profesores y del incumplimiento de las mejoras de las infraestructuras educativas de Cuenca,  se podrán cuestionar ¿Habrán salido ya las  camisetas verdes  a las  calles y a las clases de nuestros hijos? ¿Habrá habido manifestaciones y concentraciones en las puertas de las Direcciones Provinciales de Educación? En  los últimos días un sindicato nos ha proporcionado alguna de las claves para entender el descanso del guerrero: entre 2014 y 2017 CCOO y UGT han recibido del Gobierno de Castilla-La Mancha más de tres millones de euros cada uno en forma de subvenciones.

Sinceramente, espero que este culebrón no se vuelva a emitir más por el bien de la educación en Castilla-La Mancha, porque la educación es el principal motor del desarrollo de nuestra sociedad y del progreso en nuestros niveles de bienestar; y porque invertir en educación supondrá tener una juventud preparada y con oportunidades.

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