16/03/2019

El Cuenca firma en el último segundo unas tablas que hacen justicia a su combatividad en Logroño (30-30)

Óscar Río consiguió el último tanto para igualar el marcador en un partido en cuya primera parte brillaron los ataques (con Montoro y Dutra como destacaron) y que se serenó gracias a las paradas de Maciel y providenciales goles de Thiago

Óscar Río

El cronómetro apuraba el último segundo del partido. Desde hace cuatro, el Cuenca jugaba en superioridad tras la exclusión de Garciandia en el extremo.  Óscar Río se había trastabillado segundos antes pero conseguía mantener equilibrio y balón y lo soltaba como una exhalación en dirección a la portería de Logroño, tan potente como colocado a media altura. ¡¡Gol!! El discreto y veterano central cántabro ponía el empate a 30 en el luminoso.

El marcador reflejaba unas tablas más que justas por el desarrollo del partido, donde ambos equipos han enarbolado competitividad e intensidad. El banquillo visitante celebraba sin remilgos el punto conseguido en una pista siempre hostil ante un rival directo por la clasificación de EHF y, quizá, por empresas más ambiciosas.

El partido se desarrolló en sus primeros compases como terminó, al menos en lo numérico. Es decir, igualado y empatado. Los primeros minutos fueron frenéticos: un intercambio casi continuo de goles en los que los lanzadores se recreaban sin pudor. Montoro comenzó tan motivado como letal, Dutra asombraba e irritaba a la grada con su talento y, en el otro área, Javier Muñoz se daba un festín. Las defensas y porterías no terminaban de desperezarse, como si hubiesen sido convocadas a una hora más tardía al partido.

El correcalles dejaba un empate a 4 en el minuto 5. El Cuenca llegó a irse de dos en el marcador pero pronto respondían los locales con armas similares y algún contraataque que castigaba con cualquier error. 11-10 al minuto 15. Un tanteo demasiado abultado para un equipo, el de Lidio Jiménez, que rema más cómodo en partidos más remansados, de ataques más prolongados.

Había que tomar el control de los ritmos del partido y a ello comenzó a contribuir Leo Maciel, que a cuentagotas empezó a regalar sus paradas de antología, de las que Natan sabía sacar asistencias y goles merced a su velocidad de plusmarquista y la colaboración crucial de Doldan. Así, los visitantes lograron hasta ponerse tres arriba (14-17) aunque justo antes del descanso los logroñeses recortasen en un gol esa distancia.

El intermedio sentó bien a los riojanos. Salieron muy concentrados y acertados. A los diez minutos habían conseguido darle la vuelta al marcador y colocarse uno por encima 19-18. Fueron los momentos más críticos para las aspiraciones de los de Lidio Jiménez. Varias recuperaciones y tiros más o menos inapelables desde los nueve metros estaban espoleando al Logroño, que llegó a ponerse tres arriba tras un parcial de 4-0.

Un más que necesario tiempo muerto consiguió detener la pájara. Evitó seguir rodando pendiente abajo y despedirse de las opciones de puntuar. Tras la pausa comenzó una sucesión de misiles de Thiago y Dutra y de manos, o pies, salvadores de Leo. El Cuenca acechaba y se aproximaba a dos goles, a uno, así sucesivamente, pero sin la inercia suficiente como para regresar a las tablas. A los veinte minutos de la segunda mitad la distancia se cifraba otra vez en tres goles (26-23) y la machada parecía cada vez más remota.

Pero si hay dos atributos que identifican al Cuenca son el pundonor y el tesón. Las toallas están para secarse el sudor de exprimir todos los esfuerzos, nunca para tirarlas. La defensa pidió a la compañía eléctrica que le ampliase la potencia contratada y el Logroño empezó a incurrir en tiros errados, faltas en ataque y el muro argentino.

A poco más de dos minutos para el final Thiago -que está cuando hay que estar haciendo lo que hay que hacer, da igual cuando leas esto- ponía el 28-28. Reaparecieron Muñoz y Montoro para sumar para sus respectivos entre un juego cada vez más abrupto y a falta de quince segundos Balenciaga usaba el último cartucho de su equipo para cumplir y darle uno de ventaja. No fue suficiente. Llegó Río y escribió el punto final de otra gesta de un equipo que está firmando una segunda vuelta de esas que optan a Matrícula de Honor.

Estadística y ficha técnica del partido 

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