06/04/2019

El Cuenca alcanza la final de la Copa del Rey tras imponerse al Granollers (26-22)

Al ser el Barcelona el rival en la final, el equipo conquense ya consigue plaza para la Copa EHF del año que viene

El Cuenca se ha empeñado en que la realidad deje en pacatos los sueños más ambiciosos e históricos. Nuevo éxito del conjunto de Lidio Jiménez que este sábado se ha clasificado para la final de la Copa del Rey de balonmano tras imponerse a un histórico de este deporte, el Granollers, por 26-22.

El partido se aventuraba igualado ya que en el confluían las trayectorias ascendentes de dos equipos de dulce que van embalados en la Liga Asobal. Y así fue durante los primeros minutos, con un intercambio de goles rápidos que ponía por delante a los vallesanos (3-4). Pero el Cuenca pronto supo hacerse con el diapasón e imponer cuál iba a ser la partitura del partido. Nueve minutos sin marcar dejó a su rival gracias a una defensa aguerrida, más que intensa, inteligentísima y despierta. Mendoza, Thiago, Moscariello. Y, si el balón lograba superar con alguna garantía las barreras, ahí estaba para interceptarlo Leo Maciel, el hombre tranquilo y tranquilizador que no dejó de brillar en todo el encuentro con porcentajes de mayoría absolutísima.

Los balones recuperados atrás se sabían aprovechar en la otra portería gracias a espídicas carreras y eficaces definiciones de las contras, con un Sergio López doctorándose cum laude en uno de los mejores y más decisivos partidos de su carrera. Seis goles firmó lo que le convirtió en máximo anotador del partido junto a Mamadou Gassama. Un 9-4 que, si no llevaba a la euforia, sí a la esperanza.

La intensidad defensiva, y un criterio arbitral quizá excesivamente exigente, provocó que el Liberbank Cuenca fuera acumulando exclusiones -un total de ocho en todo el encuentro-  pero fue capaz de controlar los daños de tantas inferioridades consecutivas. Hasta en un momento en el que se quedó con dos jugadores menos por sendos dos minutos a Thiago y Nolasco fue capaz de resistir y fijar un parcial de 1-1.

Fueron minutos de auténtica exhibición. Con trabucazos de Dutra, un Montoro reconvertido en pivote desafiando a todas las leyes de la Física, los extremos ejecutando como el más despiadado y experimentado verdugo y Natán Suárez poniendo las dosis de fantasía y coraje, vistiéndose a veces del añorado Colo. Lo mejor, con todo, no eran las individualidades fulgurantes sino cómo se combinaban entre sí. Ellos y toda la plantilla que se coordinó como los banceros más elegantes trazan las Curvas de la Audiencia. Más que reseñable, por todo lo que promete, es la capacidad para reiventarse de Dutra con asistencias determinantes o nuevas fórmulas de tiro. Las jugadas hiladas, la concentración impertérrita. Para guardar a buen recaudo el vídeo de la actuación en todos los formatos posibles y proyectarlo ante aquellos que nunca hayan visto un partido de balonmano. Esto es el balonmano,

El marcador fue notario de todo ello y se fue al descanso reflejando una distancia de siete goles, los que van de 17-10. Más propio de un partido contra un equipo de interior categoría que contra uno de los grandes del balonmano patrio. 

La segunda mitad fue muy distinta. El Granollers no iba a tirar toalla alguna ni renunciar a la final antes de tiempo. El otras veces temible Bombón Almeida volvía por sus fueros y desbarató casi sin solución de continuidad cuatro ataques conquenses, que tardaron casi minutos en ver puerta.

La diferencia se iba acortando. Afortunadamente Leo Maciel seguía a lo suyo, a parar y enervar a los atacantes catalanes. Estos no tuvieron su mejor día salvo alguna excepción y perdieron en pases sencillos balones, o se fueron muy lejos de la meta en sus disparos. También incurrieron hasta la extenuación en faltas en ataque. El Cuenca, aunque fuera una versión mucho menos premium que su cara de la primera mitad, iba aprovechando ataques para mantener su renta.

Ya pasado el ecuador de la segunda mitad el cansancio del equipo castellano se dejó notar y el mal de altura mareó las ideas conquenses. El Granollers aprovechó la relajación defensiva para colocarse a tres tantos, con balón para ellos. Faltaban unos cinco minutos y Oswaldo estaba solo ante el portero con la pelota. Pero entonces el señor Maciel se ganó el derecho a que le den una calle en la ciudad (por mucho que le guste leer a lo mejor es excesivo reclamar una biblioteca) y con una parada brutal evitó un guión de película de terror.  Fue clave, otro desenlace de la jugada hubiese metido de lleno a los catalanes en el partido y atenazado al Cuenca. 

Pero el Liberbank esta vez supo apelar a valores que van más allá del juego bonito, también necesarios para construir un equipo grande. Supo sufrir y resistir, acertar en los momentos clave y amarrarse al partido que tenía amarrado.

Pudo hasta respirar en los últimos dos minutos recreándose en su ventaja. Hubo tiempo para guiños, para simbolizar la comunión entre la pista y la grada del Pitiu Rochel del Alicante. Un pabellón que ya formará parte para siempre de la historia sentimental de este club y que fue un remedo de El Sargal gracias a los dos centenares de gargantas (y manos para golpear los bombos) desplazadas. Qué fiesta con el 26-22 final. 

A Europa

Como su rival por el título será el FC Barcelona -ya campeón de la Liga y clasificado por tanto para Champions- el Cuenca se asegura renovar pasaporte europeo y la plaza para la EHF reservada para para el triunfador de la Copa o, en su defecto, el subcampeón. Es la segunda clasificación consecutiva para competición continental tras la conseguida el año pasado por el quinto puesto en la liga regular. El duelo con los catalanes, que vencieron al Logroño, comenzará a las 19:00 horas. 

 

 

 

Ficha técnica:

26 - Liberbank Cuenca: Maciel; Natan Suárez (3), Montoro (4), Mendoza (1), Thiago (1), Doldán (2) y Sergio López (6) -equipo inicial- Ramírez (ps), Dutra (4), Baronetto (3), Hugo López (1), Moscariello (1), Nolasco (-), Óscar Río (1p) y Taravilla (-)

22 - Fraikin Granollers: Guardia; Gassama (6), Oswaldo (-), Valera (1), Antonio García (5), Adrià Martínez (1) y Figueras (4, 1p) -equipo inicial- Almeida (ps), Marc García (-), Ferrer (-), Víctor Sáez (3), Rakocija (-), Tarrafeta (-), Popovic (-), Sergi Franco (-) y Alex Márquez (2)

Marcador cada cinco minutos: 2-3, 4-3, 9-4, 11-6, 15-8 y 17-10 (Descanso) 19-11, 21-13, 22-17, 24-19, 24-21 y 26-22 (Final)

Estadísticas completas. 

GALERÍA FOTOGRÁFICA POR JAVIER GUIJARRO

 

 

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