07/03/2018

El Ciudad Encantada supo sufrir para vencer al Anaitasuna y se acerca a la fase final de Copa (26-22)

Los conquenses llegaron a tener siete goles pero el Anaitasuna, apoyado en un gran Sergey Hernández, casi remonta. Al final Maciel y Dutra decantaron el partido de ida

Ciudad Encantada vs Anaita Copa (Fotos de Javier Guijarro)

El Ciudad Encantada exhibió su versión más luchadora de la temporada y venció por 26-22 al Anaitasuna tras un partido en el que hasta los espectadores de las primeras filas de El Sargal llegaron a casa empapados de sudor destilado por litros por los gladiadores de Lidio Jiménez, que tendrán que defender esta renta de cuatro goles en La Catedral para jugar la fase final de la Copa del Rey y rubricar su contrato vitalicio como dioses del Olimpo del balonmano conquense.

Dominó de principio a fin el Ciudad Encantada pero su camino fue un viaje a toda velocidad por un circuito de curvas cerradas en las que una y otra vez rozaron morder el polvo. Los conquenses hicieron sufrir a un Anaitasuna que no se derrumbó porque le sostuvieron en el segundo tiempo los jóvenes brazos de Sergey Hernández.

La rivalidad de Ciudad Encantada y Anaitasuna está empezando a superar a la de Bette Davis y Joan Crawford, porque mientras estas dos divas que se odiaban y respetaban coincidieron una sola vez en los platós los conquenses y navarros se ven la cara varias veces al año y habitualmente con un Oscar en juego. Esta vez la balanza se decantó de la balanza de los de Lidio, mejores en ataque gracias al talento del Acorazado Dutra y también en defensa, con un Maciel que fue el paracaídas que salvó a los locales cuando estaban en pleno descenso.

La primera mitad del Ciudad Encantada tuvo un guion que parecía escrito por el propio Lidio. De hecho, tal vez lo hizo, en su pizarra o en sus horas de desvelo en la noche del martes. Tras un inicio de partido algo embarullado, con intercambios de errores entre dos atropellados equipos, el conjunto conquense comenzó a marcar el compás del duelo. Maciel y su defensa fueron comiendo terreno al Anaitasuna hasta intimidarlo a pesar de los fugaces latigazos de Nantes y la osadía de un Chocarro que hizo lo que lleva haciendo toda la vida: defender su escudo hasta el último aliento. A pesar de la oposición del capitán navarro fue creciendo la ventaja de un Ciudad Encantada que hacía daño en los contraataques de Perovic y que mostraba muchos recursos gracias a la confianza recuperada por Thiago y Marc Canyigueral en sus brazos. El Ciudad Encantada llegó con cinco goles de ventaja al descanso (17-12), renta que no fue mayor por el partidazo de Chocarro, Espartaco en el coliseo del Júcar.

La entrada de Sergey Hernández en la portería de Anaitasuna cambió el rumbo del partido, que pasó de ser un plácido crucero a un choque de barcos pirata bajo la tempestad. El joven portero comenzó parando dos lanzamientos de siete metros a Óscar Río y poco a poco fue absorbiendo como una esponja todos los ataques conquenses. El Ciudad Encantada no supo ponerle un calmante a un duelo que se disputaba sobre una montaña rusa. Ni siquiera  Dutra parecía capaz de frenar la remontada de un Anaitasuna que llegaba a los últimos cinco minutos a un gol.

Apareció en este momento dramático Maciel, caminando con paso firme y mirada al frente sobre un fondo en llamas, para frenar el colapso del Ciudad Encantada. Primero evitó el empate en una contra navarra que permitió a Canyigueral ampliar la ventaja y luego salvó un mano a mano ante Ugarte, que vio cómo su bala rebotaba en la coraza diamantina del portero argentino. Dutra, perro de presa, olió el miedo en el tramo final del Anaitasuna y se abalanzó sobre ellos con saña para terminar poniendo en cuatro goles la distancia que separará a los dos equipos dentro de siete días.

Al igual que los perros se parecen a sus dueños, los aficionados también se parecen a su equipo y por eso no se rindieron hasta el final. En este caso además los jugadores también se parecieron a su directivo Javi Palacios y como él supieron sufrir y luchar sin dejar de soñar ni un segundo. El trabajo está más cerca que nunca de dar buenos frutos. Madrid y la Copa nunca ha estado tan próximas como ahora.

LIBERBANK CIUDAD ENCANTADA: 26

Leo Maciel; Dutra (7), Colo Vainstein (3), Thiago Alves (4), Nolasco (1), Mendoza, Perovic (3)- siete  inicial-  Kilian, Canyigueral (3), Doldán (2), Óscar Río (1), Hugo López (1) y Rafa López (1).

HELVETIA ANAITASUNA: 22

Nordlander (portero), Oswaldo (3), Bazán, Mota (1), Ugarte (2), Nantes (2) y Chocarro 11, 3 penalti) –siete inicial- Sergey Hernández (portero) Cristian Martínez, Bazán, Ceretta, Etxeberreía y Aguirrezabalaga (3).

ÁRBITROS: Pascual Sánchez y Luque Cabrejas. Dos minutos para Cristian Martínez, Bazán y Chocarro en Anaitasuna.

MARCADOR CADA CINCO MINUTOS:
Primer tiempo: 1-2, 4-3, 8-7, 12-8, 14-11 y 17-12.
Segundo tiempo: 19-14, 20-16, 21-18, 23-19, 23-22 y 26-22.

INCIDENCIAS

Partido de ida de Octavos de final de Copa del Rey, disputado en El Sargal ante 1.000 espectadores.

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