13/12/2017

El Ciudad Encantada sucumbe a los elementos en Huesca y se queda fuera de la Copa Asobal (29-25)

Los conquenses no han podido sobreponerse a la gastroenteritis que ha aquejado en las últimas horas a buena parte de la plantilla

Doldan y Mendoza

"No envié a mis barcos a luchar contra los elementos", dicen que afirmó Felipe II cuando la paradójicamente llamada Armada Invencible fracasó en su intento de asaltar Inglaterra mermada por las tormentas que les sorprendieron. Un frase similar hubiese podido pronunciar Lidio Jiménez después de que el Balonmano Ciudad Encantada se haya quedado fuera de la Copa Asobal al perder este miércoles ante el Bada Huesca (29-25). Los conquenses no han podido sobreponerse a la gastroenteritis que ha aquejado desde esta madrugadas a buena parte de su plantilla. La escasez de efectivos (Ni Perovic ni Canyigueral llegaron a vestirse de corto y Rafa López tampoco pudo ser de la partida) ni el cansancio y la falta de tino de los que jugaron a pesar de estar tocados por la enfermedad.

Todo ello pesó en un partido, como también pesaron los seis penaltis fallados, las dos exclusiones tempranas que condicionaron la labor defensiva de Mendoza y, sobre todo, el acierto desconcertante y sobrecogedor del meta local Gómez Lite, que fue una auténtica pesadilla para los de Cuenca desde todas las distancias posibles, rozando el 50% de eficacia. 

Al final irán a la Copa Asobal de León el Guadalajara, como segundo tras vencer por 31- 29 a Granollers y el Anaitasuna a pesar de haber perdido 25-29 con el Zamora. Acompañarán al anfitrión León y al Barcelona, que ya estaba matemáticamente clasificado. Una victoria en tierras oscenses hubiese colocado al Liberbank en tan selecto grupo pero la historia del balonmano también la escriben los virus o las bacterias. 

Ese fue el desenlace de un partido cuyo comienzo hizo desprenderse de la red de seguridad del realismo y el pesimismo y hacer soñar con cosas grandes. Bien es sabido que este equipo sabe transformar, cual predigistador ultrarrápido, la necesidad en virtud. Es un yonki de las dificultades. Un acróbata que, cuando observa que los enanos del circo se han puesto como Sabonis, grita un "¡Más díficil todavía!" y se pone a fintar en el trapecio.

Así, supo retener en los primeros minutos el resultado y hasta mandar en el marcador. En ello tuvieron mucho que decir Dutra y Doldan que fueron los mejores en ese tramo y probablemente en todo el partido, con cinco goles cada uno. El pivote argentino supo moverse y transformar en oro cualquier balón que le llegaba mientras que el brasileño demostró un día más que, cuando dispone de algunos metros para correr, no le pueden parar ni los vientos más huracanados del Canal de La Mancha. En el minuto 19 la ventaja era 7-9 y podía haber sido mayor la distancia si las superioridades, esa asignatura pendiente eterna, se hubiesen aprovechado con más calma e inteligencia. Pero la incapacidad para sacar rédito a la condición de ser uno más en la pista parece un problema congénito de este club desde la noche de los tiempos. 

Los árbitros, Carlos Luque Cabrejas e Ignacio Pascual Sánchez, fueron excesivamente rigurosos en estos primeros compases y pusieron a altura de Liliput el criterio de las exclusiones. Lo hicieron de manera equitativa en ambos lados de la pista pero esa supuesta igualdad no fue tal porque el mismo castigo mermó mucho más al de plantilla más escasa y débil. A Mendoza lo echaron en el minuto 2 y luego en el 17 y esa decisión constriñó su empuje defensivo.

El Huesca aprovechó esa circunstancia y cimentó su victoria en el último tramo de la primera mitad con un parcial de esos casi inapelables. Hizo una y otra vez la misma jugada aprovechando la debilidad del flanco derecho de Cuenca y Teixeira, al que se le había sabido contener, empezó a empacharse de goles como también lo hizo el extremo Gerard Carmona. Al descanso todo había cambiado: 15-11.

Los primeros minutos de la segunda mitad apuntaron la misma dinámica y la brecha era incluso de cinco goles. Era la hora de la épica y hubo un conato de invocarla, pero que se quedó en espejismo. Leo Maciel comenzó a parar como en sus mejores días y el Ciudad Encantada supo dar con la tecla defensiva y, Hugo López mediante, amarrarse al partido con varias contras. En el minuto se había acortado la brecha a tres goles. 19-16.

Pero el tiempo no iba a ser un aliado porque el agotamiento también saltó a la pista. Y Gómez Lite no dejaba de parar y parar.  Los nervios y las precipitaciones se multiplicaron y otra vez fueron seis los goles que separaban del ansiado viaje a León para estrenarse en la Copa Asobal.

Las noticias del resto de partidos en liza apuntaban que los resultados ajenos hubiesen acompañado pero no hubo oportunidad de aprovechar la oportunidad. Solamente de maquillar ligeramente el resultado con goles, entre otros de Thiago y dejar una imagen de pundonor y la sensació de que esta vez no pudo ser, pero el balonmano le debe una gesta. 

Consulta las estadísticas del partido. 

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