04/10/2017
Balonmano

El Ciudad Encantada se impone al cansancio y la fe del Valladolid para sumar un nuevo triunfo (25-22)

La defensa y Leo Maciel dieron una nueva exhibición, especialmente en la primera mitad. Los corajudos pucelanos pusieron las cosas difíciles en el segundo tiempo

Ciudad Encantada vs Valadolid (Fotos de Javier Guijarro)

El Liberbank Ciudad Encantada dio por primera vez síntomas de humanidad esta temporada pero terminó sumando su cuarta victoria de la temporada ante un combativo Recoletas Atlético Valladolid (25-22). Durante el primer tiempo los conquenses fueron una apisonadora pero el cansancio físico de los de Lidio se topó con la infatigable fe de los pucelanos. Al final el triunfo fue para los de Cuenca por la inercia con la que ganan a veces en el deporte los equipos grandes. Porque a día de hoy el Ciudad Encantada ya es uno de esos equipos, aunque no termine de sentirse cómodo en ese traje y la billetera esté igual de canina que cuando éramos lumpen. Mientras la racha dure se verán en el Sargal fiestas más ostentosas que en la mansión de Jay Gatsby.

El Ciudad Encantada repitió el guion que se ha aprendido a la perfección esta temporada. Cuando se emplean a fondo los de Cuenca son una cámara acorazada. El Valladolid era para esa defensa un gato arañando un cristal de metacrilato. Sobresalía en estas labores Colo Vainstein, excelso ladrón de la posición, lateral con vocación de guardaespaldas. Si ahora mismo queda algo que parece inquebrantable en este país es el 6-0 de Lidio.

Como el hogar estaba bien protegido el equipo se divertía en ataque, demostrando que la mayoría de ellos llevan mucho tiempo juntos y juegan de memoria, como se evidenció en una combinación rapidísima entre Colo, Thiago y Doldán. El pivote argentino además ha encontrado en Xavi Castro a su pareja de mus. El central abastece a su compañero con generosidad, como una abuela a su nieto cuando viene a comer a su casa. Pasado el primer cuarto de hora el Ciudad Encantada ya tenía seis goles de ventaja.

Los conquenses bajaron un poco el pistón en ataque y el Valladolid comenzó a encontrar algún hueco en defensa. El problema es que cuando lograban escabullirse se encontraban con un callejón sin salida llamado Leo Maciel. El portero argentino sigue siendo el hombre del momento y se fue al descanso con una efectividad de más del 50%. Especialmente irreductible es Leo cuanto le atacan desde el extremo, porque tiene la facultad de reducir el espacio para marcar a la mínima expresión. La sensación para el atacante es la de tener que introducir un balón de baloncesto en un hoyo de golf. Cerrados por Maciel el resto de accesos, el Atlético Valladolid se tenía que agarrar a los siete metros del infalible Fernando Hernández para mantenerse con vida y al final se marchó al descanso cinco goles abajo (13-8).

El equipo de Nacho González mostró su mejor versión en el segundo tiempo. El inteligente técnico de los pucelanos probó con una defensa más abierta, con dos avanzados, e hizo daño a un Ciudad Encantada que comenzó a sentirse incómodo y cansado, tanto por el esfuerzo físico como por el deslumbramiento de los flashes del estrellato. Colo se multiplicaba en defensa para tapar agujeros pero el Ciudad Encantada sufría fugas por los extremos, especialmente por el de Fernando Hernández, porque no hay nada mejor que un jugador de leyenda para poner los pies en el suelo a otros aspirantes al Olimpo.

Los visitantes llegaron a reducir la ventaja conquense a un único gol y Lidio probó incluso a cambiar de portero con el objetivo de que Kilian fuera su revulsivo. Tuvieron los pucelanos ocasiones de alcanzar al Ciudad Encantada, que se puso a remar para que no le arrastrara la corriente. En estas tareas se descubrió como el mejor palista Sergio López, que hizo dos goles que se convirtieron en la muleta que mantuvo en pie a los suyos hasta el final de un partido que se enrareció además por extrañas decisiones arbitrales. Los colegiados eran generosos y repartían pifias para ambos lados aunque quizás a los puntos ganaron los errores en contra del Ciudad Encantada, que si no eran más numerosos al menos eran más bizarros.

Fernando Hernández y Miguel Camino apretaron el marcador en los últimos cinco minutos. Los pucelanos vaciaron todo el cargador pero no les valió para liquidar a los conquenses. Maciel regresó en los tres minutos finales para detener la esperanza de un Valladolid que hincaba la rodilla después de que Doldán asestara el zarpazo definitivo tras un gran pase de Canyigueral. Ocho puntos de diez posibles para el Ciudad Encantada, que está saboreando aquello que cantaba el bueno de Tom Petty, que en paz descanse: es bueno ser rey, aunque sea por un rato.

Liberbank Ciudad Encantada: 25

Leo Maciel (12 paradas, 40% de efectividad), Colo Vainstein (2), Doldán (5), Mendoza, Thiago Alves (6), Sergio López (4), Vuk Perovic (3)- siete  inicial- Kilian Ramírez (p.s.), Canyigueral (1), Hugo López, Nolasco, Xavi Castro (2), Dutra (2), Limonero, Rafa López y Anselmo Cano.

Recoletas Atlético Valladolid: 22

Javi Díaz (11 paradas, 30,6% de efectividad), Adrián Fernández (1), Fernando Hernández (8), Rubén Río (4), Abel Serdio, Viscovich (2), Víctor Rodríguez (3)- siete inicial- César Pérez (p.s.), Diego Camino, Nico López, Héctor González (1), Álex  Garza, Roberto Turrado, Rubén Río (4), Roberto Pérez (2), Jorge Serrano y Miguel Camino: 1

Marcador cada cinco minutos: 3-1, 6-2, 8-3, 10-3, 11-5, 13-8 (descanso), 15-10, 16-13, 18-16, 20-18, 23-30, 25-22

Árbitros: Fernández Pérez e Iniesta Castillo. Exclusiones para los locales Colo Vainstein, Doldán, Thiago y Sergio López y para los visitantes Nico López, Álex Garza y Adrián Fernández.

Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada de la liga Loterías Asobal, con más de 1.100 espectadores a pesar de ser televisado.

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